Con pelotas de tenis y de fútbol, e irradiando un alto grado de confianza bajo el sol de la ciudad deportiva, el Barcelona ha realizado este martes el último entrenamiento antes de recibir al Atlético de Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions, en lo que será el segundo partido de la trilogía contra el equipo de Simeone. Lo hizo sin Marc Bernal, Raphinha y De Jong, pero con la presencia de Ronald Araújo, sustituido en el último partido por molestias musculares, aunque sin lesión.
El entrenador del FC Barcelona defiende a su extremo en la previa del segundo partido contra el Atlético de Madrid, el primero en la Champions
Con pelotas de tenis y de fútbol, e irradiando un alto grado de confianza bajo el sol de la ciudad deportiva, el Barcelona ha realizado este martes el último entrenamiento antes de recibir al Atlético de Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions, en lo que será el segundo partido de la trilogía contra el equipo de Simeone. Lo hizo sin Marc Bernal, Raphinha y De Jong, pero con la presencia de Ronald Araújo, sustituido en el último partido por molestias musculares, aunque sin lesión.
“Este partido será diferente al de Liga porque la Champions es la mejor competición del mundo”, pronosticó el técnico, consciente del esfuerzo que hizo su plantilla para ganar en el Metropolitano y dar un golpe de efecto en la Liga. Este miércoles, la película será diferente. “Tenemos que jugar contra un gran rival, que tiene grandes jugadores, pero queremos llegar a la siguiente fase. Habrá muchas emociones en los dos partidos. Intentaremos sacar un buen resultado mañana, pero sabiendo que tenemos que jugar allí. Cuando ganamos contra el Newcastle lo merecimos y queremos seguir hacia el objetivo”, reflexionaba.
Este partido será diferente al de Liga porque la Champions es la mejor competición del mundo”
Flick siguió atentamente el trabajo de sus jugadores, especialmente el de Lamine Yamal. El extremo de Rocafonda fue el último en pisar el verde, pasadas las 11.30 horas de la mañana. El futbolista, que no celebró con sus compañeros el 1-2 de Lewandowski en el minuto 87, se marchó enfadado, sin apenas intercambiar palabra con Flick y manteniendo una conversación algo airada con José Ramón de la Fuente, entrenador de porteros.

“Lo dije el sábado. Lamine intentó todo por la banda y João hizo su uno contra uno. Robert marcó con el pecho. Lo que tenemos que entender es que Lamine tiene 18 años y es un jugador increíble. Cuando ves el partido otra vez, ves que hace cosas increíbles. Solo tiene 18 años. Se marchó de cinco jugadores y casi marcó. Se fue frustrado. Es emocional y eso es bueno. Lo voy a apoyar siempre. Tenemos que tener cuidado. No todo lo que hace es para hacer ruido alrededor. Es un jugador fantástico y tenemos que recordar que tiene 18 años. Le dije a él que puede hacerlo y que yo siempre le protegeré. Es un gran jugador, quizás el mejor en el futuro”, dijo Flick en una defensa sin precedentes. Lamine, que en algunos momentos ha sentido que no se le valoraba lo suficiente públicamente, lo agradeció.
Con Lamine y el resto, Flick estuvo reunido con toda su plantilla en la tradicional sesión de vídeo, que se alargó por más de una hora. “No nos da tiempo a entrenar mucho. Los últimos días son para recuperarse. Hoy entrenamos algo especial, pero es algo que los jugadores ya saben. Es para mostrarlo de nuevo. Esperemos que mañana salga bien”, deseó Flick que espera no tener disgustos con los apercibidos Lamine Yamal, Gerard Martín, Fermín y Casadó. “No acepto que tengamos disputas, hay que centrarse en lo que pasa en el partido. No quiero que discutan y quiero que estén centrados, sin discutir con el árbitro. Ellos también tienen muchos apercibidos. Es la misma situación para ellos”, avisó, refiriéndose a los ocho del Atlético: Marc Pubill, Marcos Llorente, Le Normand, Almada, Lenglet, Ruggieri, Giuliano y Barrios – este último, lesionado-.
No quiero que discutan y quiero que estén centrados, sin discutir con el árbitro”
El objetivo de la entidad es volver a crear el miércoles un ambiente similar al de la vuelta de la Copa, donde el Barcelona se quedó a las puertas de la remontada. En aquel momento había 45.000 espectadores en la grada. Ahora serán 62.000, con una afición que tenderá la mano a su equipo y que abrazará sobre todo a Lamine Yamal. “Es importante que juguemos con nuestro estilo y que todos estemos implicados. Es importante que el ataque nos ayude. Tengo la sensación de que la conexión entre los aficionados y los jugadores es fantástica. Mañana los necesitamos”, pidió Flick.
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