Europa para el golpe

Los líderes comunitarios desfilaron más ligeros desde el Foro de Davos hasta Bruselas. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, les había convocado de urgencia para analizar cara a cara la dramática situación en que había colocado el presidente de EE.UU., Donald Trump, al Viejo Continente, con su insólita ofensiva para “adquirir” Groenlandia a toda costa. Pero el magnate cambia de opinión tan rápido que suspendió el anuncio de nuevos aranceles sobre ocho países europeos –seis Estados miembros– apenas 24 horas antes de la cita extraordinaria en Bruselas, que se mantuvo. Tocaba hacer balance de daños.

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 Los líderes comunitarios, aliviados pero “vigilantes” ante la volatilidad de EE.UU.  

Los líderes comunitarios desfilaron más ligeros desde el Foro de Davos hasta Bruselas. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, les había convocado de urgencia para analizar cara a cara la dramática situación en que había colocado el presidente de EE.UU., Donald Trump, al Viejo Continente, con su insólita ofensiva para “adquirir” Groenlandia a toda costa. Pero el magnate cambia de opinión tan rápido que suspendió el anuncio de nuevos aranceles sobre ocho países europeos –seis Estados miembros– apenas 24 horas antes de la cita extraordinaria en Bruselas, que se mantuvo. Tocaba hacer balance de daños.

Europa está aliviada por haber parado el golpe. También se respiraba dentro de los pasillos comunitarios un cierto orgullo por haber enseñado los dientes a la Casa Blanca por primera vez en el segundo mandato de Trump, aunque haya sido un año después que llegó al poder. La cita no fue cancelada porque todo el mundo es muy consciente de que esta no va a ser la última pataleta del republicano. La UE necesita apuntalar su estrategia para lidiar con la volatilidad del actual inquilino de la Casa Blanca.

“Empezamos la semana con una escalada y con la amenaza de aranceles. Ahora estamos en una situación mucho más aceptable, pero seguimos vigilantes”, resumió el presidente francés, Emmanuel Macron, con sus gafas de aviador para disimular la ruptura de un vaso sanguíneo en uno de sus ojos, y evitar enseñar una mancha roja en la parte blanca del globo ocular.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, también fue prudente y sostuvo que no hay motivos para ser demasiado optimista. “Hay cierto alivio de que las tensiones aduaneras se han suavizado y que se haya calmado el asunto de Groenlandia, pero siguen existiendo muchos desafíos por delante”, recordó.

Bruselas cierra este capítulo de la crisis con EE.UU. –pese a que nadie confía realmente en que no se abra uno nuevo en unos días– con lecciones aprendidas. La primera es que debe acelerar su agenda de autonomía estratégica. Poner más marchas en el camino para incrementar la competitividad económica y reforzar su propia defensa ante las escasas garantías de seguridad que ofrece ahora mismo la Casa Blanca.

Después de que EE.UU. haya amenazado con utilizar la fuerza sobre un aliado de la OTAN como Dinamarca, en esta semana “las relaciones transatlánticas han definitivamente sufrido un duro golpe”, reconoció la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas.

“Las tensiones se han suavizado, pero siguen existiendo muchos desafíos”, recuerda Tusk

¿Confía todavía la UE en Estados Unidos como aliado? A la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, le costó responder a esta pregunta de la prensa. “Hemos trabajado muy de cerca con EE.UU. durante años, pero debemos trabajar juntos de manera respetuosa, sin amenazarnos unos a otros y por eso espero encontrar una solución política dentro del marco de la democracia en cómo cooperamos como aliados”, sostuvo en su llegada a la cumbre. “Trump ha cruzado un límite, y no hay vuelta atrás”, advertía un diplomático comunitario.

La danesa Frederiksen, la más buscada en el Consejo Europeo, dedicó su intervención a agradecer a sus socios comunitarios el respaldo mostrado durante esta crisis. Incluso a través de poner encima de la mesa por primera vez el importante instrumento anti-coerción, que jamás ha sido utilizado, como fuente de disuasión. Fuentes comunitarias subrayan que, de proseguir en sus amenazas, la UE habría estado lista para utilizar estas herramientas. “Cuando actuamos unidos y mostramos los instrumentos que tenemos a nuestra disposición, nos respetamos a nosotros mismos”, se felicitó Macron.

El presidente francés, Emmanuel Macron, sigue llevando gafas de aviador
El presidente francés, Emmanuel Macron, sigue llevando gafas de aviadorNICOLAS TUCAT / AFP

Esta es la segunda lección aprendida de cara al futuro: que la UE debe responder de forma calmada “porque no vamos a copiar el estilo de tuits del otro lado del Atlántico” –sostienen fuentes europeas–, pero “firme y con los mensajes coordinados” entre varios Estados miembros. Incluso algunos aliados importantes de Trump en el continente, como Giorgia Meloni, salieron en defensa de Copenhague. La política de apaciguamiento que hasta ahora habría caracterizado la respuesta de la UE al segundo mandato de Trump parece haber pasado a un segundo plano.

Un año después de la llegada de Trump, los líderes comunitarios tienen asumido finalmente que con esta Administración ha llegado un nuevo estilo para quedarse. “Por nuestra parte, ciertamente desde la UE y los Estados miembros en general, hemos hecho lo que creíamos necesario para estabilizar la relación en términos beneficiosos para ambas partes, dada la importancia de esta relación que nadie cuestiona”, explicaba un alto diplomático comunitario. Este jueves, bajo petición de Costa, era el momento de hacer terapia de grupo y asumir que esta es la “nueva normalidad en las relaciones estructurales” entre Europa y EE.UU..

Los próximos pasos serán apoyar a los enviados daneses en sus negociaciones con Washington, a OTAN en esta nueva misión de insistir en reforzar la seguridad del Ártico y aumentar las inversiones de la UE en Groenlandia. También ya hay planes para construir más rompehielos con los ojos puestos en Finlandia, uno de los dos países del mundo –junto a Rusia– que los construye.

“Trump ha cruzado un límite, y no hay vuelta atrás”, advertía un diplomático comunitario

De mientras, tratar de contribuir a la desescalada. Es capital lo que suceda en el Parlamento Europeo, donde los principales grupos políticos europeístas paralizaron la ratificación del acuerdo comercial con EE.UU. antes de que Trump reculase.

La presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, aseguró que el cambio de postura de EE.UU. representa que pueden continuar las discusiones internas sobre el pacto comercial, pausadas por las amenazas de nuevos aranceles. El Parlamento debía posicionarse para agendar un voto la semana que viene. “Necesitaríamos un claro sí por parte de Dinamarca y Groenlandia. No puede ser simplemente un acuerdo entre dos individuos”, avisó el presidente de la Comisión de Comercio, el alemán Bernd Lange.

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