‘Entre tierras’ regresa con un amor imposible y conflictos familiares

Tras arrasar en audiencias y convertirse en la serie más vista de la televisión en el 2024, Entre tierras vuelve a la pantalla con su segunda temporada, estrenándose este domingo en Atresplayer y con emisión posteriormente en el prime time de Antena 3. La ficción, que fue presentada esta semana en el marco del Festival de Málaga, retoma la vida de María (Megan Montaner) 20 años después de la primera temporada. Convertida en la cabeza de las tierras de los Cervantes y madre de Nicolás y Manuela, ahora adultos, María debe enfrentarse a los cambios del campo, la modernización del trabajo agrícola y la llegada de nuevos personajes que pondrán a prueba su fortaleza y su capacidad de adaptación.

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 Rodolfo Sancho se incorpora a la serie protagonizada por Megan Montaner que este domingo estrena segunda temporada en la plataforma Atresplayer  

Tras arrasar en audiencias y convertirse en la serie más vista de la televisión en el 2024, Entre tierras vuelve a la pantalla con su segunda temporada, estrenándose este domingo en Atresplayer y con emisión posteriormente en el prime time de Antena 3. La ficción, que fue presentada esta semana en el marco del Festival de Málaga, retoma la vida de María (Megan Montaner) 20 años después de la primera temporada. Convertida en la cabeza de las tierras de los Cervantes y madre de Nicolás y Manuela, ahora adultos, María debe enfrentarse a los cambios del campo, la modernización del trabajo agrícola y la llegada de nuevos personajes que pondrán a prueba su fortaleza y su capacidad de adaptación.

“Han pasado 20 años, que es muchísimo tiempo para que su vida cambie. María está en un momento mucho más maduro y ahora tiene hijos ya mayores, con los que va a vivir bastantes confrontaciones”, avanzaba Montaner en declaraciones a La Vanguardia.

Una de las principales tramas de los nuevos capítulos será su relación con Juan Toscano, un nuevo personaje interpretado por Rodolfo Sancho, capataz de Julio Varela (Ginés García Millán). Juan llega marcado por la lealtad familiar y un profundo sentimiento de culpa, agravado por la enfermedad de su esposa. Sancho explica: “Cuando afloran los sentimientos entre María y Juan, teniendo él una esposa que además está enferma, lo que va a arrastrar Juan prácticamente durante toda la serie es un sentimiento muy profundo de culpabilidad”. Su conflicto interno y su relación con María, definida por el actor como “un amor imposible, pero inevitable”, constituye uno de los ejes emocionales más potentes de la temporada.

La serie más vista de la televisión en el 2024 retoma la historia 20 años después del final de la primera entrega

Montaner describe la relación entre María y Juan como “una relación muy inesperada. Ni María ni el personaje de Toscano imaginan algo así. En el caso de María, su corazón está completamente cerrado: sigue perteneciendo al recuerdo de Manuel. Y Toscano, además, tiene una vida hecha y convive con su mujer, que está enferma. No empiezan con buen pie, pero poco a poco surgen situaciones que despiertan algo entre ellos, generando mucha culpa”.

La serie, rodada en Almería, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, y con producción de Atresmedia y Boomerang TV, no solo se centra en el amor, sino también en los conflictos familiares y sociales. La modernización del campo, la migración de jornaleros y la llegada de empresarios ambiciosos que priorizan la maquinaria sobre las personas son algunos de los desafíos que María deberá enfrentar para mantener sus tierras y el legado familiar. “Empiezan a llegar nuevas máquinas y nuevos métodos de trabajo, mientras que María está muy arraigada a una forma más tradicional de hacer las cosas. Todo esto la obliga a tomar decisiones complicadas”, sostiene Montaner.

Rodolfo Sancho, quien vuelve a la ficción tras un parón de dos años marcado por la detención mediática de su hijo Daniel en Tailandia, confiesa que le resultó fácil identificarse con Juan Toscano: “Es un hombre para el que lo más importante es el bienestar de su familia. Es una persona leal, con un enorme corazón. También es un tipo duro, aguerrido, pero a la vez sentimental; tiene emociones de ese tipo”.

Montaner añade que algunas escenas han sido especialmente intensas, como aquellas con sus hijos en la ficción: “Han sido muy potentes, sobre todo las grandes confrontaciones. Remueven mucho a nivel personal por todo lo que tiene que ver con la maternidad y con los choques generacionales. Yo todavía no vivo eso en mi vida real porque mis hijos son pequeños, pero interpretarlo te hace reflexionar mucho. De alguna manera es como un pequeño entrenamiento emocional para lo que puede venir en el futuro”.

Por su parte, Sancho resalta la dinámica con Montaner: “Ha sido muy fácil. No estoy descubriendo nada si digo que es una gran actriz, y enseguida formamos una dupla interesante. Yo vi la primera temporada y observé que Megan hacía un personaje muy enérgico, muy de fuego, por decirlo así. Entonces me parecía interesante construir mi personaje como un tipo sereno, tranquilo, sobrio, reposado. Ese contraste de opuestos puede funcionar muy bien”.

También en el Festival de Málaga, Atresmedia presentó
La nena, adaptación libre de la tercera novela homónima de la saga de Carmen Mola, y que llegará el 12 de abril a Atresplayer tras el éxito de La novia gitana y La red púrpura. Además, la serie se estrenará también de forma simultánea en Disney+, como parte del acuerdo alcanzado por ambas plataformas en septiembre. Disney+ aprovechará el estreno para incorporar también las dos primeras entregas de la saga. En La nena, dirigida por Paco Cabezas, Nerea Barros retoma su papel de la inspectora Elena Blanco. Meses después de los sucesos de La red púrpura, la cacería no ha terminado. Tras la muerte de Lucas, Elena Blanco ha desaparecido. Solo Mariajo conoce su paradero, manteniéndolo en secreto incluso para el resto del equipo.

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