Bernard d’Ormale (Marsella, 85 años), viudo de Brigitte Bardot, ha acusado a la fundación benéfica de la fallecida actriz —Foundation Brigitte Bardot, que se dedica a la protección de animales salvajes y domésticos— de haberlo echado de su casa en Saint-Tropez. “Todo esto es repugnante. He vivido allí durante 35 años y me echan”, ha declarado el exempresario al periódico francés Nice Matin. D’Ormale, que hasta el pasado 16 de septiembre era el presidente de la citada fundación, fue sustituido al frente de esta por el empresario Max Guazzini, algo que califica como un “golpe de Estado”.
El exempresario ha sido sustituido como presidente de la organización benéfica de la intérprete, algo que califica como un “golpe de Estado” y que asocia con la expulsión de su hogar, propiedad de la ONG. Su sucesor en el cargo, Max Guazzini, defiende que supone un conflicto de intereses que un miembro del consejo resida ahí
El exempresario ha sido sustituido como presidente de la organización benéfica de la intérprete, algo que califica como un “golpe de Estado” y que asocia con la expulsión de su hogar, propiedad de la ONG. Su sucesor en el cargo, Max Guazzini, defiende que supone un conflicto de intereses que un miembro del consejo resida ahí


Bernard d’Ormale (Marsella, 85 años), viudo de Brigitte Bardot, ha acusado a la fundación benéfica de la fallecida actriz —Foundation Brigitte Bardot, que se dedica a la protección de animales salvajes y domésticos— de haberlo echado de su casa en Saint-Tropez. “Todo esto es repugnante. He vivido allí durante 35 años y me echan”, ha declarado el exempresario al periódico francés Nice Matin. D’Ormale, que hasta el pasado 16 de septiembre era el presidente de la citada fundación, fue sustituido al frente de esta por el empresario Max Guazzini, algo que califica como un “golpe de Estado”.
El viudo de Bardot, que vivió con ella en La Madrague —una lujosa villa en la Costa Azul— hasta la muerte de la intérprete, el pasado 28 de diciembre a los 91 años, afirma que la fundación lo ha desalojado. Guazzini, en cambio, ha declarado también en Nice Matin que d’Ormale se vio obligado a marcharse de la exclusiva propiedad porque esta pertenece a la organización benéfica desde 1992, y Bardot no tenía intención de que se quedara. “Hacerse la víctima es solo una pose: la fundación simplemente está cumpliendo con los deseos notariales de Brigitte Bardot y acatando la ley francesa”, asegura. Además, según el nuevo presidente de la ONG, el Ayuntamiento de Saint-Tropez le ha cedido a d’Ormale un apartamento alternativo. Sin embargo, él afirma que fue expulsado de la fundación y de su casa por “una camarilla de golpistas” y describe el nuevo piso como una “minúscula vivienda social para jubilados”.
Según publica The Times, esta polémica refleja el malestar existente en el seno de la fundación —que tiene una plantilla de unos 300 empleados y gestiona millones de euros anuales en donaciones— a raíz de los vínculos de d’Ormale con los círculos políticos de extrema derecha francesa. “El exempresario fue asesor de Jean-Marie Le Pen, fundador de Frente Nacional —partido que ahora se denomina Agrupación Nacional— hace más de 30 años”, recuerda el medio británico. “Tras retirarse del cine a Saint-Tropez en 1973, cuando aún era un sex symbol mundial, Bardot adoptó posturas de derecha y frecuentó círculos nacionalistas”, añade.
Guazzini ha contado en una entrevista con LeParisien que La Madrague no se venderá e incluso podría abrir sus puertas al público. “Hay mucho trabajo por hacer allí. El jardín y el interior necesitan ser renovados, y eso llevará tiempo”, ha explicado al medio francés. El objetivo, según dice, es preservar la propiedad tal como la dejó Brigitte Bardot: “La idea es que permanezca intacta, con los muebles y sus pertenencias personales”.

En cuanto al traslado de d’Ormale, el nuevo presidente de la fundación asegura que la actriz había planificado la salida de la mansión de su marido tras su muerte. “Brigitte Bardot hizo redactar un documento notarial en el que especificaba que, tras su muerte, cualquier persona que viviera allí debía abandonar La Madrague en un plazo de seis meses. Es un conflicto de intereses que un miembro del consejo resida ahí”, defiende Guazzini. También reconoce que la situación es difícil para alguien que compartió la vida de Bardot durante tantos años —fue el cuarto marido de la intérprete, y estuvieron casados 33 años—, pero cree que los deseos de la actriz deben respetarse. “Si Brigitte viera esto, no estaría contenta. Se enfurecería al saber que su pareja está dañando el trabajo de toda su vida”, dice en referencia a las tensiones actuales. Y afirma sentirse “decepcionado” por el comportamiento de su predecesor: “Es inaceptable. Todo esto por beneficio personal”.
Los roces entre d’Ormale y la fundación de su difunta esposa ya se hicieron públicos el pasado mes de septiembre, cuando salieron a subasta en París cientos de objetos de la artista facilitados por la organización benéfica. “Brigitte no habría estado de acuerdo con esta venta. Les habría dicho que se largaran. Esto es una falta de respeto a la memoria de Brigitte”, declaró entonces el viudo. La subasta de prendas de ropa y otros objetos personales de la actriz, autorizada por Nicolas-Jacques Charrier, hijo único de Bardot, se llevó a cabo y recaudó casi un millón de euros.
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