El Supremo ruso excluye de las elecciones al opositor Yábloko, único partido contra la guerra en Ucrania

Cuando la Comisión Electoral Central (CEC) admitió en julio su candidatura a las elecciones legislativas de septiembre, los opositores liberales del partido Yábloko ya pronosticaron que para ellos esta campaña electoral iba a ser difícil. Efectivamente, las zancadillas comenzaron de inmediato. Y una de ellas ha llegado al Tribunal Supremo de Rusia después de que un pequeño partido ultranacionalista presentara una denuncia para descalificarles de los comicios. La Corte decidió este lunes admitir la denuncia y anular la candidatura del partido liberal, la única que se opone a la guerra en Ucrania.

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 El alto tribunal acepta la demanda del partido ultranacionalista Ródina, que acusa a la formación liberal de violar derechos de autor, “extremismo” y estar respaldada por Occidente  

Cuando la Comisión Electoral Central (CEC) admitió en julio su candidatura a las elecciones legislativas de septiembre, los opositores liberales del partido Yábloko ya pronosticaron que para ellos esta campaña electoral iba a ser difícil. Efectivamente, las zancadillas comenzaron de inmediato. Y una de ellas ha llegado al Tribunal Supremo de Rusia después de que un pequeño partido ultranacionalista presentara una denuncia para descalificarles de los comicios. La Corte decidió este lunes admitir la denuncia y anular la candidatura del partido liberal, la única que se opone a la guerra en Ucrania.

La demanda la presentó el partido Ródina (Patria, en ruso) el pasado viernes, 7 de agosto. El presidente de esta formación, Alexéi Zhuravliov, dijo que había tres posibles motivos para eliminar a sus rivales de la carrera electoral: la financiación de la campaña en redes sociales, la violación de los derechos de autor en el uso de imágenes en su campaña, así como el “extremismo” de sus mensajes electorales. Como extremismo, el partido ultranacionalista entiende los llamamientos a la paz y al cese de hostilidades en Ucrania por parte de Yábloko.

“Nosotros estamos a favor de la paz y ellos a favor del derramamiento de sangre”, dice el líder de Yábloko, Nikolái Ribakov

Zhuravliov también acusa a los liberales de ser un movimiento respaldado por Occidente que pretende socavar ⁠tanto el proceso electoral como a la propia Rusia. La demanda contó con el respaldo de la Fiscalía General y de la CEC, que presentó ante el tribunal un informe de la agencia de verificación financiera (Rosfinmonitoring) que acusa a Yábloko de “financiación exterior”, prohibida por la legislación rusa.

El presidente de Yábloko, Nikolái Ribakov, replicó que sus rivales les acusan en realidad “de que nuestro programa es diferente al de otros partidos, que criticamos la política actual y declaramos abiertamente la necesidad de un cambio pacífico”. “La clave de nuestras diferencias es que nosotros estamos a favor de la paz y ellos a favor del derramamiento de sangre. Como ellos entienden que la gente quiere votar por la paz, tienen miedo. Por eso nos quieren excluir de las elecciones”, añadió. Y abogó, además, por la diversidad de opciones políticas en las elecciones, lo que según él no se verá favorecida por la eliminación de su grupo.

Tras una sesión de ocho horas de duración, el juez que presidió la vista en el Tribunal Supremo, Viacheslav Kirílov, decidió revertir la decisión de la CEC y cancelar el registro de la lista de Yábloko a las elecciones legislativas de septiembre.

Posteriormente, en un comunicado, el partido recordó que la decisión se puede recurrir en cinco días. “No desesperemos, amigos. La decisión se va a apelar”, aseguró.

Tres días de votación

Las elecciones legislativas de Rusia se celebrarán oficialmente el próximo 20 de septiembre, aunque se podrá votar durante tres días, entre el 18 y el 20 de ese mes. En la votación se elegirán a los 450 diputados de la Duma, la Cámara Baja de la Asamblea Federal o parlamento ruso. La mitad de los diputados se eligen por listas de partido y la otra, por votaciones en circunscripciones individuales.

Los líderes de la oposición sistémica, es decir, los que en realidad no hacen oposición al Kremlin y, al contrario, apoyan la campaña bélica rusa en Ucrania, comenzaron a descalificar a los opositores reales de Yábloko acusándoles de falta de patriotismo en cuanto a la CEC aprobó sus listas y permitió que concurrieran a las elecciones, a finales del pasado julio.

Como nadie duda de que la victoria volverá a caer del lado de Rusia Unida, el partido del presidente ruso, Vladímir Putin, la principal pelea electoral se encuentra en el segundo puesto y, sobre todo, en quién es capaz de atraer el voto protesta.

Este voto protesta no está formado únicamente por quienes se oponen a la guerra, sino también por el que pueden emitir los ciudadanos rusos enfadados con las consecuencias del conflicto: los bloqueos de internet, la prohibición de redes sociales, la falta de combustible provocada por los ataques de drones ucranianos contra las refinerías rusas o, en el último mes, los daños económicos o la falta de productos provocados por los bombardeos contra los almacenes de la principal empresa de comercio electrónico del país, Wildberries.

Los partidos leales a Putin criticaron con dureza a Yábloko después de que en julio fuera admitido en la carrera electoral

Aunque es muy poco probable que Yábloko lograse superar el 5 % de los votos necesarios para obtener representación parlamentaria, su mera presencia podría hacer disminuir este tipo de apoyos para otras formaciones, principalmente el Partido Comunista o Gente Nueva, que según las últimas encuestas son las que tienen más posibilidades.

Tras la decisión de la Comisión Electoral, los líderes de los partidos parlamentarios que apoyan la intervención militar en Ucrania comenzaron a criticar con dureza a sus oponentes de Yábloko.

El jefe del Partido Comunista de Rusia, Guennadi Ziugánov, dijo el 6 de agosto a la agencia Ría Nóvosti que la formación liberal no apoya la política de fortalecer el Estado ruso y no condena las acciones de las autoridades ucranianas.

Serguéi Mirónov, líder de Rusia Justa, una formación que se presenta como socialdemócrata, criticó hace una semana la decisión de Yábloko en las elecciones debido a su posición sobre Ucrania. “¿Para qué va a usar un partido como este los programas preelectorales y la oportunidad de comunicar sus ideas durante la campaña electoral? ¿Para qué? ¡Son agentes extranjeros! ¡Mantienen una red de agentes extranjeros! ¡Son plagas! ¡Son traidores a nuestra patria!”, dijo Mirónov, citado por la agencia Tass.

Acusaciones de ser “agente extranjero”, “organización indeseable” y “traidores”

Desde el ultranacionalista Partido Liberal-Demócrata de Rusia (LDPR), su jefe de filas, Leonid Slutski, añadió que es hora de etiquetar a Yábloko como “organización indeseable”.

La también formación ultranacionalista Ródina fue más allá y decidió acudir a la justicia. La semana pasada presentó una denuncia ante el Tribunal Supremo, con intención de expulsar a Yábloko de la carrera electoral y dejar la lista solo con partidos que apoyan sin ningún resquicio la campaña bélica del Kremlin en Ucrania.

El líder de Ródina, Alexéi Zhuravliov, ya afeó ante la CEC que ninguno de los políticos de Yábloko hubiese viajado a las provincias ucranianas controladas por las tropas rusas para apoyar a sus soldados.

La autoridad electoral rusa había aceptado más de 400 candidatos de Yábloko (269 para la lista del partido y 135 para circunscripciones unipersonales), el más veterano de los partidos liberales rusos, fundado en 1993. Entre los otros 11 partidos que concurren a las elecciones también se encuentra Ródina.

“Yábloko está lleno de traidores. Son gente que trabajan para Occidente y tienen valores occidentales”, dijo Zhuravliov a las puertas de la sede del Tribunal Supremo, en Moscú, el viernes pasado, 7 de agosto.

Yábloko, por su parte, respondió amenazando con denunciar por difamación a Zhuravliov, quien es diputado en la Duma integrado en el grupo parlamentario del LDPR.

Con la mayoría de los opositores reales exiliados, multados e inhabilitados o en prisión, Yábloko era el único partido oficialmente inscrito en las elecciones que abogaba por la paz.

La formación liberal también ha sufrido los efectos de una legislación represiva aprobada desde que en febrero de 2022 Putin envió su ejército a Ucrania y comenzó el conflicto armado más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Unos 40 miembros destacados de Yábloko en toda Rusia han perdido el derecho a postularse al ser declarados “agentes extranjeros” o haber sido implicados en causas penales o administrativas. Entre ellos se encuentra el propio presidente del partido, Nikolái Ribakov, multado el año pasado por “mostrar símbolos extremistas”. Algunos de sus líderes incluso han sido condenados a penas de cárcel por sus críticas a la guerra.

Desde la oposición en el exilio, varias figuras (como Yulia Naválnaya o Vladímir Kará-Murzá) han pedido públicamente el voto de los rusos para Yábloko. Ribakov ha intentado distanciarse de estas declaraciones y desvincular a su partido de los disidentes exiliados. “Bajo las leyes actuales, este apoyo podría expulsar al partido de las elecciones”, explicaba el líder opositor la semana pasada en un mensaje en redes sociales. 

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