El arte de domar técnicamente a un caballo es un proceso de comunicación y aprendizaje que transforma a un compañero indómito, por ejemplo, Vox, en un compañero capaz de colaborar con su socio: el PP. Y es justo reconocer que, lejos lógicamente de doblegar completamente el espíritu de los de Santiago Abascal , el tercer caucus de la derecha en Castilla y León ha servido a Alberto Núñez Feijóo –esta vez sí con victoria cultural y política– para que se produzca un cambio de rasante en las relaciones estratégicas del bloque de la derecha tras el bloqueo de los gobiernos en los dos primeros caucus: Extremadura y Aragón. Ambos caminan ya hacia lo más parecido a una relación armónica entre ellos. Se nota mucho en la gestión de sus silencios. Y en nuestro sondeo de ayer todo queda bastante claro con una cifra que encuadra el minuto y resultado hoy: el 32% de los españoles prefiere un gobierno popular con apoyo de Vox, mientras que solo un 23%, una entente PP-PSOE, tras las próximas generales. Atrás quedan en la historia las dolorosas abstenciones para que gobierne Rajoy , lo caoba a izquierda y derecha y sus grandes coaliciones a la alemana, mientras lo gótico quiere tomar forma.
El arte de domar técnicamente a un caballo es un proceso de comunicación y aprendizaje que transforma a un compañero indómito, por ejemplo, Vox, en un compañero capaz de colaborar con su socio: el PP. Y es justo reconocer que, lejos lógicamente de doblegar completamente el espíritu de los de Santiago Abascal , el tercer caucus de la derecha en Castilla y León ha servido a Alberto Núñez Feijóo –esta vez sí con victoria cultural y política– para que se produzca un cambio de rasante en las relaciones estratégicas del bloque de la derecha tras el bloqueo de los gobiernos en los dos primeros caucus: Extremadura y Aragón. Ambos caminan ya hacia lo más parecido a una relación armónica entre ellos. Se nota mucho en la gestión de sus silencios. Y en nuestro sondeo de ayer todo queda bastante claro con una cifra que encuadra el minuto y resultado hoy: el 32% de los españoles prefiere un gobierno popular con apoyo de Vox, mientras que solo un 23%, una entente PP-PSOE, tras las próximas generales. Atrás quedan en la historia las dolorosas abstenciones para que gobierne Rajoy , lo caoba a izquierda y derecha y sus grandes coaliciones a la alemana, mientras lo gótico quiere tomar forma.Seguir leyendo…
El arte de domar técnicamente a un caballo es un proceso de comunicación y aprendizaje que transforma a un compañero indómito, por ejemplo, Vox, en un compañero capaz de colaborar con su socio: el PP. Y es justo reconocer que, lejos lógicamente de doblegar completamente el espíritu de los de Santiago Abascal , el tercer caucus de la derecha en Castilla y León ha servido a Alberto Núñez Feijóo –esta vez sí con victoria cultural y política– para que se produzca un cambio de rasante en las relaciones estratégicas del bloque de la derecha tras el bloqueo de los gobiernos en los dos primeros caucus: Extremadura y Aragón. Ambos caminan ya hacia lo más parecido a una relación armónica entre ellos. Se nota mucho en la gestión de sus silencios. Y en nuestro sondeo de ayer todo queda bastante claro con una cifra que encuadra el minuto y resultado hoy: el 32% de los españoles prefiere un gobierno popular con apoyo de Vox, mientras que solo un 23%, una entente PP-PSOE, tras las próximas generales. Atrás quedan en la historia las dolorosas abstenciones para que gobierne Rajoy , lo caoba a izquierda y derecha y sus grandes coaliciones a la alemana, mientras lo gótico quiere tomar forma.
Vox en los pactos se mueve ahora, por tanto, por urgencia. Los necesita para proteger sus generales y competir en andaluzas. El status del superdomingo andaluz es que el PP de Juanma Moreno camina directo hacia la mayoría absoluta. En su analítica actual no solo logra transferencias netas del PSOE, sino que también las tiene positivas y exuberantes con Vox: tres de cada diez de sus votantes del 2022. Los de Abascal tienen en Andalucía hoy una fidelidad del 65%, como los socialistas, mientras el PP está en el 75%, con los abstencionistas y nuevos votantes siendo suyos. Si logra la absoluta, la nacionalidad del sur dará una sería lección al Madrid DF. La derecha plural encaja en la España plurinacional y periférica. Ahí se abrirá otra frente cultural, eso sí, cayendo por su propio peso la estrategia de los últimos tres años del PP en la capital.
Vox en los pactos se mueve ahora por urgencia; los necesita para proteger las generales y andaluzas
Volvió “la pájara Abascal” y todo cambió, como con en la entrada en el gobierno de Castilla y León como pórtico a los pactos en la Comunidad Valenciana, Murcia, Extremadura, Aragón y Baleares en el 2023. Aquello les condujo a un resultado insuficiente el 23-J. Tendencia descendente que se vuelve a apreciar. Tuvo que pasar un año para que corrigieran el rumbo con la salida de los gobiernos autonómicos y pudieran reducir la diferencia con el PP, de los 20 puntos de entonces hasta los 10 de hoy. Su mejor jugada, desde el día siguiente a su gran resultado en Extremadura, era comunicar una abstención displicente y hacer del “partido a partido” una tensión permanente como didáctica dentro del bloque de la derecha. Aún hoy siguen enredados con las autonomías, cuando, en su lógica, se supone que vinieron a este nuevo mundo como oferta electoral para representar la demanda de la derecha que estaba en contra de ese orden territorial.
En el mes de mayo actualizaremos por ello el nuevo suelo electoral del influjo autoritario en España, porque recogerá de lleno todas estas circunstancias y el impacto de la continua atrocidad de Trump en Irán. Esa frase “toda una civilización morirá esta noche”, además de dar forma al futuro terror, perimetrará el espacio de Vox, por la aquiescencia de sus líderes para con el chico de Queens. Esa tranquilidad de Abascal con Trump tendrá un considerable impacto sobre cómo su formación está construyendo ahora mismo su resultado para las generales de julio del próximo año; sin duda, un impacto mayor que el relato de la crisis interna de Vox. El PSOE, desde estas bases, deberá centrarse en vencer al PP trasladando un centro (que no existe) a su causa mayoritaria, mientras un Vox a la baja es un nuevo y gran estímulo para la unidad total de las izquierdas. Los últimos escaños podrían volver a disputarse. Y aquí el acto entre Irene Montero y Gabriel Rufián es una buena noticia.

Andalucía, nacionalidad histórica, la gran nación del sur, con sus bases de Rota y Morón, frontera sur de la UE, puede dar una nueva patada al tablero este 17 de mayo. Demostrando que la derecha plural, lejos de tener pesadillas con Vox, irradia desde el sur con un mensaje de convivencia para el Madrid DF. “Domus” significa “casa”. La confianza, la paciencia y el respeto mutuo siempre serán un arma cargada de futuro en la España plurinacional.
Next week
Intertoto andaluz
Andalucía será como la antigua Intertoto en el fútbol: unas pregenerales, casi el 20% del territorio, un superdomingo por su gran impacto político. El mundo de Abascal no es definitivamente el autonómico. De hecho, en Andalucía para generales Vox obtendría 300.000 votos más que en andaluzas. Con transferencias favorables a Moreno por 60.000 pero a Abascal por 80.000 en generales. Ese 29% de Vox que hoy votarían a PP el 17-M se convierte solo en 13% para generales. Nuestra España plurinacional es como es y no como uno quiera que sea.
El ojo de halcón
La pájara Abascal
El líder de la extrema derecha Santiago Abascal nuevamente ha pillado una pájara, como ya le ocurriera tras la dimisión de Pablo Casado y el acceso de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del PP. De esto se cumplen cuatro años y Vox está a un paso de no obtener los mismos diputados autonómicos en andaluzas que en el 2022 sin superar tampoco su resultado en votos: más de 550.000. Pareciera un misterio, ahora que ni tan siquiera lo es la cara oculta de la Luna, pero es la constatación de sus pájaras autonómicas en los pactos. Antes y ahora.
Política
