El legado material del 1-O, a la trituradora

No hay marcha atrás. Esta semana, el Tribunal Supremo ha confirmado la destrucción del material intervenido por los Mossos d’Esquadra durante la jornada del referéndum del 1 de octubre de 2017. El líder de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, se opuso a la resolución adoptada por dicha instancia judicial en el mes de abril y solicitó que se le entregaran los efectos decomisados en su condición de expresident de la Generalitat para su custodia y conservación a tenor de su valor “testimonial, histórico y patrimonial”.

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 El rechazo del Tribunal Supremo al recurso de Puigdemont implica la destrucción de más de 400 urnas, 90.000 papeletas y 65.000 sobres incautados  

No hay marcha atrás. Esta semana, el Tribunal Supremo ha confirmado la destrucción del material intervenido por los Mossos d’Esquadra durante la jornada del referéndum del 1 de octubre de 2017. El líder de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, se opuso a la resolución adoptada por dicha instancia judicial en el mes de abril y solicitó que se le entregaran los efectos decomisados en su condición de expresident de la Generalitat para su custodia y conservación a tenor de su valor “testimonial, histórico y patrimonial”.

Sin embargo, el Supremo ha denegado dicha petición porque considera que el posconvergente “no ostenta título dominical, legitimación patrimonial ni competencia pública” para recibirlo y además pone en tela de juicio que el material incautado tenga “valor histórico”. Así pues, casi nueve años y más de 3.200 días después, prácticamente la totalidad de los objetos requisados quedarán desintegrados. No cabe recurso.

Ahora bien, ¿cuál es la dimensión del material que hasta la fecha han guardado los Mossos en sus depósitos? La Vanguardia ha accedido al listado de elementos que, a instancias de una interlocutoria del TSJC, la policía catalana decomisó el 1-O en cooperación con la Policía Nacional y la Guardia Civil en los centros de votación de toda Catalunya.

El auto conminaba a impedir el uso de locales o edificios públicos para albergar la votación, así como a la requisa del inventario –incluyendo ordenadores y dispositivos electrónicos– vinculado con el referéndum. Hay imágenes de agentes a lo largo de esa jornada llevándose diversos efectos que han permanecido en los almacenes policiales para la investigación de las causas abiertas contra los responsables del procés.

En el escrito que la Direcció General de la Policia envió al Tribunal Supremo a finales de enero con la petición de destrucción de este material, se concreta que disponen de 423 urnas, 90.700 papeletas y 64.800 sobres de votación. Esos son los principales objetos retenidos del 1-O. Pero también cuentan con ingentes documentos ligados al dispositivo electoral, tales como el censo, dos centenares de hojas con la inscripción del distrito, sección y mesa, 59 hojas de locales electorales, 28 mapas de los centros de votación, 354 hojas de constitución de las mesas o varios justificantes de voto sin rellenar.

La Policía Nacional también pidió deshacerse de los objetos requisados en la provincia de Tarragona

Entre este inventario también hay los papeles relativos a la normativa y el funcionamiento de la votación para aquellos voluntarios que estuvieron en las mesas. Encontraron 13 copias del ‘Manual del referéndum de autodeterminación’ y una titulada ‘Propósito del censo universal’. Cabe recordar que poco antes de que arrancara la jornada, Jordi Turull anunció que se habilitaba este censo para poder votar en cualquier local de Catalunya.

Por otro lado, intervinieron tarjetas y acreditaciones de miembros organizadores del 1-O, unas llaves, precintos de la Generalitat y carteles propagandísticos del referéndum. Todos estos objetos son los que se destruirán, aunque la misma providencia del Supremo de abril en la que autorizaba esta operación también apunta que se conserven una o dos muestras de cada uno de estos efectos intervenidos.

El procedimiento es el siguiente: el material disperso por los almacenes de las distintas regiones policiales de los Mossos se llevará al depósito central de Egara. Allí un letrado de la Administración de Justicia levantará acta de la destrucción y lo que se conserve se enviará al Supremo.

Pero aún hay más. Queda otra petición por resolver. En diciembre de 2025, la Brigada Provincial de Información de Tarragona de la Policía Nacional también solicitó a la Sala Segunda del TS –según ha podido saber este diario– destruir los objetos decomisados el 1 de octubre de 2017 en la demarcación tarraconense. En su caso, planteaban que ya no era necesaria su conservación por la aprobación de la ley de Amnistía. Los Mossos lo justificaron por la “ausencia de un proceso penal en curso donde el material tenga la consideración de prueba de convicción” y por la necesidad de “aligerar la carga” en los almacenes.

El material se incautó en cinco institutos –Compte de Rius, Sant Pere i Sant Pau, Tarragona, Pont del Diable y Torreforta– y en un centro cívico. Se llevaron 20 urnas –una de metacrilato, cuando ninguna de la del 1-O lo era–, más de 6.000 papeletas y cerca de 5.200 sobres. El otro paquete de elementos lo formaban actas de constitución de mesa, de escrutinio, de intervención, impresos con la lista de votantes, hojas con el orden de votación y números de DNI o justificantes de voto. Lo llamativo es que se llevaron varios dispositivos electrónicos: 13 ordenadores, dos tablets y tres pendrive. Incluso incautaron 173 pegatinas con el mensaje ‘Sense obediència no hi ha independència’.

Los Mossos lo solicitaron por la “ausencia de un proceso penal” y para “aliviar la carga” de los almacenes

Estos objetos quedarán en nada y en el olvido. Eso sí, varios voluntarios consiguieron quedarse con urnas y papeletas de ese día. Además, a efectos de su conservación, el Museu d’Història de Catalunya cuenta en su fondo documental con urnas cedidas por anónimos –una llena de firmas en su exterior– y pancartas del 1-O. No todo se esfuma.

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