El grupo Springer compra el ‘Telegraph’ para convertirlo en un diario de centroderecha

En la famosa serie satírica de la BBC de los años 1980, Yes, Prime Minister (una especie de Polonia británico), se hizo muy popular una sarcástica y certera caracterización de quiénes eran entonces los lectores de la prensa inglesa.

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 Convertir el “Daily TeleTory” en un periódico menos radical e intolerante, no parece que sea ni posible ni rentable  

En la famosa serie satírica de la BBC de los años 1980, Yes, Prime Minister (una especie de Polonia británico), se hizo muy popular una sarcástica y certera caracterización de quiénes eran entonces los lectores de la prensa inglesa.

The Mirror, se decía, es leído por la gente que piensa que dirige el país; The Guardian, por la gente que piensa que debería dirigir el país; The Times, por la gente que realmente dirige el país; The Daily Mail por las esposas de la gente que dirigen el país; The Financial Times, por la gente que es dueña del país; The Morning Star (comunista entonces), por la gente que cree que el país debería ser dirigido por otro país; The Daily Telegraph, por la gente que cree que ya lo es; y The Sun, por la gente que no le importa quien dirija el país con tal de que sigan publicando chicas en pelotas. Y poco ha cambiado la orientación de sus diarios y lectores.

Por eso, lo más sorprendente de la anunciada compra de The Telegraph por el grupo alemán fundado por Axel Springer es que quieren reconvertirlo en un diario menos conservador. Al margen del valor de sus decrecientes lectores y envejecida audiencia, convertir el “Daily TeleTory” en un periódico menos radical e intolerante, no parece que sea ni posible ni rentable.

En Gran Bretaña ya existen grandes medios audiovisuales (BBC y Sky News) e impresos (Financial Times, The Times o The Economist) que destacan por su independencia y fiabilidad. El resto de medios siguen apegados al partidismo más o menos militante y a un periodismo vociferante que hoy se ha trasladado a las redes sociales.

Aunque el estrambótico Boris Johnson ya no es corresponsal ni columnista del Telegraph (cuando cesó como primer ministro fichó por el troglodita Daily Mail), el diario sigue siendo un órgano fiel al Partido Conservador y heredero del Thatcherismo más extremo.

La venta ha sido un gran negocio para sus antiguos propietarios

La venta del Telegraph ha sido un gran negocio para sus antiguos propietarios (660 millones de euros en metálico) y un arriesgado y suicida negocio para los alemanes del conservador Die Welt y el sensacionalista Bild.

Poco antes de Navidades compré en Londres la edición dominical del Telegraph y me sorprendió ver que insertaba un cuadernillo en formato tabloide con casi un centenar de páginas de anuncios sobre cruceros turísticos. Una mina publicitaria que lleva años explotando y que dice mucho de la edad y hábitos de una audiencia compuesta mayoritariamente por jubilados.

Una portada del 'Telegraph' 
Una portada del ‘Telegraph’ The Telegraph

Dicho esto, y para ser justos, lo que sí fue ejemplar en el entonces llamado The Daily Telegraph fue la construcción a comienzos de este siglo de la primera gran redacción multimedia e integrada presidida por una mesa donde se sentaban los directores de las versiones impresa y online del diario.

Y ese adelantarse al tiempo multimedia les salvó de la irrelevancia. Tal vez ahora eso haya sido uno de los activos más valiosos que ofrecer a sus nuevos propietarios.

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