El descanso más largo de la historia

Si algo había en el Metlife de East Rutherford (Nueva Jersey) era un ambiente espectacular protagonizado por las aficiones de España y Argentina.

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 El medio tiempo rebasó los 27 minutos, mucho más de lo que prometió la FIFA  

Si algo había en el Metlife de East Rutherford (Nueva Jersey) era un ambiente espectacular protagonizado por las aficiones de España y Argentina.

Para darle más aliciente y además de la habitual ceremonia de clausura del Mundial más largo (39 días), 104 partidos y más equipos que nunca (48), la FIFA se inventó un espectáculo para el descanso, adaptándose a los que se lleva y gusta en Estados Unidos.

El escenario, comparado con los espectaculares de la Super Bowl, resultó minimalista

Una vez más, la organización futbolística que dirige Gianni Infatino mintió.

El espectáculo del medio tiempo se prolongó, desde el silbato del árbitro del final del primer tiempo hasta la vuelta al campo de los jugadores, un total de 27 minutos y 20 segundos, bastante más de los 17 minutos que prometió la organización.

Como muchos temían, el descaso se extendió casi media hora. Sin duda, el descanso más largo de la historia.

La inclusión de este espectáculo, una copia del intermedio de la Super Bowl pero carente de su brillo, había recibido numerosas críticas de los expertos, entrenadores y jugadores porque ese rato tan largo de paro podía desvirtuar el juego, el verdadero motivo de la función.

“Es lo que hay”, respondió resignado el entrenador español, Luis de la Fuente, cuando el pasado viernes le preguntaron por esta novedad. “Tal vez dentro de unos años lo encontraremos normal, como las pausas de hidratación”, insistió.

Se confirmaron las peores previsiones. En los anuncios oficiales se decía que el show arrancaría a los cinco minutos del inicio de la pausa. Ahí ya se fue con retraso de dos minutos y medio. Pero se fue acumulando y los jugadores volvieron a jugar, que es de lo que se trata, casi media hora después.

Y eso que el escenario, comparado con los espectaculares de la Super Bowl, por ejemplo protagonizado por Bad Bunny el pasado febrero, resultó minimalista. El terreno fue cubierto por una gran manta con el dibujo de un globo terráqueo con los colores del arco iris.

El arranque fue por vídeo con Madonna, interpretando Music , y acercándose al estadio en un coche en el que le acompañaban Ronaldo y Ronaldinho.

Por fin acabaron el viaje y se dejaron ver físicamente en el campo, aunque se quedaron a un lado y desaparecieron, sin pisar el césped, mientras Los Teleñecos interpretaban, junto a la orquesta dirigida por Gustavo Dudamel, el tema Seven nation army , de la banda The White Stripes, una de las canciones más reconocibles a lo largo del torneo. Les dio continuidad BTS con Dynamite . En ese encadenado, el entrenador Ted Lasso (el actor Jason Sudeikis) salió con un cartel y dio instrucciones a Justin Bieber, equipado con una guitarra acústica para hacer una versión de Everything hallelujah .

Y llegó tal vez el momento más esperado del espectáculo, el momento Shakira, la verdadera reina de la Copa del Mundo. Entre un coro de color predominante amarillo, de tono muy veraniego para una tarde soleada y sin rastro del humo de los incendios de Canadá, su Dai Dai fue como el colofón. Ese himno oficioso del Mundial ya sonó el 11 de junio, qué lejos parece quedar, en la ceremonia de apertura que se celebró en el estadio Azteca de Ciudad de México, un recinto histórico, el único que ha tenido tres fiestas de aperturas de este torneo.

Todavía otra intervención de la rana Gustavo y de miss Piggy (de los Teleñecos ) y la intervención desde la gloria de Pelé. Dio paso al número final realizado por el coro del PS22 (escuela pública) del distrito neoyorquino de Staten Island, junto a Chris Martin (Cold Play). Entonaron We dance , pieza de esperanza y que simboliza el esfuerzo de Global Citizen, la organización que promovió este show, para recaudar 100 millones de dólares para ayudar a la educación de niños necesitados.

Casi media hora después, el fútbol regresó al pasto.

Previo al partido, Post Malone capitalizó un espectáculo de cierre del torneo, un despliegue muy made in USA para una final que habló en español. Excepto cuando el tenor Christopher Macchio puso voz a America the beautiful , y Jennifer Hudson interpretó el himno nacional, The star-spangled banner .

En las gradas, los hinchas españoles coreaban “sí se puede”, de eco estadounidense, pero no del gusto de Donald Trump, que presidía en la tribuna.

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