España e Israel mantienen abiertas sus relaciones diplomáticas, pero el vínculo político entre ambos gobiernos atraviesa uno de sus momentos más fríos en décadas.
Albares responsabiliza a Tel Aviv de no haber respondido a los “esfuerzos españoles”
España e Israel mantienen abiertas sus relaciones diplomáticas, pero el vínculo político entre ambos gobiernos atraviesa uno de sus momentos más fríos en décadas.
En ese clima gélido de desconfianza, cada gesto institucional o declaración pública alimenta un pulso político que no deja de escalar. El cese de la embajadora española en Tel Aviv, oficializado esta semana por el Gobierno, es la prueba más reciente, ya que, después de que Hamas se felicitara por la decisión, el Ejecutivo israelí no dudó en emplear sus canales oficiales para reorientar el pronunciamiento de la milicia contra España y así agudizar el enfrentamiento.
El relevo de la embajadora Ana Sálomon –llamada a consultas el pasado mes de septiembre tras el último enfrentamiento diplomático con Beniamin Netanyahu– fue justificado ayer por José Manuel Albares, quien apeló a la falta de reciprocidad por parte de Israel.
A día de hoy ambos países mantienen sus legaciones abiertas y atendidas por encargados de negocios
Según explicó el ministro de Asuntos Exteriores en TVE, la decisión obedece a que la “buena voluntad de España por mantener las mejores relaciones” con el Estado hebreo no ha sido correspondida “ni diplomáticamente” ni tampoco con una contención en las críticas que, según denuncia el Gobierno, siguen llegando en forma de “injurias y calumnias”.
La medida no supone ninguna ruptura formal porque la embajada española en Tel Aviv seguirá funcionando como lo ha hecho en los últimos meses. Bajo la dirección de un encargado de negocios.
Y, de hecho, se equipara a la fórmula diplomática que Israel mantiene en Madrid desde hace casi dos años, después de retirar a su embajadora tras el reconocimiento por parte de España del Estado palestino en mayo de 2024. “Estamos exactamente al mismo nivel”, subrayó Albares quien añadió que prolongar la situación de una embajadora llamada a consultas desde hace medio año carecía ya de sentido político.
Tras el cese de la embajadora, Hamas felicitó a España por las “honorables” posiciones de su Gobierno
El deterioro diplomático, sin embargo, volvió a escalar casi de inmediato. La organización islamista Hamas interpretó el gesto de Madrid como una señal de respaldo político y animó ala comunidad internacional a dar continuidad a las “honorables posiciones del Gobierno español y su pueblo” frente al “genocidio” palestino en Gaza. Algo que aprovechó el Ministerio de Exteriores israelí para sumar una nueva afrenta.
En un mensaje difundido en redes sociales, el departamento dirigido por el ministro Gideon Sa’ar ironizó con los apoyos recibidos por el Ejecutivo español: “Cuando Hamas y el régimen iraní conforman el mayor club de fans del presidente del Gobierno español, el pueblo español debería preguntarse por qué”, afirmó el ministerio. “Dime quién te alaba y te diré quién eres”, añadieron las autoridades israelíes.
La ofensiva israelí ha combinado la vía institucional con la burla directa a Sánchez. Además de los mensajes del Ministerio, Gideon Sa’ar ha encadenado en la red X varios mensajes irónicos en los que ha cuestionado qué hará “el pobre Sánchez” tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei, comparando la situación con la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos.
El ministro de exteriores israelí ironiza sobre Sánchez: “dime quién te alaba y te diré quien eres”
La réplica del Ejecutivo llegó por boca del ministro de Presidencia. Félix Bolaños, evitó entrar en el cruce directo con Israel, pero reivindicó la coherencia de la política exterior del Gobierno. Según defendió el también titular de Justicia y Relaciones con las Cortes, las decisiones adoptadas por España están “siempre alineadas con los derechos humanos, los valores democráticos, el derecho internacional y el pacifismo”. Un marco que, subrayó, guía la posición del Ejecutivo “en Ucrania, en Palestina, en Irán y en cualquier otro conflicto internacional”.
Las palabras de Bolaños apuntaron de forma indirecta al origen más reciente del choque diplomático. Concretamente a la ofensiva militar lanzada hace diez días por Israel y Estados Unidos contra Irán que el Gobierno español -al que se le han unido sumando numerosos países europeos– ha cuestionado abiertamente por no contar con el respaldo de ningún organismo internacional.
El episodio confirma hasta qué punto las relaciones entre ambos países atraviesan su momento más delicado en décadas. España e Israel establecieron relaciones diplomáticas relativamente tarde, en 1986, una vez superada la etapa del franquismo, que nunca reconoció oficialmente al Estado hebreo. Desde entonces, los vínculos han atravesado altibajos, pero el actual ciclo de confrontación ha llevado el clima bilateral a un punto inédito.
Bolaños reivindica la posición “coherente” de la política exterior ante la guerra desatada en Irán
El Gobierno de coalición insiste en que su posición responde exclusivamente a la defensa del derecho internacional. Sin embargo, la acumulación de crisis regional, críticas mutuas y respaldos inesperados ha sumido la relación bilateral en una tensión persistente que, por el momento, no muestra visos de solución inmediata.
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