Las banderas, los himnos y los nombres de Rusia y Bielorrusia vuelven a lucir en una cita olímpica. El regreso de ambos países al escenario deportivo, tras el veto por la invasión de Ucrania iniciada en 2022, marca este viernes la Ceremonia de Apertura de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina. Una controvertida decisión que ha levantado ampollas, visibles en hasta una docena de países que no forman parte del desfile como boicot.
Una docena de países no participan en la ceremonia de inauguración como protesta a la controvertida presencia en la competición de Rusia y Bielorrusia con sus símbolos nacionales
Las banderas, los himnos y los nombres de Rusia y Bielorrusia vuelven a lucir en una cita olímpica. El regreso de ambos países al escenario deportivo, tras el veto por la invasión de Ucrania iniciada en 2022, marca este viernes la Ceremonia de Apertura de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina. Una controvertida decisión que ha levantado ampollas, visibles en hasta una docena de países que no forman parte del desfile como boicot.
Seis deportistas rusos y cuatro bielorrusos representarán a sus respectivos países bajo su propia bandera. Esta escena, opuesta a la acontecida en los Juegos Olímpicos donde los atletas citados compitieron como neutrales, abre un nuevo marco que no agrada a todos los países. Entre ellos, Francia, Alemania, Canadá o Ucrania que junto a Croacia, República Checa, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Polonia y Países Bajos han decidido no participar en la ceremonia que se celebra en el Arena de Verona.
Un boicot que evidencia el rechazo a la decisión de la Asamblea del Comité Paralímpico Internacional (IPC) tomada por mayoría -no unanimidad- en septiembre de 2025, y que votó en contra el Comité Paralímpico Español. Por su parte, Ucrania, que sufre las consecuencias directas de la invasión, calificó de “inmoral” la acción y la prohibición de exhibir un mapa del país en su uniforme. Un traje en el que querían incluir los territorios ocupados por Rusia y que no ha tenido el visto bueno del Comité Paralímpico Internacional.
Distancias entre sedes
La crisis en Oriente Medio salpica los Juegos
Pero este conflicto bélico entre ambos países no es el único que ha salpicado al inicio de los Juegos. La crisis en Oriente Medio también ha supuesto todo un reto logístico, que ha alejado un poco más del foco el talento deportivo de las personas con discapacidad. A este desafío añadido se suman las enormes distancias entre sedes y los transportes adaptados de algunos atletas.
Pese a los inconvenientes, los protagonistas lucharán en 79 eventos con medalla en los seis deportes que forman parte del programa paralímpico de invierno: esquí alpino, esquí de fondo, biatlón, snowboard, curling en silla de ruedas y hockey sobre hielo. En total 665 deportistas de 50 países. Uno de ellos, España, que contará por primera vez en su historia con un mayor porcentaje de mujeres que de hombres, y superará con un 57,1% sus mejores cifras de participación femenina, tanto en las citas de invierno como en las de verano.
La representación española
Audrey Pascual, la abanderada española en la ceremonia, es la gran baza
La delegación nacional contará esta vez con cuatro mujeres con discapacidad: la esquiadora María Martín-Granizo, Audrey Pascual, la abanderada española en la ceremonia que es la gran baza al aspirar a cinco medallas tras lograr 16 en la Copa del Mundo esta temporada, y la deportista de apoyo Alejandra Requesens, guía de la única esquiadora con discapacidad visual del equipo, Iraide Rodríguez.
También harán lo propio tres hombres: Javier Marcos, que participará en esquí alpino y afronta sus primeros Juegos; Emilio Redondo, que competirá en la disciplina de snowboard, e Higinio Rivero, el primer deportista español paralímpico en competir en biatlón y será el primer deportista en competir en tres disciplinas distintas entre invierno y verano.
Las principales amenazas en el medallero
Austria tiene 345 preseas y Noruega es el país que más veces ha subido al podio
La principal amenaza en el medallero es Austria, con 345 medallas, y Noruega, con 140 oros de sus 334, lo que le convierte en el país que más veces ha subido al primer cajón del podio. Fuera de Europa, China aspira a luchar por las preseas pese a no lograr su primera hasta 2018. Cuatro años más tarde, en Pekín como anfitriona, el botín ascendió a 61 medallas en seis deportes.
Una auténtica fiesta deportiva mundial para atletas con discapacidad, que bajarán el telón de la cita olímpica el 15 de marzo con la clausura en el Estadio Olímpico de Cortina d’Ampezzo, en una competición marcada por el regreso polémico de Rusia y Bielorrusia, los boicots de una docena de países y el conflicto en Oriente Medio.
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