El béisbol en Venezuela sobrevivió al chavismo, sobrevivió almadurismo, y también está sobreviviendo a la intervención del país por los Estados Unidos de Donald Trump. La incertidumbre tras la captura de Nicolás Maduro llevó a la cancelación de los playoffs de la Liga de invierno (la más importante con diferencia) durante cuatro días, pero no ha tardado en recuperarse la normalidad. Puede que no haya comida, ni dinero, ni paz, ni petróleo, ni tan siquiera un gobierno legítimo, pero que no falte el deporte nacional.
Su Liga de invierno continúa tras la intervención del país por Trump
El béisbol en Venezuela sobrevivió al chavismo, sobrevivió almadurismo, y también está sobreviviendo a la intervención del país por los Estados Unidos de Donald Trump. La incertidumbre tras la captura de Nicolás Maduro llevó a la cancelación de los playoffs de la Liga de invierno (la más importante con diferencia) durante cuatro días, pero no ha tardado en recuperarse la normalidad. Puede que no haya comida, ni dinero, ni paz, ni petróleo, ni tan siquiera un gobierno legítimo, pero que no falte el deporte nacional.
El vínculo beisbolero entre Venezuela y Estados Unidos es enorme, con 63 jugadores profesionales del país caribeño inscritos ya para la próxima temporada, entre ellos estrellas como José Altuve, Ronald Acuña jr., Jackson Chourio y Eugenio Suárez. Otros, como Miguel Cabrera y Salvador Pérez, se han sacado el pasaporte estadounidense en vista de las restricciones a los viajes entre ambos países. Antes de la llegada de Chávez al poder, equipos de las Grandes Ligas gestionaban diez academias en la nación bolivariana, al estilo de la Masia del Barça, para formar jóvenes talentos (ya no queda ninguna), y enviaban hasta un centenar de peloteros a competir en la Liga de invierno.
El país caribeño es el que más jugadores aporta a las Grandes Ligas (63), detrás solo de República Dominicana
Tras la intervención de la Administración Trump, los clubs estadounidenses y los agentes se pusieron a localizar como locos a los jugadores y entrenadores que se encontraban en Venezuela para asegurarse de que estaban bien. Pero la respuesta de todos a qué les parece la captura de Maduro y la entrega de las llaves a Delcy Rodríguez es unánime: “No comment”. Visto cómo se las gasta Washington, ¿para qué complicarse una vida que se ganan bien al norte del río Grande?
La prensa y las organizaciones contrarias al recién decapitado régimen afirman que Hugo Chávez y Maduro estatizaron el béisbol y lo convirtieron en una herramienta de propaganda, un instrumento de control político y una plataforma para la realización de negocios opacos, y que personajes afines al Gobierno han tenido el control de cuatro de los ocho principales equipos. Hasta el 2019, la Liga de invierno estaba patrocinada por la petrolera PDVSA con diez millones de dólares por temporada, y los clubs se beneficiaban de una asignación preferencial de divisas y en algunos casos incluso lograban que el Estado se ocupara directa o indirectamente del pago de las nóminas de jugadores estrella. Todo cambió ese año con el endurecimiento de las sanciones de EE.UU, y en los últimos tiempos la ayuda se limitaba a dinero para la importación de bates y pelotas, y a la organización de un campeonato secundario en verano, con participantes de menor calado, a cambio de que llevasen logos oficiales en la camisetas y colocaran vallas con publicidad del Ministerio de Deportes.
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Tras las sanciones hace seis años de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (un organismo del Tesoro norteamericano) a los Tigres de Aragua y los Tiburones de La Guaira por tratarse de fundaciones sustentadas por el régimen, la Liga Profesional de Béisbol Venezolano no tuvo más remedio que independizarse del madurismo , algo que los equipos de las Grandes Ligas pusieron como condición para seguir contratando a jugadores venezolanos. Los patrocinios oficiales se rompieron, se limpió la imagen corporativa, y últimamente ha operado un modelo híbrido dominado por el sector privado en el que el Estado se limita a un apoyo estructural y logístico, como la construcción del estadio Monumental Simón Bolívar.
Desde el fin de la bonanza petrolera, campos de fútbol, pistas de atletismo, canchas de baloncesto y piscinas olímpicas han sufrido un gran deterioro. Pero de un modo u otro, el béisbol sobrevive a todo.
EL DEPORTE REY EN VENEZUELA
Venezuela ha tenido que renunciar a albergar las Series del Caribe, que se disputarán en Guadalajara (Jalisco), ante la oposición de Colombia, Panamá, México y República Dominicana a viajar al país. Pero su Liga de invierno ha sobrevivido a los acontecimientos con cinco equipos (los Cardenales de Lara, campeones vigentes, los Navegantes de Magallanes, los Caribes de Anzoátegui, los Bravos de Margarita y los Águilas de Zulia) en unos playoffs a dieciséis rondas que decidirán el campeón. Otros tres conjuntos (los Leones de Caracas, los Tigres de Aragua y los Tiburones de La Guaira) habían quedado ya eliminados.
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