Por la vía rápida el Barcelona certificó su billete para la final del domingo, donde defenderá el título. Es difícil que el duelo por la Supercopa sea así de plácido, sea cuál sea el rival, el Madrid o el Atlético. Se podría decir que a los blaugrana les sobró la segunda parte pero sería inexacto. A la media hora el desenlace estaba claro y meridiano en un partido con muy poca historia. En cuanto el Barça aceleró y puso una marcha más, su rival se vio rezagado, distanciado, como en ese recurso cinematográfico donde ves alejarse a un coche, un tren o un avión y se intuye que la persona que viajar en él ya no volverá. Ni siquiera necesitó poner el turbo.
Los blaugrana aceleran para resolver en la primera parte la semifinal ante un rival sin ritmo
Por la vía rápida el Barcelona certificó su billete para la final del domingo, donde defenderá el título. Es difícil que el duelo por la Supercopa sea así de plácido, sea cuál sea el rival, el Madrid o el Atlético. Se podría decir que a los blaugrana les sobró la segunda parte pero sería inexacto. A la media hora el desenlace estaba claro y meridiano en un partido con muy poca historia. En cuanto el Barça aceleró y puso una marcha más, su rival se vio rezagado, distanciado, como en ese recurso cinematográfico donde ves alejarse a un coche, un tren o un avión y se intuye que la persona que viajar en él ya no volverá. Ni siquiera necesitó poner el turbo.
El Barcelona fue un torbellino incluso sin Lamine Yamal, suplente tras no poder entrenarse en la previa, mientras que el Athletic fue un juguete totalmente roto. Si tuvo poca alma en Barcelona el día que el fútbol volvió al Spotify Camp Nou, aún puso menos oposición en Yida. Los de Flick pasaron por encima de los vascos, en los que nunca encontraron grandes impedimentos, más allá del calor de la noche de Arabia y de la altura del césped del terreno de juego. En cuanto se adaptaron, todo fueron facilidades. Coser y cantar.
Sin el 10 del Barça
Los blaugrana fueron un torbellino a pesar de no poner nunca la quinta marcha y de que Lamine fue suplente
Los tres delanteros del Barcelona y Fermín, el mediapunta, se pusieron las botas ante una defensa en la que faltaban Laporte y Yuri. El ataque blaugran se entendió y se complementó la perfección, con mucha superioridad y puntería.
La ambición de unos contrastó con el conformismo de los otros. Los blaugrana quieren más títulos, subidos en la cresta de la ola de resultados desde que regresaron Pedri, Raphinha y Joan Garcia, y a los rojiblancos se les notaba que estaban de paso porque están pagando el desgaste de tener que competir en cuatro competiciones.
El Barça se toma muy en serio cada torneo porque tiene jugadores como Fermín, Raphinha y Eric Garcia que nunca se relajan y van a por todas. A ellos se les añadió el acierto de Ferran Torres, que llevaba días desentonado y abrió el marcador, o el inspirado Roony, el sustituto temporal de Lamine, que intervino en tres goles a pesar de que llevaba dos partidos sin tener ni un minuto.
El joven sueco, con chispa, estuvo a punto de dar el primero de la noche a Pedri pero el disparo, desde la frontal y con el interior, del canario le salió demasiado centrado.
En la primera parte, dos faltas cometió el Athletic, un león sin garras. Y con esa pasividad se volvió a ver en el 1-0. Hasta tres toques pudo dar Ferran Torres en el área. Controló el disparo duro en semifallo de Fermín, se lo acomodó con el pecho y remachó a la media vuelta desde cerca.
Los goleadores
A la ambición de Raphinha y Fermín se le unieron el acierto de Ferran Torres y la chispa de Roony
A partir de ahí cada llegada del Barcelona fue irremediablemente una ocasión o un gol porque jugaba a otra velocidad, con otra energía, con otro ritmo. Los bilbaínos bajaron los brazos pronto, prontísimo. Raphinha centró, nadie consiguió despejar y el balón llegó a Fermín que fusiló con la zurda. Y a la siguiente jugada, Roony bailó a Adama Boiro en el área y después de dos recortes chutó con la derecha cruzado para batir a Unai Simón que pudo hacer mucho más.
Iñaki Williams, como capitán del Athletic, dijo que no le gustaba nada tener que viajar a Arabia Saudí para jugar la Supercopa, que era una faena, suavizó ya en Yida. Viendo lo visto no fue una declaración altisonante sino más bien el sentir del vestuario.
En menos de 40 minutos les cayeron cuatro goles. Porque igual que le pasó a Rooney en el 3-0, Raphinha se marchó de Areso con mucha facilidad y se sacó un latigazo ante el que nada pudo hacer el portero vasco. Si alguien esperaba que Unai Simón se reivindicase en presencia de Joan Garcia se equivocaba. El debate de la portería de la selección lejos de cerrarse se abrió más.
Al Athletic, donde Nico Williams también fue suplente y ni jugó, le salía todo al revés. Vivian, en un intento de despeje con la cabeza, estuvo a punto de batir a su propio portero y hacer el quinto. Y el poste privó a Sancet de hacer el gol que hubiera sido el del honor. Los olés del público, claramente favorable al Barça, fueron el mejor resumen de lo sucedió.
Pero es que la segunda parte siguió los mismos derroteros para los dos equipos. Raphinha hizo el quinto en el primer disparo antes de que Lamine Yamal y Olmo entrasen en el campo. En cambio, ni Berenguer ni Unai Gómez acertaron delante de un intimidante Joan Garcia. Tras acelerar se ganó el premio de poder dosificarse y llegar a la final descansado.
Ficha técnica
Barcelona, 5 – Athletic, 0
Barcelona: Joan Garcia, Koundé, Cubarsí, Eric Garcia, Balde (Gerard Martín 64), De Jong (Bernal 64), Pedri (Olmo 72), Fermín, Bardghji (Lamine Yamal, 72), Ferran Torres y Raphinha (Rashford 64).
Entrenador: Hansi Flick
Athletic: Unai Simón, Areso, Vivian, Paredes, Adama (Lekue 57), Jauregizar, Rego (Selton 61), Berenguer, Sancet (Ruiz de Galarreta 54), Robert Navarro (Unai Gómez 54) e Iñaki Williams (Guruzeta 54).
Entrenador: Ernesto Valverde.
Estadio: King Abdullah de Yida (50.141 espectadores).
Árbitro: Díaz de Mera (c. Castilla La Mancha).
Tarjetas: No hubo.
Goles: 1-0, Ferran Torres (22); 2-0, Fermín (30); 3-0, Bardghji (34); 4-0, Raphinha (38); 5-0, Raphinha (52).
Deportes
