Desde Grok, que convierte las fotos de Twitter en porno hasta la ‘Ruta de la Seda polar’, la clave en el interés de Trump en ocupar Groenlandia

Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo. Leer Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo. Leer  

Las redes sociales son sistemas increíbles, en especial por su ilimitada capacidad para destruir la fe en la especie humana. La última hazaña en ese sector corresponde a X -la antigua Twitter– y Grok, su chatbot de inteligencia artificial (IA). Desde finales de diciembre, los usuarios de X pueden tomar cualquier foto de esa red y pedirle a Grok que muestre a las personas que aparecen en ella en micro-bikini o en lencería transparente. Dado que las respuestas de Grok se cuelgan automáticamente en la plataforma, los usuarios están encontrando sus fotos o, en muchos casos, de menores de edad semidesnudos. Un análisis somero hecho por la agencia de noticias Reuters ha determinado que Grok recibe cada minuto unas diez peticiones para desnudar a usuarios de Twitter. Francia e India han abierto investigaciones, mientras que el dueño de X, Elon Musk, con su habitual sentido común, ha encontrado divertidísima la nueva funcionalidad de Grok.

El sábado comenzó el capítulo final de la guerra que EEUU lanzó contra la OPEP hace 20 años, cuando logró aplicar la técnica del fracking para sacar petróleo de rocas de esquisto. Desde entonces, su producción prácticamente se ha triplicado, y hoy produce el 13% del petróleo del mundo con el 4% de las reservas mundiales. Con la ‘conquista’ de Venezuela en curso, se hará con el control ‘de facto’ de un país que solo produce el 1% del crudo mundial pero que tiene el 17,5% de las reservas globales. Eso significa que Washington controlará el 21,5% de los depósitos de petróleo mundiales, o sea, más que Irán e Irak juntos. Eso da a Washington un enorme control sobre el precio, pese a que es muy caro extraer crudo de Venezuela y EEUU. Consecuencia: es probable que la época del dominio petrolero de la OPEP (primero) y de la OPEP+ se acabe a medida que la producción de Venezuela suba. Si es así, éste es un cambio histórico en la dinámica de poder del mundo.

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El milagro del esquisto

Si EEUU acaba anexionándose Groenlandia, será el mayor éxito geopolítico jamás logrado por un empresario de la cosmética. Fue Ronald Lauder, heredero y copropietario de Estée Lauder, quien convenció en 2017 a su amigo Donald Trump de la importancia de hacerse con esa isla danesa. Pero, al margen de Groenlandia, EEUU y China (ésta, con la ayuda de Rusia) llevan años disputándose el Ártico. La razón es el cambio climático, que Pekín prevé que le permita a futuro exportar a Europa a través del Ártico ruso, en lo que ya ha bautizado como ‘la Ruta de la Seda polar’. EEUU, además, ha ignorado la importancia estratégica del Ártico desde el final de la Guerra Fría, hasta el punto de que solo tiene tres rompehielos, frente a los 57 de Rusia, aunque eso está empezando a cambiar. En 2025, EEUU aprobó fondos para comprar entre 9 y 14 rompehielos (tres de ellos costarán 1.200 millones de euros cada uno), una cifra que Trump espera elevar a más de 40 en el futuro.

Si usted es extranjero y puede demostrar que cobra al menos 13.300 dólares (11.350 euros) anuales, sepa que ya puede comprar bebidas alcohólicas en Arabia Saudí. Pero con un matiz: en todo el país, que es tan grande como cuatro Españas, solo se venden en una tienda cuyo nombre, además, no es público, no sea que algún individuo se moleste y la vuele por los aires. A un nivel menos simbólico, Riad ha anunciado esta semana la apertura total de su Bolsa a la inversión extranjera, al eliminar la exigencia de que los inversores que entren en el país gestionen al menos 500 millones de dólares (430 millones de euros). También ha anunciado que va a permitir a los extranjeros comprar inmuebles, con una legislación calcada de la de Dubai. El objetivo es imitar a Abu Dabi y reducir la dependencia del petróleo, sobre cuyo precio Arabia Saudí cada día tiene menos control. Si descubre la tienda del alcohol, compre algo y brinde por esos cambios.

¿Alguien se acuerda de Eliott, el hedge fund que llevó a los tribunales de EEUU a Argentina por la suspensión de pagos de ese país y, contra todo pronóstico, ganó en 2012, lo que le reportó unas plusvalías del 392%? Ahora, Elliott puede estar a punto de lograr un ‘golpe’ similar, pero con Venezuela.

El fondo ha comprado bonos de este país sudamericano a un tremendo descuento, ya que Caracas lleva en suspensión de pagos ocho años. En noviembre la Justicia estadounidense ordenó la subasta de la empresa petrolera del Estado venezolano Citgo para satisfacer esa antigua deuda.

Citgo solo está presente en Estados Unidos-fue adquirida por Venezuela en los 90-, donde tiene tres refinerías capaces de procesar el crudo venezolano, que es muy rico en azufre y, dado el estado dual de las relaciones entre Washington y Caracas, parece probable que Trump obligue a ejecutar la sentencia. Si ése es el caso, Elliott podría acabar ganando entre 5.300 y 10.000 millones de euros.

En épocas remotas (el año 2020) había un dogma: las crisis políticas impactan negativamente a los mercados. Ahora, todo ha cambiado. Da igual que estalle la una pandemia, que los ‘trumpistas’ tomen el Congreso de EEUU, o que ese país amenace con invadir… ¡a Dinamarca! Las Bolsas y la deuda (casi) siempre suben. En este 2026 se están cocinando las mayores salidas a Bolsa de la historia, con la excepción de la de Saudi Aramco en 2019. Pero son empresas vinculadas al poder de EEUU para proyectar su poder en el mundo. Así, el líder del espacio SpaceX (valoración: 800.000 millones de dólares), prepara su OPV, mientras que la ‘número uno’ en inteligencia artificial, OpenAI (de 500.000 a 830.000 millones de valoración), y su rival Anthropic (350.000 millones) calientan motores. SpaceX gana dinero y tiene el cuasimonopolio mundial de su sector. Pero nadie sabe cuándo van a dar beneficios los gigantes de la IA… si es que lo logran.

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