El Museo de Bellas Artes de Bilbao dedica la exposición ‘Ciudad, calle, casa’ a la coautora de ‘Aprendiendo de Las Vegas’, la gran renovadora del urbanismo y la arquitectura de su generación Leer El Museo de Bellas Artes de Bilbao dedica la exposición ‘Ciudad, calle, casa’ a la coautora de ‘Aprendiendo de Las Vegas’, la gran renovadora del urbanismo y la arquitectura de su generación Leer
Denise Scott Brown. Ciudad, calle, casa, la muestra que ayer abrió al público en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, es una especie de exposición total porque en 500 metros cuadrados incluye todo lo que puede esperar un espectador: hay intimidad, ensayo, activismo, humor, belleza, colores ácidos e información. Todo.
Hay una vida: Denise Scott Brown tiene 94 años y no encontró fuerzas para viajar estos días a Bilbao, pero su historia personal está contada en el Bellas Artes: nació en Zambia, hija de una familia de judíos europeos, creció en Johanesburgo, se fue a Londres, estudió Arquitectura, se casó, enviudó, conoció Robert Venturi (1925-2018), se casó con él y se instaló en Philadelphia. Juntos escribieron Complejidad y contradicción y Aprendiendo de Las Vegas, los libros más importanets de su tiempo, los que explicaron que la arquitectura no sólo es forma y función, que también es significado. Eso y que lo perfecto es lo enemigo de lo bueno. Ampliaron la National Gallery de Londres y tuvieron discípulos y émulos. A Venturi le dieron el Pritzker en 1991 y a ella no. El fallo del jurado no la nombró y ese agravio, hoy inconcebible, está contado mil veces, pero es imposible no nombrarlo aquí. Luego cambió el mundo y fue posible individualizar la figura de Scott Brown, entenderla no como una asistente de su marido, no como una igual, sino como una figura intelectual independiente. Y eso nos lleva hasta Bilbao.
En resumen: Robert Venturi era un arquitecto interesado en la historia del arte y el barroco y con ese equipaje armó una crítica a la arquitectura rígida y fría del Movimiento Moderno. Pero, en el fondo, la que de verdad tenía un sentido de la injusticia urbanística y de la pelea política era Scott Brown. Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga, los comisarios de Ciudad, calle, casa, relacionan esa vocación «con el hecho de que Denise sea africana. Siempre se ha reivindicado como africana. En cambio, el uso de la ironía era una cosa que compartían los dos, algo en lo que parecían perfectamente coordinados. Su humor era peleón, iba a la confrontación. Probablemente todo tenía que ver con el pop art».
«I am a monument», se lee en un dibujo de Scott Brown sobre un edificio perfectamente vulgar. En otro panel hay un collage de fotos con los grandes hoteles de Las Vegas categorizados bajo títulos como «Niemeyer moruno»; «Bauhaus hawaiano», «organicismo orgásmico hollywoodiense». Las Vegas es el centro de una de las salas del Bellas Artes, porque su Aprendiendo de Las Vegas resume su estrategia: los colores, las bromas, la transgresión y, a la vez, «la necesidad obsesiva de estructura», según los comisarios.
¿Qué hay en las otras salas del Bellas Artes? Casas, calles y ciudades, porque la hipótesis de Fontana y Mayorga es que Scott Brown hablaba de la ciudad cuando escribía sobre lo doméstico y hablaba de lo íntimo cuando trataba sobre lo urbano. Hay un espacio dedicado a Philadelphia, porque Scott Brown vio allí, antes que casi nadie, que el oficio de urbanista consiste en «preservar los vínculos entre las personas». Otro espacio está dedicado a las casas de Levittown, el barrio más prototípico que pueda imaginarse para la clase trabajadora en Estadios Unidos, un lugar que Scott Brown estudió desde el interés verdadero, no desde el desdén. Hay otra sala que habla de la vida dentro de la casa de la pareja y por ahí aparecen cuadros y muebles familiares. Piezas de Gaudí, Ruscha, Lichtenstein, Warhol…
También entonces asoma el humor: Scott Brown y Venturi fueron pioneros en esa práctica de colocar una antigüedad en diálogo con un dibujo infantil, un flyer enmarcado junto a un cuadro bueno. Lo valioso y lo barato, la ironía y la dulzura, la estructura y la broma… El gran tesoro de Casas, calles, ciudad también tiene que ver con la intimidad. Es una película hecha para la ocasión, una entrevista/documental con/sobre Denise Scott Brown y dirigido por Manuel Asín y Pablo García Canga.
Ciudad, calle, casa también presenta el trabajo del Departamento de Arquitectura y Diseño Industrial del Bellas Artes, que tendrá su espacio propio cuando el museo inaugure su ampliación en otoño. Gillermo Zuaznabar dirigirá el proyecto.
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