El escenario fue una de las tantas reuniones nocturnas que se hacen en Teherán y el resto de Irán en estas noches del mes de Muharram, sagrado para los musulmanes pero adicionalmente también de duelo para los chiíes, la rama del islam mayoritaria en el país. Uno de los eulogistas –cantores de alabanzas que reconstruyen las penurias por las que pasaron el imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, y sus acompañantes antes del martirio– aprovechó el momento para amenazar al presidente iraní, Masud Pezeshkian, que horas antes había firmado virtualmente el memorándum de entendimiento con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
El sector más intransigente critica al mandatario por haber firmado el memorándum con EE.UU.
El escenario fue una de las tantas reuniones nocturnas que se hacen en Teherán y el resto de Irán en estas noches del mes de Muharram, sagrado para los musulmanes pero adicionalmente también de duelo para los chiíes, la rama del islam mayoritaria en el país. Uno de los eulogistas –cantores de alabanzas que reconstruyen las penurias por las que pasaron el imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, y sus acompañantes antes del martirio– aprovechó el momento para amenazar al presidente iraní, Masud Pezeshkian, que horas antes había firmado virtualmente el memorándum de entendimiento con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
“Señor presidente, si las condiciones del líder [Mojtaba Jamenei] no se cumplen, lo sabemos, con nuestra espada le cortaremos la garganta”, dijo el hombre en medio de una multitud. El vídeo se hizo viral rápidamente en las redes sociales, ocasionando la indignación, y también la preocupación, de muchos en el gobierno. “El insolente individuo ha amenazado con asesinar al valiente y sacrificado presidente”, escribió el vicedirector de comunicaciones de la oficina de Pezeshkian.
Las declaraciones del juglar son solo un ejemplo de la división, pero especialmente de la tensión, que hay dentro del espectro político local como consecuencia de la firma del MDE, como se conoce al memorándum por las siglas en español. Tensión, que por cierto, no es nueva; también se había vivido en el 2015 cuando el gobierno del entonces presidente Hassan Rohani firmó el acuerdo nuclear con el gobierno de Barack Obama.
El sector más radical del sistema –al que pertenece el grueso de la población que ha estado apoyando a las autoridades en la calle desde el primer día de la guerra–, se opuso al pacto nuclear como se opone hoy al MDE. Cree que la firma es una “capitulación” o una “catástrofe”, como lo determinan algunos integrantes del sector Peydari, que representa a los más extremistas. “¿Por qué abrir el estrecho ahora que lo controlamos?”, se preguntan desde esa corriente que considera que la firma del MDE es transformar la “victoria” de Irán en una concesión política.
Desde hace semanas se oye en las calles gritar consignas contra el portavoz del Parlamento y líder negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araqchí, quienes ayer viajaron finalmente a Suiza con el objetivo de negociar segunda parte del acuerdo enfocado al programa nuclear. Pero, desde la firma del MDE, los dardos se han dirigido al presidente Pezeshkian.
Los extremistas creen que el memorándum convierte la “victoria” de Irán en una concesión política
“Yo, en principio, tenía otra opinión, pero debido al compromiso que el honorable presidente –en calidad de presidente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en nombre propio y de los demás miembros– me hizo respecto a la defensa de los derechos de la nación iraní y del Frente de la Resistencia, y habiendo además declarado expresamente que aceptaba la responsabilidad por ello, autoricé su firma”, aseguró Mojtaba Jamenei en un mensaje leído en la televisión pública horas después de firmarse el memorándum.
El actual líder supremo iraní recurrió –según coinciden varios observadores– a una estrategia utilizada con frecuencia por su padre, fallecido al inicio de la guerra. Aceptó la firma del MDE pero transfirió la responsabilidad en caso de que el acuerdo fracase al gobierno de turno, en esta ocasión el de Pezeshkian. Lo que de cierta manera es una ironía, pues la figura del presidente ha pasado a un segundo plano desde el comienzo del conflicto, cuando la Guardia Revolucionaria pareció haber tomado el control. Actualmente, Pezeshkian actúa más como administrador de los asuntos diarios del país que como un estadista que decide sobre temas macro relacionados con la política exterior y las negociaciones.
“Él se ofreció como carne de cañón, dijo que lo hacía por el bien de Irán”, asegura una persona que se mueve en los ámbitos políticos iraníes y que pide no dar su nombre. “Ha dicho que no quiere ser reelegido y no le importa asumir la responsabilidad si las negociaciones no son exitosas. Pero él cree que hay que darle una oportunidad a la diplomacia porque el gobierno necesita dinero para responder a la población”, añade esta persona, que también indica que la decisión se ha tomado de manera conjunta en el Consejo Superior de Seguridad Nacional y que los mismos militares la han aprobado.
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