¡Cómo se va a crear ilusión con esta política!

Abres el diario y la mayoría de las informaciones que merecerían una columna no están en la sección de Política. Cómo me gustaría comentar la hazaña del viaje a la cara oculta de la luna en la Artemis 2, que será para los miembros de la generación Alpha, la Z o incluso los millennials lo que fue para nosotros, boomers, y hasta para la Z el Apollo 11. Los nombres de Wiseman, Glover, Koch y Hansen representarán para las generaciones más jóvenes y las que ya no lo son, lo mismo que Amstrong, Aldrin y Collins.

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 Abres el diario y la mayoría de las informaciones que merecerían una columna no están en la sección de Política. Cómo me gustaría comentar la hazaña del viaje a la cara oculta de la luna en la Artemis 2, que será para los miembros de la generación Alpha, la Z o incluso los millennials lo que fue para nosotros, boomers, y hasta para la Z el Apollo 11. Los nombres de Wiseman, Glover, Koch y Hansen representarán para las generaciones más jóvenes y las que ya no lo son, lo mismo que Amstrong, Aldrin y Collins.Seguir leyendo…  

Abres el diario y la mayoría de las informaciones que merecerían una columna no están en la sección de Política. Cómo me gustaría comentar la hazaña del viaje a la cara oculta de la luna en la Artemis 2, que será para los miembros de la generación Alpha, la Z o incluso los millennials lo que fue para nosotros, boomers, y hasta para la Z el Apollo 11. Los nombres de Wiseman, Glover, Koch y Hansen representarán para las generaciones más jóvenes y las que ya no lo son, lo mismo que Amstrong, Aldrin y Collins.

Sigo pasando hojas del periódico y me encuentro con que la última víctima del accidente de tren de Adamuz de hace casi tres meses, y que aún está ingresada en un hospital andaluz, ha dado a luz, en perfecto estado, al hijo que esperaba, a pesar de que su estado sigue grave. No me recreo en las páginas deportivas, donde Alcaraz, como en su día Rafa Nadal, sigue siendo el refugio de las alegrías.

Vuelvo a la realidad y, antes de pasar a la política – de lo que me compete hablar–, me detengo en internacional. Me hiere los ojos el megalómano proyecto de arco del triunfo con el que Trump quiere romper la historia de Washington, como quiso hacerlo con el ala este de la Casa Blanca, para convertirla en salón de baile, lo que afortunadamente paralizó un juez. Veo una esperanza en el mero hecho de que se haya celebrado la primera reunión entre Estados Unidos e Irán para parar esta locura en la que nos han metido el presidente norteamericano no solo en Irán sino también en el Líbano.

La portavoz del grupo Popular, Ester Muñoz.
La portavoz del grupo Popular, Ester Muñoz.

Eso me lleva de bruces a la política nacional, donde sigue sin entonarse un mea culpa. Para la desafortunada afirmación de Ester Muñoz, portavoz del Grupo Popular en el Congreso, sobre la detención o retención de un casco azul español por tropas israelíes, solo sirve retirar lo dicho y pedir perdón. Se equivocó. Las comparaciones son odiosas, y esta más, porque hablamos de algo muy grave: “Yo he estado en controles de tráfico más tiempo retenida”, dijo en rueda de prensa, cuando el soldado ya había sido puesto en libertad. No se puede banalizar el hecho. Un gobierno, sea israelí o no, no puede, salvo que esté cometiendo un delito, detener a un casco azul de la ONU, subrayo, de la ONU, de una fuerza de paz internacional, aunque tenga nacionalidad española. Mal por ella y mal por su partido. Miguel Tellado, en vez de decir lo obvio, persistió en el error: “Todo el mundo la entendió”. Pues sí, la entendimos, que con tal de meterse con el Gobierno vale todo. Pues no.

Para la desafortunada afirmación de Ester Muñoz solo sirve retirar lo dicho y pedir perdón

El silencio de Feijóo es una admisión del error, y son demasiadas meteduras de pata al hablar de la guerra de Irán. El PP no ha dicho no a la guerra porque lo había dicho Sánchez, vaya argumento. Que el presidente Sánchez no haya llamado al líder de la oposición, como debería haber hecho, como se hacía siempre, no justifica que no se pueda coincidir en que la única postura admisible por el conjunto de los españoles es la de oponerse a lo que está haciendo Trump.

Alberto Núñez Feijóo lo hizo en un tuit ante la amenaza de Trump de “acabar con una civilización” con sus bombardeos. Lanzó el único mensaje que merece ser aplaudido sobre esta guerra: “En momentos delicados, necesitamos sensatez, no brutalidad”. Dos días después insistía en la necesidad de apostar por “la contención, la desescalada y la diplomacia”. Poco, es verdad, sería exigible algo más, pero menos es nada. Lo malo es que el resto de voces del PP, sus portavoces, van en sentido contrario, con lo que la opinión de los populares es cambiante y poco definida.

Cómo buscar ilusión en estas noticias que no merecen más comentario que el hastío. Es difícil, pero seguiré tratando de poner un poco de luz, aunque sea poco, en esta deriva que cada vez se aleja más de la política.

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