Cómo funcionan los radares invisibles que nos vigilarán en Semana Santa

La operación salida de Semana Santa anticipa uno de los períodos del año en el que más desplazamientos en carretera se producen. En un contexto donde la Dirección General de Tráfico (DGT) está registrando cifras récord en sanciones por exceso de velocidad, el organismo ha decidido redoblar la apuesta por la tecnología de vanguardia. Este año, los protagonistas absolutos son los denominados radares «invisibles», diseñados específicamente para pasar desapercibidos ante el ojo humano y los detectores convencionales.El corazón de esta estrategia de vigilancia reside en los dispositivos Veloláser. Aunque el término «invisible» pueda sonar a ciencia ficción, su eficacia es muy real gracias a una tecnología láser capaz de medir la velocidad con una precisión milimétrica a distancias que superan el kilómetro de alcance. Noticia relacionada general No No Así son los nuevos radares que detectan cuánto contamina tu coche en tiempo real Patxi FernándezSu principal ventaja es un tamaño ultracompacto que permite a los agentes ocultarlos en guardarraíles, detrás de señales de tráfico o integrarlos discretamente en las biondas laterales. Al ser extremadamente ligeros, la Guardia Civil puede modificar su ubicación frecuentemente, lo que inutiliza los avisos en tiempo real de las aplicaciones de conducción y aplicaciones GPS.Estos dispositivos no solo son difíciles de ver, sino que son capaces de realizar múltiples registros por segundo y capturar imágenes en alta definición que facilitan la tramitación inmediata de las sanciones. Además, se integran a la perfección en vehículos camuflados que circulan como un coche más entre el tráfico, haciendo que el conductor solo sea consciente de su presencia cuando ya es demasiado tarde para reaccionar.Los radares de la DGT 1. Radares de velocidad o cinemómetros Estos son los más comunes y son los llamados cinemómetros. Puede haberlos de dos tipos: sin operador, si están fijos; y con operador, si son móviles. Los cinemómetros sin operador están señalizados en la carretera, unos metros antes de su localización. Los móviles, precisamente por estar en movimiento continuo, no pueden ser señalizados con anterioridad. Sin embargo, la DGT indica en su página web dónde están localizados todos sus cinemómetros. Para el caso de los radares móviles, se indican las zonas de tramos peligrosos en los que la vigilancia (y por lo tanto el uso de radares) es mayor. Los radares móviles son un sistema que se sitúa en un coche o una moto de la Guardia Civil de Tráfico. 2. Radares de tramo Mientras que el radar de velocidad mide la velocidad de un vehículo en un momento preciso, el radar de tramo toma la velocidad media del vehículo entre un punto A y punto B. Están formados por una especie de pórtico con cámaras: uno donde empieza el tramo y otro donde termina. Sus localizaciones también son facilitadas por la Dirección General de Tráfico. Los radares de tramo están operativos desde 2010, se instalan en autopistas, autovías y carreteras convencionales y pueden tener varios kilómetros de longitud. Para advertir a los conductores de la cercanía de un tramo de velocidad controlada, se señaliza con antelación con el panel correspondiente. En realidad no son ‘radares’ propiamente dicho, como los cinemómetros. Se trata de un sistema de cámaras que graban de forma continua, se identifica la matrícula de cada vehículo a la entrada y a la salida del tramo. Un ordenador relaciona las matrículas iguales, comprueba las tiempos de paso y calcula la velocidad media del vehículo. Cuando la velocidad media del recorrido está por debajo del límite, no hay infracción. Pero si la velocidad media del trayecto supera el límite, se tramita la denuncia de la infracción. 3. Pegasus Los helicópteros de tráfico, conocidos como Pegasus, también forman parte del tendido de radares de la DGT. Su trabajo es medir la velocidad de la misma forma que lo hacen el resto de radares, pero además comprueban que se respeten las distancias de seguridad en todo momento. El radar aéreo aporta una ventaja: es más selectivo y permite observar el comportamiento de los conductores identificando las conductas de riesgo. Pegasus puede actuar desde una altura de 300 metros y a un kilómetro de distancia del objetivo. La finalidad del sistema es conocer las coordenadas geográficas (latitud y longitud) del vehículo al que se está controlando para calcular su velocidad. En primer lugar, sitúa la posición del helicóptero en el espacio con extraordinaria precisión, a través de varios mecanismos (giróscopos y acelerómetros) y un programa informático añadidos a las cámaras de vigilancia. A continuación, un láser mide la distancia entre el helicóptero y el vehículo cada tres segundos. Con estos datos puede conocer las sucesivas posiciones del vehículo y calcular su velocidad media a efectos de sanción. Confirmada la infracción, un fotograma de la grabación se envía telemáticamente como prueba al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (ESTRADA) desde donde se tramita. E incluso está prevista la actuación inmediata en casos de delito, contactando desde el mismo helicóptero con una patrulla de la Guardia Civil. 4. Veloláser Empezaron a estar operativos en el año 2019. Su tamaño es tan compacto (cerca de los 50 cm) que hasta pueden llevarlos las motos de la Guardia Civil, no sólo los coches, según informa el RACE. Este tipo de radares son difíciles de detectar por el conductor (de hecho, se les reconoce como ‘radares invisibles’), y son fácilmente manejables y transportables por las autoridades. Este tipo de cinemómetros que funcionan tanto de día como de noche se pueden colocar sobre un trípode o pegados a una señal por medio de un dispositivo imantado. Tienen un radio de alcance de entre 15 y 50 metros y hasta dos carriles desde su ubicación. Además, los veloláser registran velocidades que van de los 30 a los 250 kilómetros por hora , lo que atestigua su gran precisión. De hecho, son capaces de distinguir entre vehículos ligeros y pesados, algo especialmente útil a la hora de poner las respectivas sanciones. En cuanto a la rapidez de actuación, la tecnología de estos cinemómetros permite avisar inmediatamente a los agentes más cercanos cuando tiene lugar una infracción para que estos pongan directamente la multa. Su margen de error se sitúa en el 5 % , por debajo del 7 % en el que se movían los radares tradicionales. 5. Radares en cascada Consiste en colocar un cinemómetro móvil unos metros más allá del radar fijo y sirve para pillar a los conductores que sobrepasen el límite de velocidad permitido. Son radares fijos o móviles que se colocan a continuación del primer radar fijo en un tramo determinado y a una distancia relativamente cercana. Al desconocer el conductor dónde se sitúan, tendrá que mantener la velocidad correcta en todo momento si no quiere ser multado. Sirve como posible medida ‘antifrenazo’ para aquellos que al ver un radar frenan para volver a subir la velocidad una vez pasado el control. 6. Cámaras de línea continua La DGT está probando este sistema usando dos cámaras que vigilan a los vehículos en vías de aceleración que van a incorporarse a una vía principal. En caso de que las cámaras detecten que no se respeta la línea continua, sancionarán al infractor con una multa económica de 200 euros, aunque en este caso sin retirada de puntos. 7. Semáforos foto-rojo Este tipo de radar no tiene en cuenta la velocidad del vehículo, sino que está en funcionamiento para que se respeten los semáforos en rojo, de ahí su nombre. Se trata de una cámara que comprueba qué vehículos siguen circulando cuando se encuentran esta señal de tráfico. Su funcionamiento se basa en una cámara a 25 metros del semáforo, distancia suficiente para que la fotografía que se haga salga tanto la luz del semáforo como la matrícula y la ubicación del coche. Para contrastar, el sistema hace dos fotos: la primera para ver la luz del semáforo antes de que pase el coche y la segunda para verla cuando ya ha pasado. Saltarse un semáforo en rojo conlleva 200 euros de multa y la pérdida de 4 puntos del carné de conducir 8. Cámara y radar de cinturón Este radar tiene la misión de controlar que los ocupantes de un vehículo lleven puesto el cinturón de seguridad. Son capaces de realizar hasta 50 fotografías por segundo. Suelen estar en pórticos y postes, y el 60% están en carreteras convencionales. También se están probado los radares térmicos. su principal característica es que pueden medir la temperatura de las diferentes partes del vehículo para saber cuántas personas viajan dentro. Sirven para saber cuándo un conductor está ocupando un carril de baja ocupación que no le corresponde.La DGT no se fía solo de lo que ocurre a ras de suelo y complementa este control terrestre con una red de vigilancia aérea masiva. Tráfico cuenta para estos días con una docena de helicópteros Pegasus, auténticos laboratorios volantes capaces de detectar velocidades de entre 80 y 350 km/h mientras operan a 700 metros de altura. A esta flota se suman cerca de cuarenta drones, de los cuales más de la mitad tienen capacidad sancionadora directa. Aunque su autonomía es más reducida que la de los helicópteros, su discreción los hace ideales para vigilar puntos estratégicos en vías secundarias y tramos de alta siniestralidad.DGT despliega drones y helicópteros para un control de tráfico sin precedentesEsta ofensiva tecnológica llega tras un periodo de infracciones históricas y conductas extremas, como las velocidades cercanas a los 200 km/h detectadas recientemente en la salida de la A-3 desde Valencia. Con este despliegue, la administración busca atajar la siniestralidad en un periodo de desplazamientos masivos donde la vigilancia, este año más que nunca, será omnipresente pero prácticamente indetectable.El pasado mes de febrero Tráfico puso en marcha 33 nuevos radares en carreteras de once Comunidades Autónomas. Forman parte del Plan de instalación de 122 nuevos puntos de control de velocidad en carreteras convencionales y vías de alta ocupación previstos para 2025 de los que ya se han puesto en servicio 106 y que se terminarán de instalar a lo largo de 2026. Como es habitual, estos nuevos puntos de control de velocidad están señalizados en la carretera, publicados en la página web de la DGT y sus ubicaciones puestas a disposición de los operadores para que los incluyan en sus navegadores.MÁS INFORMACIÓN noticia No Dónde están las carreteras y autopistas más peligrosas de España noticia No Así cambia la normativa de la DGT para autocaravanas en 2026 noticia No En España se roban 90 coches cada día: vigila estas zonas para que el tuyo no sea el próximoSegún la DGT está demostrado que la velocidad no solo afecta al riesgo de verse involucrado en un siniestro de tráfico sino también que, a mayor velocidad más difícil será reaccionar a tiempo para prevenir el siniestro y más graves serán las lesiones producidas a consecuencia de éste, por lo que el objetivo de los puntos de control no es solo reducir el número de siniestros mortales, sino también de heridos graves. La operación salida de Semana Santa anticipa uno de los períodos del año en el que más desplazamientos en carretera se producen. En un contexto donde la Dirección General de Tráfico (DGT) está registrando cifras récord en sanciones por exceso de velocidad, el organismo ha decidido redoblar la apuesta por la tecnología de vanguardia. Este año, los protagonistas absolutos son los denominados radares «invisibles», diseñados específicamente para pasar desapercibidos ante el ojo humano y los detectores convencionales.El corazón de esta estrategia de vigilancia reside en los dispositivos Veloláser. Aunque el término «invisible» pueda sonar a ciencia ficción, su eficacia es muy real gracias a una tecnología láser capaz de medir la velocidad con una precisión milimétrica a distancias que superan el kilómetro de alcance. Noticia relacionada general No No Así son los nuevos radares que detectan cuánto contamina tu coche en tiempo real Patxi FernándezSu principal ventaja es un tamaño ultracompacto que permite a los agentes ocultarlos en guardarraíles, detrás de señales de tráfico o integrarlos discretamente en las biondas laterales. Al ser extremadamente ligeros, la Guardia Civil puede modificar su ubicación frecuentemente, lo que inutiliza los avisos en tiempo real de las aplicaciones de conducción y aplicaciones GPS.Estos dispositivos no solo son difíciles de ver, sino que son capaces de realizar múltiples registros por segundo y capturar imágenes en alta definición que facilitan la tramitación inmediata de las sanciones. Además, se integran a la perfección en vehículos camuflados que circulan como un coche más entre el tráfico, haciendo que el conductor solo sea consciente de su presencia cuando ya es demasiado tarde para reaccionar.Los radares de la DGT 1. Radares de velocidad o cinemómetros Estos son los más comunes y son los llamados cinemómetros. Puede haberlos de dos tipos: sin operador, si están fijos; y con operador, si son móviles. Los cinemómetros sin operador están señalizados en la carretera, unos metros antes de su localización. Los móviles, precisamente por estar en movimiento continuo, no pueden ser señalizados con anterioridad. Sin embargo, la DGT indica en su página web dónde están localizados todos sus cinemómetros. Para el caso de los radares móviles, se indican las zonas de tramos peligrosos en los que la vigilancia (y por lo tanto el uso de radares) es mayor. Los radares móviles son un sistema que se sitúa en un coche o una moto de la Guardia Civil de Tráfico. 2. Radares de tramo Mientras que el radar de velocidad mide la velocidad de un vehículo en un momento preciso, el radar de tramo toma la velocidad media del vehículo entre un punto A y punto B. Están formados por una especie de pórtico con cámaras: uno donde empieza el tramo y otro donde termina. Sus localizaciones también son facilitadas por la Dirección General de Tráfico. Los radares de tramo están operativos desde 2010, se instalan en autopistas, autovías y carreteras convencionales y pueden tener varios kilómetros de longitud. Para advertir a los conductores de la cercanía de un tramo de velocidad controlada, se señaliza con antelación con el panel correspondiente. En realidad no son ‘radares’ propiamente dicho, como los cinemómetros. Se trata de un sistema de cámaras que graban de forma continua, se identifica la matrícula de cada vehículo a la entrada y a la salida del tramo. Un ordenador relaciona las matrículas iguales, comprueba las tiempos de paso y calcula la velocidad media del vehículo. Cuando la velocidad media del recorrido está por debajo del límite, no hay infracción. Pero si la velocidad media del trayecto supera el límite, se tramita la denuncia de la infracción. 3. Pegasus Los helicópteros de tráfico, conocidos como Pegasus, también forman parte del tendido de radares de la DGT. Su trabajo es medir la velocidad de la misma forma que lo hacen el resto de radares, pero además comprueban que se respeten las distancias de seguridad en todo momento. El radar aéreo aporta una ventaja: es más selectivo y permite observar el comportamiento de los conductores identificando las conductas de riesgo. Pegasus puede actuar desde una altura de 300 metros y a un kilómetro de distancia del objetivo. La finalidad del sistema es conocer las coordenadas geográficas (latitud y longitud) del vehículo al que se está controlando para calcular su velocidad. En primer lugar, sitúa la posición del helicóptero en el espacio con extraordinaria precisión, a través de varios mecanismos (giróscopos y acelerómetros) y un programa informático añadidos a las cámaras de vigilancia. A continuación, un láser mide la distancia entre el helicóptero y el vehículo cada tres segundos. Con estos datos puede conocer las sucesivas posiciones del vehículo y calcular su velocidad media a efectos de sanción. Confirmada la infracción, un fotograma de la grabación se envía telemáticamente como prueba al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (ESTRADA) desde donde se tramita. E incluso está prevista la actuación inmediata en casos de delito, contactando desde el mismo helicóptero con una patrulla de la Guardia Civil. 4. Veloláser Empezaron a estar operativos en el año 2019. Su tamaño es tan compacto (cerca de los 50 cm) que hasta pueden llevarlos las motos de la Guardia Civil, no sólo los coches, según informa el RACE. Este tipo de radares son difíciles de detectar por el conductor (de hecho, se les reconoce como ‘radares invisibles’), y son fácilmente manejables y transportables por las autoridades. Este tipo de cinemómetros que funcionan tanto de día como de noche se pueden colocar sobre un trípode o pegados a una señal por medio de un dispositivo imantado. Tienen un radio de alcance de entre 15 y 50 metros y hasta dos carriles desde su ubicación. Además, los veloláser registran velocidades que van de los 30 a los 250 kilómetros por hora , lo que atestigua su gran precisión. De hecho, son capaces de distinguir entre vehículos ligeros y pesados, algo especialmente útil a la hora de poner las respectivas sanciones. En cuanto a la rapidez de actuación, la tecnología de estos cinemómetros permite avisar inmediatamente a los agentes más cercanos cuando tiene lugar una infracción para que estos pongan directamente la multa. Su margen de error se sitúa en el 5 % , por debajo del 7 % en el que se movían los radares tradicionales. 5. Radares en cascada Consiste en colocar un cinemómetro móvil unos metros más allá del radar fijo y sirve para pillar a los conductores que sobrepasen el límite de velocidad permitido. Son radares fijos o móviles que se colocan a continuación del primer radar fijo en un tramo determinado y a una distancia relativamente cercana. Al desconocer el conductor dónde se sitúan, tendrá que mantener la velocidad correcta en todo momento si no quiere ser multado. Sirve como posible medida ‘antifrenazo’ para aquellos que al ver un radar frenan para volver a subir la velocidad una vez pasado el control. 6. Cámaras de línea continua La DGT está probando este sistema usando dos cámaras que vigilan a los vehículos en vías de aceleración que van a incorporarse a una vía principal. En caso de que las cámaras detecten que no se respeta la línea continua, sancionarán al infractor con una multa económica de 200 euros, aunque en este caso sin retirada de puntos. 7. Semáforos foto-rojo Este tipo de radar no tiene en cuenta la velocidad del vehículo, sino que está en funcionamiento para que se respeten los semáforos en rojo, de ahí su nombre. Se trata de una cámara que comprueba qué vehículos siguen circulando cuando se encuentran esta señal de tráfico. Su funcionamiento se basa en una cámara a 25 metros del semáforo, distancia suficiente para que la fotografía que se haga salga tanto la luz del semáforo como la matrícula y la ubicación del coche. Para contrastar, el sistema hace dos fotos: la primera para ver la luz del semáforo antes de que pase el coche y la segunda para verla cuando ya ha pasado. Saltarse un semáforo en rojo conlleva 200 euros de multa y la pérdida de 4 puntos del carné de conducir 8. Cámara y radar de cinturón Este radar tiene la misión de controlar que los ocupantes de un vehículo lleven puesto el cinturón de seguridad. Son capaces de realizar hasta 50 fotografías por segundo. Suelen estar en pórticos y postes, y el 60% están en carreteras convencionales. También se están probado los radares térmicos. su principal característica es que pueden medir la temperatura de las diferentes partes del vehículo para saber cuántas personas viajan dentro. Sirven para saber cuándo un conductor está ocupando un carril de baja ocupación que no le corresponde.La DGT no se fía solo de lo que ocurre a ras de suelo y complementa este control terrestre con una red de vigilancia aérea masiva. Tráfico cuenta para estos días con una docena de helicópteros Pegasus, auténticos laboratorios volantes capaces de detectar velocidades de entre 80 y 350 km/h mientras operan a 700 metros de altura. A esta flota se suman cerca de cuarenta drones, de los cuales más de la mitad tienen capacidad sancionadora directa. Aunque su autonomía es más reducida que la de los helicópteros, su discreción los hace ideales para vigilar puntos estratégicos en vías secundarias y tramos de alta siniestralidad.DGT despliega drones y helicópteros para un control de tráfico sin precedentesEsta ofensiva tecnológica llega tras un periodo de infracciones históricas y conductas extremas, como las velocidades cercanas a los 200 km/h detectadas recientemente en la salida de la A-3 desde Valencia. Con este despliegue, la administración busca atajar la siniestralidad en un periodo de desplazamientos masivos donde la vigilancia, este año más que nunca, será omnipresente pero prácticamente indetectable.El pasado mes de febrero Tráfico puso en marcha 33 nuevos radares en carreteras de once Comunidades Autónomas. Forman parte del Plan de instalación de 122 nuevos puntos de control de velocidad en carreteras convencionales y vías de alta ocupación previstos para 2025 de los que ya se han puesto en servicio 106 y que se terminarán de instalar a lo largo de 2026. Como es habitual, estos nuevos puntos de control de velocidad están señalizados en la carretera, publicados en la página web de la DGT y sus ubicaciones puestas a disposición de los operadores para que los incluyan en sus navegadores.MÁS INFORMACIÓN noticia No Dónde están las carreteras y autopistas más peligrosas de España noticia No Así cambia la normativa de la DGT para autocaravanas en 2026 noticia No En España se roban 90 coches cada día: vigila estas zonas para que el tuyo no sea el próximoSegún la DGT está demostrado que la velocidad no solo afecta al riesgo de verse involucrado en un siniestro de tráfico sino también que, a mayor velocidad más difícil será reaccionar a tiempo para prevenir el siniestro y más graves serán las lesiones producidas a consecuencia de éste, por lo que el objetivo de los puntos de control no es solo reducir el número de siniestros mortales, sino también de heridos graves.  

Los radares de la DGT

1. Radares de velocidad o cinemómetros

Estos son los más comunes y son los llamados cinemómetros. Puede haberlos de dos tipos: sin operador, si están fijos; y con operador, si son móviles. Los cinemómetros sin operador están señalizados en la carretera, unos metros antes de su localización. Los móviles, precisamente por estar en movimiento continuo, no pueden ser señalizados con anterioridad. Sin embargo, la DGT indica en su página web dónde están localizados todos sus cinemómetros.

Para el caso de los radares móviles, se indican las zonas de tramos peligrosos en los que la vigilancia (y por lo tanto el uso de radares) es mayor. Los radares móviles son un sistema que se sitúa en un coche o una moto de la Guardia Civil de Tráfico.

2. Radares de tramo

Mientras que el radar de velocidad mide la velocidad de un vehículo en un momento preciso, el radar de tramo toma la velocidad media del vehículo entre un punto A y punto B. Están formados por una especie de pórtico con cámaras: uno donde empieza el tramo y otro donde termina. Sus localizaciones también son facilitadas por la Dirección General de Tráfico.

Los radares de tramo están operativos desde 2010, se instalan en autopistas, autovías y carreteras convencionales y pueden tener varios kilómetros de longitud.

Para advertir a los conductores de la cercanía de un tramo de velocidad controlada, se señaliza con antelación con el panel correspondiente.

En realidad no son ‘radares’ propiamente dicho, como los cinemómetros. Se trata de un sistema de cámaras que graban de forma continua, se identifica la matrícula de cada vehículo a la entrada y a la salida del tramo. Un ordenador relaciona las matrículas iguales, comprueba las tiempos de paso y calcula la velocidad media del vehículo.

Cuando la velocidad media del recorrido está por debajo del límite, no hay infracción. Pero si la velocidad media del trayecto supera el límite, se tramita la denuncia de la infracción.

3. Pegasus

Los helicópteros de tráfico, conocidos como Pegasus, también forman parte del tendido de radares de la DGT. Su trabajo es medir la velocidad de la misma forma que lo hacen el resto de radares, pero además comprueban que se respeten las distancias de seguridad en todo momento.

El radar aéreo aporta una ventaja: es más selectivo y permite observar el comportamiento de los conductores identificando las conductas de riesgo. Pegasus puede actuar desde una altura de 300 metros y a un kilómetro de distancia del objetivo. La finalidad del sistema es conocer las coordenadas geográficas (latitud y longitud) del vehículo al que se está controlando para calcular su velocidad.

En primer lugar, sitúa la posición del helicóptero en el espacio con extraordinaria precisión, a través de varios mecanismos (giróscopos y acelerómetros) y un programa informático añadidos a las cámaras de vigilancia. A continuación, un láser mide la distancia entre el helicóptero y el vehículo cada tres segundos. Con estos datos puede conocer las sucesivas posiciones del vehículo y calcular su velocidad media a efectos de sanción. Confirmada la infracción, un fotograma de la grabación se envía telemáticamente como prueba al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (ESTRADA) desde donde se tramita. E incluso está prevista la actuación inmediata en casos de delito, contactando desde el mismo helicóptero con una patrulla de la Guardia Civil.

4. Veloláser

Empezaron a estar operativos en el año 2019. Su tamaño es tan compacto (cerca de los 50 cm) que hasta pueden llevarlos las motos de la Guardia Civil, no sólo los coches, según informa el RACE. Este tipo de radares son difíciles de detectar por el conductor (de hecho, se les reconoce como ‘radares invisibles’), y son fácilmente manejables y transportables por las autoridades.

Este tipo de cinemómetros que funcionan tanto de día como de noche se pueden colocar sobre un trípode o pegados a una señal por medio de un dispositivo imantado.

Tienen un radio de alcance de entre 15 y 50 metros y hasta dos carriles desde su ubicación. Además, los veloláser registran velocidades que van de los 30 a los 250 kilómetros por hora , lo que atestigua su gran precisión. De hecho, son capaces de distinguir entre vehículos ligeros y pesados, algo especialmente útil a la hora de poner las respectivas sanciones.

En cuanto a la rapidez de actuación, la tecnología de estos cinemómetros permite avisar inmediatamente a los agentes más cercanos cuando tiene lugar una infracción para que estos pongan directamente la multa. Su margen de error se sitúa en el 5 % , por debajo del 7 % en el que se movían los radares tradicionales.

5. Radares en cascada

Consiste en colocar un cinemómetro móvil unos metros más allá del radar fijo y sirve para pillar a los conductores que sobrepasen el límite de velocidad permitido. Son radares fijos o móviles que se colocan a continuación del primer radar fijo en un tramo determinado y a una distancia relativamente cercana. Al desconocer el conductor dónde se sitúan, tendrá que mantener la velocidad correcta en todo momento si no quiere ser multado. Sirve como posible medida ‘antifrenazo’ para aquellos que al ver un radar frenan para volver a subir la velocidad una vez pasado el control.

6. Cámaras de línea continua

La DGT está probando este sistema usando dos cámaras que vigilan a los vehículos en vías de aceleración que van a incorporarse a una vía principal. En caso de que las cámaras detecten que no se respeta la línea continua, sancionarán al infractor con una multa económica de 200 euros, aunque en este caso sin retirada de puntos.

7. Semáforos foto-rojo

Este tipo de radar no tiene en cuenta la velocidad del vehículo, sino que está en funcionamiento para que se respeten los semáforos en rojo, de ahí su nombre. Se trata de una cámara que comprueba qué vehículos siguen circulando cuando se encuentran esta señal de tráfico.

Su funcionamiento se basa en una cámara a 25 metros del semáforo, distancia suficiente para que la fotografía que se haga salga tanto la luz del semáforo como la matrícula y la ubicación del coche. Para contrastar, el sistema hace dos fotos: la primera para ver la luz del semáforo antes de que pase el coche y la segunda para verla cuando ya ha pasado.

Saltarse un semáforo en rojo conlleva 200 euros de multa y la pérdida de 4 puntos del carné de conducir

8. Cámara y radar de cinturón

Este radar tiene la misión de controlar que los ocupantes de un vehículo lleven puesto el cinturón de seguridad. Son capaces de realizar hasta 50 fotografías por segundo. Suelen estar en pórticos y postes, y el 60% están en carreteras convencionales. También se están probado los radares térmicos. su principal característica es que pueden medir la temperatura de las diferentes partes del vehículo para saber cuántas personas viajan dentro. Sirven para saber cuándo un conductor está ocupando un carril de baja ocupación que no le corresponde.

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