Christa Pike, la superviviente de una ejecución en Tennessee, está inconsciente y conectada a un respirador

Tras el intento fallido de Tennessee de ejecutarla mediante inyección letal, Christa Pike se encuentra gravemente enferma, inconsciente y hospitalizada con soporte vital, según han informado sus abogados, que han detallado por primera vez qué tipo de lesiones sufrió. Han explicado que el personal sanitario intenta salvarle la vida eliminando de su cuerpo el pentobarbital, el barbitúrico utilizado por el estado de Tennessee para la inyección letal. 

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 Los abogados de la condenada a muerte acusan a los funcionarios encargados de aplicar la pena de haber ignorado ciertas condiciones médicas que dificultaron la colocación de la vía intravenosa  

Tras el intento fallido de Tennessee de ejecutarla mediante inyección letal, Christa Pike se encuentra gravemente enferma, inconsciente y hospitalizada con soporte vital, según han informado sus abogados, que han detallado por primera vez qué tipo de lesiones sufrió. Han explicado que el personal sanitario intenta salvarle la vida eliminando de su cuerpo el pentobarbital, el barbitúrico utilizado por el estado de Tennessee para la inyección letal. 

La defensa de Pike, condenada a pena capital por un asesinato que cometió hace más de tres décadas, ha solicitado una orden judicial para que el Departamento Correccional de Tennessee preserve las pruebas del intento de ejecución fallido ocurrido la noche del miércoles. Durante la ejecución, se le administraron dos dosis de pentobarbital por vía intravenosa en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, la capital del estado.

El intento de colocación de la vía intravenosa dejó ambos brazos “hinchados, quemados y con ampollas”, resultado aparente de la filtración de pentobarbital —una sustancia altamente alcalina y cáustica— en los tejidos subcutáneos, según el documento judicial. Los abogados de la condenada acusan a los funcionarios del Departamento Correccional de ignorar las advertencias previas de los médicos de Pike, quienes señalaron que ciertas condiciones médicas preexistentes —venas pequeñas y un trastorno sanguíneo denominado trombocitosis— dificultarían especialmente la colocación de las vías intravenosas.

“En ningún momento ningún miembro del equipo de ejecución se percató de que las vías intravenosas no estaban bien colocadas, de que las venas habían reventado y de que el pentobarbital estaba entrando, total o parcialmente, en el cuerpo de la Sra. Pike”, afirmaron sus abogados en un escrito presentado ante el tribunal. El documento también señala que los testigos del intento de ejecución pudieron oír a Pike “llorando, gimoteando y respirando ruidosamente durante todo el procedimiento”.

La testigo Catherine Sweeney relata la ejecución programada de Christa Pike en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend de Nashville, Tennessee (EE. UU.), el 30 de septiembre del 2026. 
La testigo Catherine Sweeney relata la ejecución programada de Christa Pike en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend de Nashville, Tennessee (EE. UU.), el 30 de septiembre del 2026. THE TENNESSEAN / Reuters

Los detalles que ofrece la defensa de Pike es la imagen más completa hasta la fecha de las consecuencias médicas que puede tener un intento de ejecución que, según el gobernador de Tennessee, Bill Lee, se ajustó al protocolo establecido por el estado. Es de hecho la segunda ejecución fallida en el estado en lo que va de año, lo que ha llevado al gobernador a suspender cualquier nuevo intento de aplicar la pena de muerte durante el resto del 2026. Además, ha ordenado una investigación independiente para determinar qué fue lo que salió mal. 

Pike, de 50 años, fue condenada hace tres décadas por asesinato en primer grado por su participación en la tortura y el homicidio de una compañera de estudios de formación profesional de 19 años, Colleen Slemmer, en el campus de la Universidad de Tennessee en Knoxville en 1995. Por aquel entonces Pike tenía 18 años. Estaba previsto que se convirtiera en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de dos siglos y en la única persona en la era moderna de la pena capital en Estados Unidos en ser ejecutada en ese estado por un delito cometido cuando era adolescente. 

Se da el caso de que el novio de Pike, que entonces tenía 17 años, fue juzgado como adulto y también condenado por asesinato, pero recibió una pena de cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional. Un tercer compañero, que tenía 18 años en aquel momento y actuó como vigía durante el asesinato, terminó testificando a favor de la fiscalía y recibió una condena de libertad condicional. 

La defensa de Pike solicitó clemencia basándose en los antecedentes de su infancia 

A principios de esta semana, el gobernador de Tennessee rechazó una petición de clemencia que buscaba conmutar la pena de muerte de Pike por una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La solicitud se basaba, en parte, en los antecedentes de su infancia marcados por un grave abandono, abusos sexuales —incluidas dos violaciones— y una enfermedad mental no tratada. La petición también citaba pruebas de que la madre de Pike consumía alcohol en exceso durante el embarazo, lo que contribuyó a un desarrollo cerebral defectuoso que dificultaba a la condenada a controlar sus impulsos.

El miércoles, la Corte Suprema de Estados Unidos levantó una suspensión de la ejecución dictada a última hora por un tribunal federal de apelaciones; dicha suspensión buscaba dar más tiempo para evaluar el argumento de Pike de que el trauma sufrido en su infancia no se había tenido debidamente en cuenta al dictar su sentencia. En el escrito presentado el viernes, los abogados de Pike instaron al Tribunal de Equidad del estado a ordenar la preservación de pruebas que, según afirmaban, demostrarían que el personal penitenciario estatal violó sus derechos constitucionales al someterla a un trato cruel e inusual.

Un fármaco bajo escrutinio

La fallida ejecución de Christa Pike, que sobrevivió a dos dosis de Pentobarbital y permanece hospitalizada en estado crítico, vuelve a poner bajo escrutinio la fiabilidad y seguridad de este método de ejecución. A diferencia de los protocolos letales en Estados Unidos, que durante años contemplaron tres fármacos, Tennessee utiliza desde el 2024 únicamente pentobarbital para sus ejecuciones.
El pentobarbital es un barbitúrico que deprime el sistema nervioso central hasta provocar la pérdida de conciencia y, en dosis elevadas, puede detener las funciones que controlan la respiración y el ritmo cardíaco. En el caso de Pike, el procedimiento consistía en administrar el medicamento directamente al torrente sanguíneo mediante una vía intravenosa, pero sus abogados sostienen que al menos parte de la sustancia pudo haber terminado en el tejido al desplazarse la vía.
La elección del pentobarbital para las ejecuciones estadounidenses está ligada a la escasez de tiopental sódico, el fármaco utilizado durante años para provocar la inconsciencia, dentro del protocolo de las tres sustancias.
Oklahoma recurrió al pentobarbital por primera vez en el 2010 y Ohio lo convirtió en el 2011 como el único fármaco de su protocolo. Desde entonces, el medicamento ha quedado vinculado a una larga controversia sobre su disponibilidad, los proveedores que lo suministran y las garantías de que una ejecución pueda realizarse sin provocar sufrimiento.
Su uso generó entonces la oposición de la farmacéutica danesa Lundbeck, fabricante del medicamento, que pidió que no se utilizara para ejecutar a presos y restringió posteriormente su distribución. A partir de entonces, los estados tuvieron que buscar nuevos proveedores y vías para obtenerlo. Esa dificultad para conseguir el medicamento también está detrás de parte de la controversia que rodea a la ejecución de Pike, debido a que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no ha aprobado el pentobarbital en dosis altas ni para provocar la muerte, por lo que algunos estados han recurrido a farmacias de formulación magistral para obtener las sustancias utilizadas en las ejecuciones.
Tennessee suspendió sus ejecuciones en el 2022 para revisar sus procedimientos y, tras esa revisión, adoptó el actual protocolo de un solo fármaco. La causa exacta del fallo todavía no ha sido determinada oficialmente, pero un anestesiólogo contratado como experto por la defensa de Pike, Joel Zivot, señaló que las declaraciones de la reclusa sobre una sensación de ardor en el brazo apuntan a que la vía intravenosa pudo haber dejado de estar dentro de la vena y que el pentobarbital habría entrado en el tejido circundante en lugar de llegar directamente al torrente sanguíneo. 

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