“China espera agazapada su oportunidad en Taiwán, pero no ahora, pese a Trump”

Rafael Dezcallar (Palma, 1955) publicó el año pasado “El ascenso de China” (Deusto), fruto de su etapa como embajador en Pekín, entre 2018 y 2024. De su jugosa lectura se desprende, por ejemplo, que el contraste entre “la diplomacia china de la mascarilla” y el acaparamiento occidental de vacunas fue un mal negocio para nuestra reputación en el mundo. Desde la pandemia, cada vez más chinos creen que su sistema funciona mejor que el nuestro [según explica por teléfono desde Madrid el diplomático recién jubilado]. Y no ayuda que Donald Trump haya vuelto a la carga, con ataque incluido a  Venezuela y amenazas a Groenlandia.

Seguir leyendo…

 El autor de “El ascenso de China” analiza el lugar en que queda Europa tras un año de vértigo  

Rafael Dezcallar (Palma, 1955) publicó el año pasado “El ascenso de China” (Deusto), fruto de su etapa como embajador en Pekín, entre 2018 y 2024. De su jugosa lectura se desprende, por ejemplo, que el contraste entre “la diplomacia china de la mascarilla” y el acaparamiento occidental de vacunas fue un mal negocio para nuestra reputación en el mundo. Desde la pandemia, cada vez más chinos creen que su sistema funciona mejor que el nuestro [según explica por teléfono desde Madrid el diplomático recién jubilado]. Y no ayuda que Donald Trump haya vuelto a la carga, con ataque incluido a  Venezuela y amenazas a Groenlandia.

– ¿El golpe de mano en Caracas pone coto a la influencia china en aquel continente?

– No creo que China esté ahora en posición de vertebrar América Latina, pero tampoco lo estaba antes de esto. Lo hicimos nosotros en su momento y se desvertebró ella sola. Bueno, con la inestimable ayuda británica y de EE.UU..

– Hay quien fuerza los paralelismos y cree que nada le impide ahora a Pekín descabezar a Taiwán o reintegrar la isla a la fuerza.

– No creo, porque la forma como China contempla Taiwán, como parte de su territorio, no tiene nada que ver con la consideración que Trump pueda tener por Venezuela. Dicho esto, está claro que esta impunidad en el uso de la fuerza facilitaría una eventual invasión. Pero China intentará lograr sus objetivos de forma pacífica, agazapada a la espera de su oportunidad, no ahora. Y nunca lo verá como una invasión

– Xi Jinping dice que el statu quo no es eterno.

– Porque el equilibrio de fuerzas en esa parte del mundo opera a favor de China y los apoyos de EE.UU. son dudosos. Pero de momento a Pekín le basta con tratar de minar la confianza de los taiwaneses de que EE.UU. acudiría en su auxilio llegado el caso.

– De momento, a Xi Jinping parece haberle bastado la baza de las tierras raras para desbaratar el pulso arancelario de Donald Trump. 

 – Trump no quiere líos con los países grandes, como China y Rusia, porque si saliera perdiendo sería un golpe muy fuerte para su imagenu.

– EE.UU. ve a potencias medias como India como “un contrapeso a China”. Pero desde Asia se ve al revés: el contrapeso es EE.UU..

– Así es. A partir de 2024, las encuestas que se hacen en el sudeste asiático reflejan que la población percibe a China como el país más influyente en la región, en sustitución de EE.UU..

– Nuestra arrogancia se resiste a verlo. 

– China no se nos estaba explicando bien y me gustaría que la gente se la tomara en serio. El “poder blando” de China está creciendo en el resto del mundo. Para muchos, en comparación con Trump, aparece como una gran potencia razonable.

– Sin embargo, usted vivió el apogeo de las protestas democráticas en Hong Kong y su ninguneo.

– Aquello era una operación política imposible, por la relación de fuerzas y por la falta de apoyos.

– No hubo otro Tiananmén.

– No, pero a efectos de Taiwán [donde había elecciones poco después] el coste político fue alto para Pekín.

– Ahora su relación con Japón ha caído en barrena con Sanae Takaichi, mientras mejora con la Corea del Sur de Lee Jae Myung.

– Pero a quien no se debe olvidar es a Corea del Norte, un régimen impredecible e incontrolable, como sabe China, que Rusia tampoco podrá controlar, aunque lo crea.

– ¿Dónde deja a Europa el tirón de China?

– Europa sabe lo que tiene que hacer. Aumentar el gasto en Defensa y seguir las recomendaciones de Enrico Letta y Mario Draghi para movilizar recursos y apoyar a las empresas. El problema es que solo hemos aplicado un 10% de sus informes.

El entorno amable que hizo posible la prosperidad de los últimos 80 años ya no existe

– ¿Basta con eso?

– No, Europa también tiene que acabar con la dependencia militar de EE.UU., desde 1945, porque genera dependencia política. El entorno amable que hizo posible la prosperidad de los últimos 80 años ya no existe. Y yo no quiero que Trump se ponga de acuerdo con Putin a mi costa.

– La China contaminante de Hu Jintao tenía mejor prensa que la China de Xi Jinping, líder en transición energética, porque esta última es la que nos ha inundado con sus paneles solares y ahora amenaza con hacerlo con sus vehículos eléctricos. Sin embargo, ¿la alternativa europea puede ser un keynesianismo militar, fabricar tanques porque no vendemos suficientes coches?

– Ese dilema entre estado del bienestar y gasto militar es falso, porque para mantener el Estado del bienestar debemos ser capaces de protegerlo. La Europa actual arrastra las consecuencias del doble suicidio de 1914 y 1939. Aun así, con el 5% de la población mundial, tenemos el 16% del PIB y el 50% del gasto social.

– Y libertad de expresión. Mientras que, según su libro, en China siempre se impone cerrar filas: “Unidad-debate-unidad”. 

– Es uno de los lemas del Partido Comunista de China (PCCh), que sofoca el debate público, aunque dentro del partido sí que hay debate. 

– ¿Más que en algunos partidos democráticos?

– Pues quizás, si bien el margen de discusión se ha reducido mucho durante la época de Xi Jinping.

– Época que coincide con planes explícitos de “contención de China” por parte de Occidente. 

– Por eso puede decirse que ha habido una combinación de factores. Xi quiso posicionarse ante “el enemigo exterior”, pero también ante el debilitamiento del partido, que se encontró dividido, lleno de dudas y con casos serios de corrupción.

– Un sistema capitalista-confuciano-leninista, dice, en que “el partido controla el fusil”.

– Hasta el punto de que Xi Jinping se ha atrevido a destituir a la cúpula del Ejército Popular de Liberación.

– No parece un signo de debilidad. 

– No, demuestra quién manda. El problema es que fue él mismo quien los nombró. 

– También a los ministros “desaparecidos”, como el de Exteriores, Qin Gang. Su libro detalla que fue Moscú quien advirtió a Pekín de que la amante televisiva de este, con la que tuvo un hijo “americano” en EE.UU., pasaba informes a Washington. ¿Abusamos del término “purgas”?

– Quizás, porque en la mayoría de casos la lucha contra la corrupción es real, además de muy popular. El PCCh siente que tiene en sus manos una misión sagrada, la salvación y regeneración de China. A mi me recordaba a veces al Vaticano, donde había estado destinado con anterioridad.

– Dice que la China de Xi Jinping es “más cerrada y más opaca”, pero reconoce sus avances, con los que este se sitúa a sí mismo al mismo nivel que Mao Zedong y Deng Xiaoping. 

– Él sí, pero está por ver que la historia también lo haga. Aunque Xi haya convertido a China en una potencia global, la gran transformación fue obra de Deng.

– ¿China va a ser inalcanzable en cada vez más terrenos?

– No lo es. Europa tiene el tamaño para mirarla de frente. Claro que integrar políticamente a España, Alemania, Inglaterra, etc., es muy difícil, pero si no lo hacemos, por separado seremos un peón para las grandes potencias. A los chinos, los europeos les caemos bien, pero no nos toman en serio. Nos ven como una Disneylandia donde vivimos fenomenal y trabajamos muy poco.

– Con la salvedad de que se jubilan (con una pensión todavía modesta) bastante antes que nosotros y mucho antes que surcoreanos o japoneses, cuyas vacaciones son igual de cortas. 

– Pero el modelo chino es el 9-9-6. Trabajar de 9 a 9, 6 días a la semana.

– El recreo digital de China es un mundo paralelo: Alibaba, WeChat, Beidou, Didi… y TikTok. 

– Acabar con la dependencia tecnológica ha sido su objetivo número uno. Y con Xi, China ha doblado la apuesta por la autosuficiencia.

– Pedro Sánchez viaja a China a menudo y sin carabina de la UE;  la china Chery fabricará en la Zona Franca de la mano de Ebro; y los puertos de Barcelona y Valencia son claves para la entrada de vehículos eléctricos chinos a Europa ¿La UE puede ganar en equidistancia entre las superpotencias?

– Claro, pero ningún país europeo puede hacerlo a solas. Si pensamos solo en español o en francés, vamos mal. Dicho lo cual, tampoco veo que el gobierno de España haya pisado ninguna línea roja de la UE. 

 Internacional

Noticias Similares