Ambos países, decisivos, exigen proteger a sus agricultores antes de aprobar el acuerdo Leer Ambos países, decisivos, exigen proteger a sus agricultores antes de aprobar el acuerdo Leer
La Comisión Europea ha introducido nuevas concesiones a las demandas de los agricultores con el objetivo de desbloquear la aprobación del acuerdo comercial con Mercosur, que ha estado estancado durante años debido a la oposición de varios Estados miembros, especialmente Francia e Italia. Bruselas confía en que estas medidas, que incluyen compensaciones para los productores europeos, permitan superar las resistencias y asegurar la mayoría cualificada necesaria de 15 de los 27 países que representan al 65% de la población de la UE, requisito indispensable para que el acuerdo sea aprobado.
Italia, uno de los Estados decisivos para la viabilidad del pacto, está muy cerca de dar su luz verde. El gobierno de Giorgia Meloni ha subrayado que la apertura del mercado sudamericano debe garantizar una competencia en igualdad de estándares comerciales, protegiendo la producción agrícola italiana frente a posibles impactos negativos de las importaciones. Entre los aspectos críticos para Roma se encuentran la aplicación de controles eficientes a las exportaciones sudamericanas hacia Europa y la verificación del cumplimiento de normas sobre pesticidas prohibidos en la UE. La primera ministra y el ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, han indicado que su aprobación dependerá de que se cumplan estas condiciones, mientras que fuentes cercanas al gobierno confirman que el visto bueno podría llegar el 7 de enero. Cristiano Fini, presidente de los agricultores italianos, ha pedido al Ejecutivo reforzar los controles y defender los estándares de producción del país.
Francia mantiene reservas similares. El presidente Emmanuel Macron ha escuchado las preocupaciones de los agricultores, que a finales de 2025 reactivaron sus protestas ante el temor de una avalancha de productos agrícolas sudamericanos, desde soja hasta azúcar. Otros países, como Hungría, Irlanda y Austria, también han expresado reticencias, mientras que Alemania y España han respaldado firmemente el acuerdo. Los ministros de Agricultura de la UE fueron convocados a una cumbre para revisar la última versión del texto, presidida por Maria Panayiotou, ministra de Agricultura de Chipre, y con la participación de los comisarios de Comercio y Agricultura, Maros Sercovic y Christopher Hansen.
Con la aprobación mayoritaria asegurada, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene previsto viajar a Paraguay el 12 de enero para firmar finalmente el acuerdo. Este pacto crearía la mayor zona de libre comercio del mundo, integrando a los países de la UE y a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, y beneficiando a más de 720 millones de consumidores europeos y sudamericanos. Según la Comisión Europea, el tratado eliminaría los aranceles entre ambas regiones, generando un ahorro anual superior a 4.000 millones de euros para los exportadores europeos y fomentando la exportación de vehículos, maquinaria y productos alcohólicos a Sudamérica, siempre bajo la condición de que los intercambios respeten los estándares agrícolas de la UE.
Desde Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, uno de los mayores defensores del acuerdo, ha instado a Francia e Italia a «asumir sus responsabilidades» y concretar un pacto que ha sido negociado durante 25 años. Para Lula, el tratado representa una oportunidad histórica de integración económica y comercial entre Europa y Sudamérica, y la expectativa de los países sudamericanos es que la firma se produzca sin más demoras.
Aunque las concesiones podrían convencer a Italia, Francia y Polonia siguen siendo una incógnita. El acuerdo solo se aprobará si ambos países aceptan las garantías y se alcanza la mayoría cualificada, convirtiendo a la UE-Mercosur en la mayor zona de libre comercio del mundo y en un ejemplo de equilibrio entre apertura comercial y protección agrícola.
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