Black Friday, la misión casi imposible de las pymes españolas

Cada otoño, desde que el Black Friday irrumpió en el calendario comercial, pequeñas y medianas empresas se enfrentan al dilema de si realmente pueden competir frente a las grandes plataformas digitales. A este escenario se suma, además, un consumidor cada vez más afín a este tipo de citas. Según una encuesta de Idealo, el 95,4% de los españoles identifica el Black Friday como el mayor evento de descuentos del año , muy por encima de las rebajas tradicionales de verano o de invierno. Y lejos de ser un impulso puntual, se ha convertido en un auténtico motor económico donde los españoles gastarán una media de 257 euros este 2025, buena parte destinado a adelantar las compras de Navidad, apunta otro estudio de Aladinia.com. Las cifras que indican que el comercio electrónico en España superará los 96.000 millones de euros en 2025, según Adigital, pero detrás de estas cifras late una realidad incómoda y es que el 65% de las pymes reconoce que su principal reto en el último trimestre del año es mantener la liquidez operativa. En este sentido, la mayor trampa para una pyme no es vender poco sino no tener el control de sus datos, resume John Belalcázar, CEO y fundador de Impulsa CFO. «Para tomar decisiones en un momento tan decisivo como el Black Friday , las pymes deben conocer su margen real, su capacidad de compra, su flujo de caja o cuántas unidades puede permitirse rebajar sin perder dinero. Si no hay datos, no hay estrategia que sostenga una campaña tan exigente».Por eso, para Belalcázar, la ventaja competitiva no es tecnológica, sino financiera: saber exactamente qué se puede asumir y qué no. A partir de ahí, el experto distingue tres palancas que pueden utilizar las pequeñas empresas para lograr rentabilizar estas semanas de consumo. La primera es captar nuevos clientes. «Una pyme de consumo debe prever qué demanda tendrá y comprar inventario con antelación», explica. El problema es que muchas no pueden financiar esa compra. Sin embargo, cada vez más bancos lanzan préstamos campaña diseñados específicamente para estas fechas, y han surgido también compañías no financieras que adelantan la compra de inventario y permiten a la pyme devolverlo conforme vende. La financiación existe, subraya Belalcázar, «pero hay que llegar con los números claros para poder acceder a ella».Noticia Relacionada estandar Si La Justicia avala las multas de Consumo contra siete plataformas por ofertar rebajas falsas en el ‘Black Friday’ Xavier Vilaltella El TSJM da la razón al Ministerio, que sancionó a las empresas por subir el precio de diversos productos unos días antes del llamado ‘Viernes Negro’La segunda es la retención. Aprovechar el Black Friday no solo para vender más, sino para fidelizar a los clientes que no compran desde hace tiempo. «Una buena oferta puede reactivar una base de datos entera», recuerda. Y por último, la liquidación de inventario antiguo, una vía que muchas pymes infravaloran pero que es mejor vender un producto a un 10% de su valor que mantenerlo parado, insiste Belalcázar. «Si tenemos en cuenta que casi el 40% de las empresas fracasa por falta de caja, estas ventas pueden ser la diferencia entre un inicio de año estable o uno condicionado por los impuestos del cuarto trimestre y la caída del consumo tras la Navidad».En esta misma línea, el último informe de Qonto señala que los pequeños comercios sienten que no compiten solamente contra grandes plataformas , sino a veces contra un sistema bancario que no se adapta a la misma velocidad. De hecho, más de la mitad de los comercios en España, un 53%, afirma que las cargas administrativas frenan directamente sus ventas en esta campaña, y dos de cada tres consideran que su banco es rígido y con comisiones poco transparentes. Marta Rifà, directora de Marketing en el Sur de Europa de Qonto, explica cómo en un momento donde la rapidez en pagos, cobros y gestión del flujo de caja es determinante, cada fricción resta competitividad . «Un trámite bancario lento puede bloquear un pedido, un TPV saturado puede suponer una venta perdida, y una tarjeta bloqueada, por ejemplo, puede parar una campaña de anuncios online en el momento más crítico del año». Si queremos que el comercio local compita en igualdad de condiciones, continúa Rifà, es fundamental reducir burocracia, aumentar transparencia y ofrecer herramientas financieras que permitan gestionar todo en segundos, no en horas.Las cuentas clarasPara ello la transformación que necesitan las pymes es tecnológica y cultural. Los expertos apuntan que las pymes que mejor se preparan para campañas como Black Friday son las que tienen visibilidad completa de sus datos en tiempo real: gastos, ingresos, comisiones, presupuestos y tensiones de caja. Una información que les permite precisamente ajustar precios, planificar stock y optimizar márgenes con mayor rapidez. Desde Qonto consideran que hay cuatro medidas importantes que pueden marcar una diferencia inmediata. En primer lugar, automatizar conciliaciones bancarias para evitar errores y liberar horas de trabajo, después, centralizar todos los pagos y cobros en una única plataforma (TPV físico, Tap to Pay desde el móvil, enlaces de pago, Stripe conectado). En tercer lugar, identificar comisiones automáticamente para evitar sorpresas y proteger márgenes y, por último, implementar facturación electrónica y herramientas de gastos que simplifiquen auditoría, tickets y categorización. «Estos pasos sencillos permiten recortar costes, anticipar necesidades de liquidez y dedicar el tiempo al cliente, no tanto al papeleo», aseguran. Pero la capacidad de competir no depende solo de la planificación financiera o del acceso a liquidez. En el comercio online, y especialmente en sectores sensibles al precio, interviene un factor que define quién puede asumir el Black Friday y quién no, que es el margen real. Y ahí es donde se abre una brecha profunda entre las grandes plataformas y los pequeños negocios, explica Sonia Romero, fundadora de la agencia de marketing y La Tienda la Vecina, establecimiento gaditano especializado en pequeños artesanos. «Hay marcas de producción propia que ven en estas fechas una oportunidad para democratizar sus productos y pueden rebajarlos lo justo para hacerlos más accesibles. Pero hay otros, como nosotros en La Tienda o los establecimientos multimarca, que trabajamos todo el año con márgenes reales y eso hace inviable realizar descuentos porque no es que ganaríamos menos, es que lo perderíamos». Esta frontera invisible entre quienes producen y quienes revenden marca, según Romero, la diferencia más brutal del Black Friday. «No podemos olvidar que noviembre es uno de los meses más flojos del año y, aun así, muchos se ven arrastrados por la presión del cliente, que lo pide, lo espera, lo exige».Y aun así, participar o no participar es una decisión estratégica. Hay pymes que no quieren entrar en una lógica tan agresiva de consumo, pero según Belalcázar ya son minoría. «El Black Friday se ha convertido en una ventana de liquidez que muchas empresas necesitan para sobrevivir al trimestre más duro del año. Cada vez más pymes quieren, y necesitan, estar ahí».En este escenario de saturación y desigualdad competitiva, en lugar de entrar en la batalla justo en los días de mayor saturación en los que los costes aumentan y resulta más difícil destacar, explica Mencía de Andrés, Manager, Sales de Adlook, la clave está en activar campañas en los momentos previos , cuando el consumidor aún está abierto a descubrir marcas nuevas. «Es un terreno menos saturado, más receptivo, donde el contenido que consume influye de manera orgánica en sus decisiones».Precisamente por eso, la recopilación y gestión de reseñas con IA se ha convertido en una herramienta estratégica, afirma Angélica Reyes, CMO de Skeepers. Hasta hace pocos años, recopilar opiniones auténticas a escala era un proceso lento y prácticamente inaccesible para una pyme, «pero, las opiniones verificadas ha permitido automatizar la solicitud, validación y publicación de reseñas reales, reduciendo de forma tangible la distancia entre las plataformas gigantes y los pequeños negocios digitales». Cada otoño, desde que el Black Friday irrumpió en el calendario comercial, pequeñas y medianas empresas se enfrentan al dilema de si realmente pueden competir frente a las grandes plataformas digitales. A este escenario se suma, además, un consumidor cada vez más afín a este tipo de citas. Según una encuesta de Idealo, el 95,4% de los españoles identifica el Black Friday como el mayor evento de descuentos del año , muy por encima de las rebajas tradicionales de verano o de invierno. Y lejos de ser un impulso puntual, se ha convertido en un auténtico motor económico donde los españoles gastarán una media de 257 euros este 2025, buena parte destinado a adelantar las compras de Navidad, apunta otro estudio de Aladinia.com. Las cifras que indican que el comercio electrónico en España superará los 96.000 millones de euros en 2025, según Adigital, pero detrás de estas cifras late una realidad incómoda y es que el 65% de las pymes reconoce que su principal reto en el último trimestre del año es mantener la liquidez operativa. En este sentido, la mayor trampa para una pyme no es vender poco sino no tener el control de sus datos, resume John Belalcázar, CEO y fundador de Impulsa CFO. «Para tomar decisiones en un momento tan decisivo como el Black Friday , las pymes deben conocer su margen real, su capacidad de compra, su flujo de caja o cuántas unidades puede permitirse rebajar sin perder dinero. Si no hay datos, no hay estrategia que sostenga una campaña tan exigente».Por eso, para Belalcázar, la ventaja competitiva no es tecnológica, sino financiera: saber exactamente qué se puede asumir y qué no. A partir de ahí, el experto distingue tres palancas que pueden utilizar las pequeñas empresas para lograr rentabilizar estas semanas de consumo. La primera es captar nuevos clientes. «Una pyme de consumo debe prever qué demanda tendrá y comprar inventario con antelación», explica. El problema es que muchas no pueden financiar esa compra. Sin embargo, cada vez más bancos lanzan préstamos campaña diseñados específicamente para estas fechas, y han surgido también compañías no financieras que adelantan la compra de inventario y permiten a la pyme devolverlo conforme vende. La financiación existe, subraya Belalcázar, «pero hay que llegar con los números claros para poder acceder a ella».Noticia Relacionada estandar Si La Justicia avala las multas de Consumo contra siete plataformas por ofertar rebajas falsas en el ‘Black Friday’ Xavier Vilaltella El TSJM da la razón al Ministerio, que sancionó a las empresas por subir el precio de diversos productos unos días antes del llamado ‘Viernes Negro’La segunda es la retención. Aprovechar el Black Friday no solo para vender más, sino para fidelizar a los clientes que no compran desde hace tiempo. «Una buena oferta puede reactivar una base de datos entera», recuerda. Y por último, la liquidación de inventario antiguo, una vía que muchas pymes infravaloran pero que es mejor vender un producto a un 10% de su valor que mantenerlo parado, insiste Belalcázar. «Si tenemos en cuenta que casi el 40% de las empresas fracasa por falta de caja, estas ventas pueden ser la diferencia entre un inicio de año estable o uno condicionado por los impuestos del cuarto trimestre y la caída del consumo tras la Navidad».En esta misma línea, el último informe de Qonto señala que los pequeños comercios sienten que no compiten solamente contra grandes plataformas , sino a veces contra un sistema bancario que no se adapta a la misma velocidad. De hecho, más de la mitad de los comercios en España, un 53%, afirma que las cargas administrativas frenan directamente sus ventas en esta campaña, y dos de cada tres consideran que su banco es rígido y con comisiones poco transparentes. Marta Rifà, directora de Marketing en el Sur de Europa de Qonto, explica cómo en un momento donde la rapidez en pagos, cobros y gestión del flujo de caja es determinante, cada fricción resta competitividad . «Un trámite bancario lento puede bloquear un pedido, un TPV saturado puede suponer una venta perdida, y una tarjeta bloqueada, por ejemplo, puede parar una campaña de anuncios online en el momento más crítico del año». Si queremos que el comercio local compita en igualdad de condiciones, continúa Rifà, es fundamental reducir burocracia, aumentar transparencia y ofrecer herramientas financieras que permitan gestionar todo en segundos, no en horas.Las cuentas clarasPara ello la transformación que necesitan las pymes es tecnológica y cultural. Los expertos apuntan que las pymes que mejor se preparan para campañas como Black Friday son las que tienen visibilidad completa de sus datos en tiempo real: gastos, ingresos, comisiones, presupuestos y tensiones de caja. Una información que les permite precisamente ajustar precios, planificar stock y optimizar márgenes con mayor rapidez. Desde Qonto consideran que hay cuatro medidas importantes que pueden marcar una diferencia inmediata. En primer lugar, automatizar conciliaciones bancarias para evitar errores y liberar horas de trabajo, después, centralizar todos los pagos y cobros en una única plataforma (TPV físico, Tap to Pay desde el móvil, enlaces de pago, Stripe conectado). En tercer lugar, identificar comisiones automáticamente para evitar sorpresas y proteger márgenes y, por último, implementar facturación electrónica y herramientas de gastos que simplifiquen auditoría, tickets y categorización. «Estos pasos sencillos permiten recortar costes, anticipar necesidades de liquidez y dedicar el tiempo al cliente, no tanto al papeleo», aseguran. Pero la capacidad de competir no depende solo de la planificación financiera o del acceso a liquidez. En el comercio online, y especialmente en sectores sensibles al precio, interviene un factor que define quién puede asumir el Black Friday y quién no, que es el margen real. Y ahí es donde se abre una brecha profunda entre las grandes plataformas y los pequeños negocios, explica Sonia Romero, fundadora de la agencia de marketing y La Tienda la Vecina, establecimiento gaditano especializado en pequeños artesanos. «Hay marcas de producción propia que ven en estas fechas una oportunidad para democratizar sus productos y pueden rebajarlos lo justo para hacerlos más accesibles. Pero hay otros, como nosotros en La Tienda o los establecimientos multimarca, que trabajamos todo el año con márgenes reales y eso hace inviable realizar descuentos porque no es que ganaríamos menos, es que lo perderíamos». Esta frontera invisible entre quienes producen y quienes revenden marca, según Romero, la diferencia más brutal del Black Friday. «No podemos olvidar que noviembre es uno de los meses más flojos del año y, aun así, muchos se ven arrastrados por la presión del cliente, que lo pide, lo espera, lo exige».Y aun así, participar o no participar es una decisión estratégica. Hay pymes que no quieren entrar en una lógica tan agresiva de consumo, pero según Belalcázar ya son minoría. «El Black Friday se ha convertido en una ventana de liquidez que muchas empresas necesitan para sobrevivir al trimestre más duro del año. Cada vez más pymes quieren, y necesitan, estar ahí».En este escenario de saturación y desigualdad competitiva, en lugar de entrar en la batalla justo en los días de mayor saturación en los que los costes aumentan y resulta más difícil destacar, explica Mencía de Andrés, Manager, Sales de Adlook, la clave está en activar campañas en los momentos previos , cuando el consumidor aún está abierto a descubrir marcas nuevas. «Es un terreno menos saturado, más receptivo, donde el contenido que consume influye de manera orgánica en sus decisiones».Precisamente por eso, la recopilación y gestión de reseñas con IA se ha convertido en una herramienta estratégica, afirma Angélica Reyes, CMO de Skeepers. Hasta hace pocos años, recopilar opiniones auténticas a escala era un proceso lento y prácticamente inaccesible para una pyme, «pero, las opiniones verificadas ha permitido automatizar la solicitud, validación y publicación de reseñas reales, reduciendo de forma tangible la distancia entre las plataformas gigantes y los pequeños negocios digitales».  Cada otoño, desde que el Black Friday irrumpió en el calendario comercial, pequeñas y medianas empresas se enfrentan al dilema de si realmente pueden competir frente a las grandes plataformas digitales. A este escenario se suma, además, un consumidor cada vez más afín a este tipo de citas. Según una encuesta de Idealo, el 95,4% de los españoles identifica el Black Friday como el mayor evento de descuentos del año , muy por encima de las rebajas tradicionales de verano o de invierno. Y lejos de ser un impulso puntual, se ha convertido en un auténtico motor económico donde los españoles gastarán una media de 257 euros este 2025, buena parte destinado a adelantar las compras de Navidad, apunta otro estudio de Aladinia.com. Las cifras que indican que el comercio electrónico en España superará los 96.000 millones de euros en 2025, según Adigital, pero detrás de estas cifras late una realidad incómoda y es que el 65% de las pymes reconoce que su principal reto en el último trimestre del año es mantener la liquidez operativa. En este sentido, la mayor trampa para una pyme no es vender poco sino no tener el control de sus datos, resume John Belalcázar, CEO y fundador de Impulsa CFO. «Para tomar decisiones en un momento tan decisivo como el Black Friday , las pymes deben conocer su margen real, su capacidad de compra, su flujo de caja o cuántas unidades puede permitirse rebajar sin perder dinero. Si no hay datos, no hay estrategia que sostenga una campaña tan exigente».Por eso, para Belalcázar, la ventaja competitiva no es tecnológica, sino financiera: saber exactamente qué se puede asumir y qué no. A partir de ahí, el experto distingue tres palancas que pueden utilizar las pequeñas empresas para lograr rentabilizar estas semanas de consumo. La primera es captar nuevos clientes. «Una pyme de consumo debe prever qué demanda tendrá y comprar inventario con antelación», explica. El problema es que muchas no pueden financiar esa compra. Sin embargo, cada vez más bancos lanzan préstamos campaña diseñados específicamente para estas fechas, y han surgido también compañías no financieras que adelantan la compra de inventario y permiten a la pyme devolverlo conforme vende. La financiación existe, subraya Belalcázar, «pero hay que llegar con los números claros para poder acceder a ella».Noticia Relacionada estandar Si La Justicia avala las multas de Consumo contra siete plataformas por ofertar rebajas falsas en el ‘Black Friday’ Xavier Vilaltella El TSJM da la razón al Ministerio, que sancionó a las empresas por subir el precio de diversos productos unos días antes del llamado ‘Viernes Negro’La segunda es la retención. Aprovechar el Black Friday no solo para vender más, sino para fidelizar a los clientes que no compran desde hace tiempo. «Una buena oferta puede reactivar una base de datos entera», recuerda. Y por último, la liquidación de inventario antiguo, una vía que muchas pymes infravaloran pero que es mejor vender un producto a un 10% de su valor que mantenerlo parado, insiste Belalcázar. «Si tenemos en cuenta que casi el 40% de las empresas fracasa por falta de caja, estas ventas pueden ser la diferencia entre un inicio de año estable o uno condicionado por los impuestos del cuarto trimestre y la caída del consumo tras la Navidad».En esta misma línea, el último informe de Qonto señala que los pequeños comercios sienten que no compiten solamente contra grandes plataformas , sino a veces contra un sistema bancario que no se adapta a la misma velocidad. De hecho, más de la mitad de los comercios en España, un 53%, afirma que las cargas administrativas frenan directamente sus ventas en esta campaña, y dos de cada tres consideran que su banco es rígido y con comisiones poco transparentes. Marta Rifà, directora de Marketing en el Sur de Europa de Qonto, explica cómo en un momento donde la rapidez en pagos, cobros y gestión del flujo de caja es determinante, cada fricción resta competitividad . «Un trámite bancario lento puede bloquear un pedido, un TPV saturado puede suponer una venta perdida, y una tarjeta bloqueada, por ejemplo, puede parar una campaña de anuncios online en el momento más crítico del año». Si queremos que el comercio local compita en igualdad de condiciones, continúa Rifà, es fundamental reducir burocracia, aumentar transparencia y ofrecer herramientas financieras que permitan gestionar todo en segundos, no en horas.Las cuentas clarasPara ello la transformación que necesitan las pymes es tecnológica y cultural. Los expertos apuntan que las pymes que mejor se preparan para campañas como Black Friday son las que tienen visibilidad completa de sus datos en tiempo real: gastos, ingresos, comisiones, presupuestos y tensiones de caja. Una información que les permite precisamente ajustar precios, planificar stock y optimizar márgenes con mayor rapidez. Desde Qonto consideran que hay cuatro medidas importantes que pueden marcar una diferencia inmediata. En primer lugar, automatizar conciliaciones bancarias para evitar errores y liberar horas de trabajo, después, centralizar todos los pagos y cobros en una única plataforma (TPV físico, Tap to Pay desde el móvil, enlaces de pago, Stripe conectado). En tercer lugar, identificar comisiones automáticamente para evitar sorpresas y proteger márgenes y, por último, implementar facturación electrónica y herramientas de gastos que simplifiquen auditoría, tickets y categorización. «Estos pasos sencillos permiten recortar costes, anticipar necesidades de liquidez y dedicar el tiempo al cliente, no tanto al papeleo», aseguran. Pero la capacidad de competir no depende solo de la planificación financiera o del acceso a liquidez. En el comercio online, y especialmente en sectores sensibles al precio, interviene un factor que define quién puede asumir el Black Friday y quién no, que es el margen real. Y ahí es donde se abre una brecha profunda entre las grandes plataformas y los pequeños negocios, explica Sonia Romero, fundadora de la agencia de marketing y La Tienda la Vecina, establecimiento gaditano especializado en pequeños artesanos. «Hay marcas de producción propia que ven en estas fechas una oportunidad para democratizar sus productos y pueden rebajarlos lo justo para hacerlos más accesibles. Pero hay otros, como nosotros en La Tienda o los establecimientos multimarca, que trabajamos todo el año con márgenes reales y eso hace inviable realizar descuentos porque no es que ganaríamos menos, es que lo perderíamos». Esta frontera invisible entre quienes producen y quienes revenden marca, según Romero, la diferencia más brutal del Black Friday. «No podemos olvidar que noviembre es uno de los meses más flojos del año y, aun así, muchos se ven arrastrados por la presión del cliente, que lo pide, lo espera, lo exige».Y aun así, participar o no participar es una decisión estratégica. Hay pymes que no quieren entrar en una lógica tan agresiva de consumo, pero según Belalcázar ya son minoría. «El Black Friday se ha convertido en una ventana de liquidez que muchas empresas necesitan para sobrevivir al trimestre más duro del año. Cada vez más pymes quieren, y necesitan, estar ahí».En este escenario de saturación y desigualdad competitiva, en lugar de entrar en la batalla justo en los días de mayor saturación en los que los costes aumentan y resulta más difícil destacar, explica Mencía de Andrés, Manager, Sales de Adlook, la clave está en activar campañas en los momentos previos , cuando el consumidor aún está abierto a descubrir marcas nuevas. «Es un terreno menos saturado, más receptivo, donde el contenido que consume influye de manera orgánica en sus decisiones».Precisamente por eso, la recopilación y gestión de reseñas con IA se ha convertido en una herramienta estratégica, afirma Angélica Reyes, CMO de Skeepers. Hasta hace pocos años, recopilar opiniones auténticas a escala era un proceso lento y prácticamente inaccesible para una pyme, «pero, las opiniones verificadas ha permitido automatizar la solicitud, validación y publicación de reseñas reales, reduciendo de forma tangible la distancia entre las plataformas gigantes y los pequeños negocios digitales». RSS de noticias de economia

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