Arabia Saudí rechaza la ayuda de Netanyahu para combatir a los hutíes de Yemen

Beniamin Netanyahu condenó “en los términos más enérgicos” el ataque hutí contra el aeropuerto de Riad y envió, “en nombre del pueblo de Israel”, sus condolencias a las familias de las doce víctimas. 

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 Riad se enfrenta a la mayor oleada de ataques por parte de los rebeldes yemeníes, aliados de Irán  

Beniamin Netanyahu condenó “en los términos más enérgicos” el ataque hutí contra el aeropuerto de Riad y envió, “en nombre del pueblo de Israel”, sus condolencias a las familias de las doce víctimas. 

Tras el pésame público llegó una oferta más discreta. Según el diario israelí Haaretz, el primer ministro busca, con la mediación de Washington, el visto bueno de Arabia Saudí para que Israel se sume a la campaña contra los rebeldes yemeníes. 

El príncipe heredero, Mohamed bin Salman, se opone por temor a la reacción de su propia población. Trump habló con él el lunes y estudia sumarse a los bombardeos contra los hutíes, el principal aliado que le queda a Irán en la región tras el desgaste de Hizbulah.

Riad atraviesa su momento más vulnerable desde que comenzó la guerra con Irán, en febrero. Los ataques contra el aeropuerto han dejado al menos 18 muertos y más de 300 heridos, y el lunes por la noche las defensas saudíes volvieron a interceptar misiles lanzados contra Riad y Jamis Mushait, cerca de la frontera yemení. 

El distrito financiero de la capital ha pasado al teletrabajo, los organizadores han cancelado el Misk Global Forum previsto para noviembre y la Iniciativa de Inversión Futura, el gran escaparate del reino ante Wall Street, se celebra a finales de mes.

Aun así, el reino prefiere el apoyo de Estados Unidos, que ya le presta inteligencia, selección de objetivos y repostaje en vuelo, antes que la foto de los cazas israelíes sobre Yemen. 

Para los saudíes, aceptar a Israel como aliado militar contra un movimiento que se presenta como defensor de Gaza tendría un coste político interno que ni siquiera la amenaza hutí compensa. Su posición oficial mantiene que no habrá normalización sin avances sustanciales hacia un Estado palestino.

La oferta israelí, según otra fuente citada por Haaretz, busca también estrechar lazos con Riad y allanar el camino hacia una futura normalización, el gran premio diplomático que Donald Trump persigue con los Acuerdos de Abraham. 

Es el mismo acuerdo que, según varios informes, llevó a Netanyahu a evitar una escalada con Hamas en las semanas previas al 7 de octubre del 2023. Los propios mandos militares israelíes, según la prensa local, han recomendado no colocar a Israel en primera línea frente a los hutíes, sino impulsar una coalición regional e internacional.

El frente yemení se abre, además, en plena cuenta atrás electoral, días después de que el diario israelí Maariv publicara que Washington había presionado a Israel para atacar Irán en solitario antes de los comicios, de modo que el coste político recayera sobre Jerusalén y no sobre Trump a las puertas de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Estados Unidos e Israel lo desmintieron. 

Días antes, la cadena israelí Canal 12 había informado de que el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, advirtió a sus homólogos estadounidenses de que un ataque contra Irán en las próximas semanas podría obligar a aplazar las elecciones del 27 de octubre, dada la previsible lluvia de misiles iraníes sobre Israel.

En ese escenario, Yemen, a orillas del estrecho de Bab el Mandab, por donde pasa el 12% del comercio mundial, ofrece a Netanyahu un frente alternativo, más lejano y con menos riesgo de represalia masiva, que le permitiría llegar a las urnas como el líder que combate a Irán y a sus aliados en todos los frentes, en una campaña dominada por las revelaciones sobre los avisos previos al 7 de octubre. Pero la llave está en Riad, y sin su permiso la oferta de Netanyahu se queda en un tuit de condolencias.

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