Contra todo pronóstico, Bulgaria dio la gran sorpresa en Eurovisión al lograr su primera victoria con Dara y su enérgica canción Bangaranga , en una final que, salvo por el suspense en el recitado de votos en la madrugada del domingo, resultó tan sosegada como anodina. Era el 70.º aniversario del concurso de canciones de las televisiones públicas europeas y asociadas, y llegaba marcado por la ausencia de cinco países, entre ellos España, en rechazo a la presencia de Israel pese a la mortífera acción de su ejército en Gaza.
El merecido triunfo de Bulgaria con Dara inyecta normalidad a un festival que no ha sido normal
Contra todo pronóstico, Bulgaria dio la gran sorpresa en Eurovisión al lograr su primera victoria con Dara y su enérgica canción Bangaranga , en una final que, salvo por el suspense en el recitado de votos en la madrugada del domingo, resultó tan sosegada como anodina. Era el 70.º aniversario del concurso de canciones de las televisiones públicas europeas y asociadas, y llegaba marcado por la ausencia de cinco países, entre ellos España, en rechazo a la presencia de Israel pese a la mortífera acción de su ejército en Gaza.
El representante israelí, Noam Bettan, que cantó una balada de amor sin doble lectura política, Michelle , quedó en segundo lugar tras acariciar el oro durante unos minutos. Entonces, la lectura del televoto del público propulsó al triunfo a la búlgara Dara, que cosechó 516 puntos gracias a su pegadizo pop electrónico con toques folklóricos, mientras que Bettan recibió 343. La tercera plaza fue para Rumanía –otra enmienda a los pronósticos de las casas de apuestas–, cuya representante, Alexandra Capitanescu, logró 296 puntos con su fusión de rock y electrónica en Choke me .
Una circunstancia histórica
El boicot de España y de otros cuatro países en rechazo a la presencia de Israel por la mortífera actividad de su ejército en Gaza ha marcado el 70.º aniversario del festival
La búlgara de 27 años, cuyo nombre real es Darina Nikolaeva Yotova, cautivó tanto a los jurados nacionales como al público, que votó en 148 países: los 35 participantes en esta edición -de los que 25 competían en la final– más los del bloque Resto del mundo , que agrupa a los países no participantes y en el que podían votar los eurofans ubicados en España.
“Esta es la primera vez en casi diez años, desde el festival en Kyiv del 2017, en que el jurado y el público han elegido al mismo ganador”, destacó Eurovisión. En efecto, así ocurrió ese año con el portugués Salvador Sobral, ganador con la canción Amar pelos dois .
En la noche del sábado al domingo, en el Wiener Stadthalle, el pabellón vienés que albergó las galas, el recitado de votos repetía el patrón del año pasado en Basilea, festival que ganó el austriaco JJ e Israel quedó en segundo lugar. Resultan llamativas las altas cifras del televoto a Israel, aparte de la calidad musical de sus propuestas, sean estas cifras resultado o no de campañas orquestadas, o sean mera consecuencia de la diáspora judía en países europeos.

Para la UER –que quería a toda costa exhibir un festival normal pese al boicot de España, Eslovenia, Irlanda, Islandia y los Países Bajos–, el triunfo búlgaro ha sido un alivio mayor al que supuso el triunfo austriaco el año pasado, pues en Basilea no había aún boicot. La perspectiva de una victoria israelí, y por tanto de tener que celebrar el certamen en Israel en las actuales circunstancias, genera pesadillas en la sede del organismo en Ginebra.
Además, Eurovisión bajo la dirección de Martin Green quiere elevarse aún más como marca global, y hay euforia por la franquicia asiática del festival, que se celebrará por primera vez el 14 de noviembre en Bangkok. Competirán diez países.
En el frente europeo, la televisión pública búlgara BNT –que había estado ausente del festival por motivos financieros y que regresó este año ante las facilidades que le dio la UER– aspira a que el festival del 2027 se celebre en Bulgaria. El recién elegido primer ministro búlgaro, Ruman Rádev, también lo desea. “¡Bulgaria espera a Europa y al mundo en Eurovisión 2027!”, escribió Rádev en Facebook tras felicitar a la artista, quien “gracias a su talento y profesionalidad, superó todas las complejas consideraciones y prejuicios que rodearon a la votación”.
El título de la canción ganadora, Bangaranga , significa rebelión, en jerga jamaicana, y Dara la interpretó junto a cuatro bailarines en una coreografía milimétrica e hipnótica. “Nadie pensaba que pudiéramos ganar; estoy todavía impactada, no sé qué está pasando”, decía Dara en su primera rueda de prensa en Viena, de madrugada, tras el triunfo. A su llegada el domingo al aeropuerto de Sofía, su avión fue rociado con chorros de agua como saludo y fue recibida por una multitud entusiasta.
Afianzarse como marca global
La UER quiere pasar página y mira ahora a la franquicia asiática de Eurovisión, que se celebrará el 14 de noviembre en Bangkok
También el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, felicitó por teléfono a Noam Bettan por su segunda plaza. “Vas camino de la grandeza. En cualquier caso, tienes el agradecimiento de toda la nación”, le dijo el mandatario, según un comunicado distribuido por el Gobierno israelí. “Te mantuviste firme ante esos ataques verbales vacíos; lo hiciste exactamente como debía hacerse”, continuó Netanyahu aludiendo al rechazo de los cinco países.
Antes del festival, un millar de artistas internacionales se sumaron al boicot, y las galas en Viena durante la semana se celebraron bajo estrictas medidas de seguridad. Hubo una manifestación y un concierto pro Palestina y una concentración a favor de Israel, todo ello sin incidentes.
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