Alberto Ávila, atleta paralímpico, hace historia con su salto de helicóptero en ‘Supervivientes’: “Me dan miedo las heridas en el muñón”

Saltar desde varios metros sobre el mar pone a prueba el valor antes de pisar la arena. Ese instante se ha convertido en una especie de bautizo para quienes participan en el programa, porque marca el momento en que dejan atrás la vida cotidiana y aceptan vivir con muy poco.

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 Ávila grabó un vídeo previo al viaje donde rechaza que se le trate con lástima y dedica su participación a familias que han vivido situaciones parecidas, defendiendo la inclusión y normalización  

Saltar desde varios metros sobre el mar pone a prueba el valor antes de pisar la arena. Ese instante se ha convertido en una especie de bautizo para quienes participan en el programa, porque marca el momento en que dejan atrás la vida cotidiana y aceptan vivir con muy poco.

Los concursantes hablan de ese salto como la puerta que abre la aventura, el paso que separa la teoría de la experiencia real. Esa escena vuelve a ocupar un lugar importante en el arranque de la nueva edición del concurso de supervivencia que Telecinco estrena esta semana.

Inclusión

El atleta manda un mensaje firme contra la compasión antes de empezar

Alberto Ávila protagonizó ese arranque desde el aire antes de comenzar su aventura en Supervivientes. El atleta paralímpico respondió a varias preguntas mientras esperaba el momento de lanzarse al mar y explicó lo que más le inquietaba al empezar el concurso.

En el propio helicóptero contó que “me dan miedo los animales y las heridas en el muñón”. Esa preocupación apareció mientras el aparato volaba sobre el agua, justo antes de la cuenta atrás del salto. El deportista también confesó el impacto del momento y dijo que “no me salen ni las palabras”. Después de esa breve conversación, se lanzó al mar para iniciar su participación en el programa.

Su llegada al concurso también estuvo acompañada de un mensaje personal que había grabado antes de viajar. En ese vídeo habló sobre la forma en que quiere que se entienda su participación en televisión. Allí afirmó que “basta ya de la pena, basta ya de ser el pobrecito”. 

En ese mismo mensaje dedicó el salto a quienes han pasado por una situación parecida en sus familias y pidió hablar de inclusión y normalización: ”Este salto va para todas las familias de España que como mis padres sufrieron por mi discapacidad: inclusión y normalización”.

Antes de esta experiencia televisiva, Ávila ya era conocido en el deporte paralímpico. Compite en la categoría T64, reservada para atletas con amputación por debajo de la rodilla. A lo largo de su carrera ha sido subcampeón de Europa sub-20 y también ha ganado varios campeonatos nacionales en 100, 200 y 400 metros. Además, ha participado en campeonatos del mundo y llegó a disputar finales internacionales. 

Amputación

Una malformación al nacer cambió su vida cuando aún era niño

La historia personal del deportista se remonta a su nacimiento. Ávila llegó al mundo con una malformación congénita que implicaba la ausencia del peroné en una de sus piernas. Esa condición llevó a una amputación de la pierna derecha por debajo de la rodilla cuando todavía era pequeño.

Desde entonces utiliza una prótesis que le ha permitido entrenar y competir al máximo nivel. Durante su presentación en el programa explicó su forma de afrontar situaciones difíciles y comentó que “si veo un tiburón, rezo para que no me coma la otra pierna”. 

Su participación en Supervivientes introduce además un hecho poco común en la historia del formato. Ávila es el primer concursante que afronta la aventura sin una extremidad. Aun así, el atleta dejó claro antes de empezar que quiere vivir cada parte del programa como cualquier otro participante. Eso incluye tanto el salto desde el helicóptero como las pruebas físicas y las semanas de convivencia en la isla.

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