La ola de frío deja la semana de mayor consumo de gas en tres años y pone a prueba las tuberías que alimentan España

La temperatura extrema provoca picos de demanda cada vez más pronunciados, lo que mete presión a una infraestructura crítica que distribuye el combustible a los hogares y empresas del país Leer La temperatura extrema provoca picos de demanda cada vez más pronunciados, lo que mete presión a una infraestructura crítica que distribuye el combustible a los hogares y empresas del país Leer  

La ola de frío que ha marcado el arranque de 2026 ha disparado el consumo de gas en España a niveles inéditos en tres años. La semana del 5 al 11 de enero fue la de mayor demanda desde 2023, según los datos publicados por Enagás. El fenómeno no solo ha elevado el volumen total de combustible consumido, también ha acentuado un patrón que preocupa cada vez más al sector: los picos de demanda son cada vez más altos, repentinos y frecuentes.

Los episodios meteorológicos extremos, cada año más habituales, están llevando cada vez más alto las llamadas puntas de consumo. Son los momentos en los que el sistema tiene que ser capaz de entregar enormes volúmenes de combustible en un momento determinado. Aunque el consumo agregado anual fluctúa poco de un ejercicio a otro, esas subidas son más virulentas ahora que hace diez años, cuando paradójicamente, España dependía más del gas para satisfacer sus necesidades energéticas. Esos vaivenes obligan a que la red de tuberías, diseñada para garantizar el flujo continuo de gas, tenga que operar al límite durante varias horas o días seguidos.

El pasado 7 de enero se registró el mayor pico de consumo convencional (1.044 GWh), que es el gas empleado como energía final por hogares e industrias. Los primeros lo usan, generalmente, para calefacción; las segundas, para alimentar sus procesos productivos. Si se suma la demanda destinada a generación eléctrica mediante ciclos combinados -que desde el apagón de abril han cobrado especial relevancia para equilibrar el sistema eléctrico- el total nacional de ese día ascendió hasta 1.431 GWh. Para entender la magnitud, en una sola jornada España quemó gas suficiente para cubrir el consumo anual de unos 180.000 hogares con calefacción individual.

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El comportamiento de los primeros días de 2026 ilustra bien esa creciente presión. Entre el 1 y el 7 de enero, las puntas de consumo crecieron más de un 50%, pasando de 689 GWh en Año Nuevo a los 1.044 GWh la jornada después de Reyes. En los 18 primeros días del año, el consumo acumulado fue un 13% superior al del mismo periodo de 2025.

La infraestructura ha resistido a esa montaña rusa «con firmeza». «Su flexibilidad le permite dar suministro en los días más fríos, y vehicular cantidades muy distintas de gas para asegurar consumos que pueden variar rápidamente, incluso duplicarse«, aseguran fuentes del sector.

Incluso en un escenario de electrificación creciente, España sigue estando enormemente expuesta a un gas que importa, principalmente de Argelia por gasoducto y de Estados Unidos por barco, en forma de gas natural licuado (GNL). Desde el apagón del 28 de abril, no solo lo está para abastecer sus altos hornos y calefacciones, sino también para alimentar un sistema eléctrico muy verde, que ha acusado la escasez de energía gestionable.

En los episodios de frío extremo, esa dependencia se ensancha. Enagás, la empresa que gestiona las terminales y almacenamientos del país, ha tenido que declarar la alerta por frío dos veces en un mes. En la primera, del 25 al 26 diciembre, el operador estimó que el consumo de gas sería un 21% mayor del previsto. Durante el segundo aviso, del 4 al 7 de enero, el incremento de demanda por frío respecto a una situación normal fue superó el 20%.

Que los altibajos son cada vez mayores y las tuberías tienen que poder soportarlos es una realidad que se ha consolidado en los últimos años. Ya en 2024, la demanda máxima de gas diaria fue un 33% superior a la registrada diez años atrás. Pero las bajas temperaturas de las últimas semanas han confirmado esa tendencia en un momento clave, cuando el sector gasista está a punto de librar un pulso con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por el nuevo marco retributivo 2027-2035 para la distribución de gas, que debe fijarse este año.

Sedigas -la patronal del sector que agrupa a empresas como Naturgy, Redexis, Madrileña Red de Gas o Enagás– puso sobre la mesa, ya a finales del año pasado, la necesidad de «una base retributiva equilibrada que incentive la modernización y adaptación de la red». Esta infraestructura, recordaron, va a afrontar desafíos claves a corto plazo: «atender a una demanda con mayor estacionalidad, garantizar la flexibilidad operativa del sistema, integrar los gases renovables e incluir inversiones en digitalización y ciberseguridad».

El anterior periodo retributivo, del 2021 al 2026, conllevó una caída de ingresos de 2.495 millones de euros para el conjunto de las actividades gasistas reguladas, según Sedigas. Al golpe contribuyó la situación macroeconómica, que en buena parte de esos seis años estuvo marcada por la crisis inflacionaria y un aumento sostenido de los costes financieros que encareció el acceso de estas compañías al capital. Pero también, el marco que fijó el organismo supervisor, que supuso «una sensible reducción de la retribución regulada, derivada de recortes efectivos superiores a los inicialmente previstos por la CNMC», argumentaron desde el lobby gasista.

El repunte del consumo de combustible en el arranque de año y su efecto sobre la infraestructura han dado argumentos a los gigantes españoles del gas para afrontar una negociación decisiva con la CNMC, que arranca ahora, y en la que el sector se juega una partida millonaria que condicionará sus decisiones de inversión para los próximos seis años.

  • El mercado europeo de gas vive estos días un marcado aumento de precios, lo que ha reactivado en el Viejo Continente el temor a riesgos de suministro. Los inventarios de la UE están, conjuntamente, al 48% de su capacidad, frente al 59% registrado en estas fechas.
  • Los futuros del TTF (índice de referencia en Europa), de entrega en febrero, subieron ayer a los 39 euros/MWh, un 10% más que el martes. Desde el cierre de 2025, se ha revalorizado un 40%.

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