En Estambul cayó el Liverpool (1-0) y triunfó el Royale Union Saint-Gilloise (0-1), un ejemplo de que todo puede suceder en el Ali Sami Yen Stadyumu, bombonera mítica donde los haya por su atmósfera, que propicia partidos calientes o tediosos, como el de esta noche en la penúltima jornada de la liguilla de Champions. Los rojiblancos suman un punto insuficiente para dar un paso hacia el top 8 y siguen echando de menos a un Julián Álvarez ausente, mientras que el Galatasaray continúa sumando y sobreviviendo con su elenco de estrellas que brillaron antes más que ahora.
Los rojiblancos se adelantaron con un gol de Giuliano Simeone, pero vieron como el Galatasaray apretó y encontró premio (1-1)
En Estambul cayó el Liverpool (1-0) y triunfó el Royale Union Saint-Gilloise (0-1), un ejemplo de que todo puede suceder en el Ali Sami Yen Stadyumu, bombonera mítica donde los haya por su atmósfera, que propicia partidos calientes o tediosos, como el de esta noche en la penúltima jornada de la liguilla de Champions. Los rojiblancos suman un punto insuficiente para dar un paso hacia el top 8 y siguen echando de menos a un Julián Álvarez ausente, mientras que el Galatasaray continúa sumando y sobreviviendo con su elenco de estrellas que brillaron antes más que ahora.
Quizás por esa atmósfera, el partido se inundó desde el comienzo por un halo extraño. Hubo desorden, imprecisiones, oleadas de ataques plagados de malas decisiones… En ese decorado un Simeone siempre pesca. Es el más listo de la clase, aunque mida 1,73m y le centren un balón al segundo palo. Con un remate poco académico, hurgó en la defensa turca para rematar con bote y por el centro de la portería la asistencia de Ruggieri. Apenas se habían jugado cuatro minutos.
Habían hecho lo más difícil los de Simeone padre, pero resultó que el atajo fue el camino más largo. Dubitativo Oblak en algunas acciones, con jugadores otrora dominadores en Europa como Osihmen o Sané, el Galatasaray empezó a pisar área porque el Atlético no ató bien la presión y le costó replegar. Fruto de ello, un centro de Sallai se lo metió en su portería Marcos Llorente. Hubo lamentos y tímida reacción.
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Sin un claro dominador, ambos equipos dejaron jugadores descolgados y echaron la suerte del partido a esas acciones. En otro estado de confianza, era un partido para Julián Álvarez, pero el argentino lleva meses lejos de lo que fue, como si hubiera perdido ese segundo que antes le hacía ser un delantero diferencial: pensar antes le llevaba a ser más rápido y anticiparse a las jugadas. Ahora las resuelve con la técnica de otra categoría.
Lo mejor del Atlético lo aportó el incisivo Simeone, mientras que el Galatasaray empezó a combinar y a probar la defensa colchonera, que encontró en Pubill su mejor defensor. El técnico rojiblanco cambió a los mediocentros, quienes pasaron de puntillas por un partido sin término medio. Una falta de Griezmann que despejó Cakir fue lo mejor de los visitantes a falta de diez minutos. Oblak salvó los muebles en el tiempo añadido al repeler un tiro a bocajarro de Sara que después despejó Llorente.
Ahí acabó el partido. Jugadores exhaustos, hasta siete amarillas… Si tu portero te ha salvado, el punto fue el mejor resultado. Con 13 puntos, los rojiblancos se jugarán la última jornada ante el Bodo Glimt el top 8.
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