El asesino del exprimer ministro japonés Shinzo Abe ha sido condenado este miércoles a cadena perpetua por el Tribunal de Distrito de Nara. Tetsuya Yamagami, que hoy tiene 45 años, disparó al político conservador por la espalda el 8 de julio de 2022, durante un mitin. Una pistola casera fue el arma del crimen, al que Yamagami llevaba tres años dándole vueltas, como represalia por el dolor causado a su familia por la secta Moon.
El asesino del exprimer ministro japonés Shinzo Abe ha sido condenado este miércoles a cadena perpetua por el Tribunal de Distrito de Nara. Tetsuya Yamagami, que hoy tiene 45 años, disparó al político conservador por la espalda el 8 de julio de 2022, durante un mitin. Una pistola casera fue el arma del crimen, al que Yamagami llevaba tres años dándole vueltas, como represalia por el dolor causado a su familia por la secta Moon. Seguir leyendo…
El asesino del exprimer ministro japonés Shinzo Abe ha sido condenado este miércoles a cadena perpetua por el Tribunal de Distrito de Nara. Tetsuya Yamagami, que hoy tiene 45 años, disparó al político conservador por la espalda el 8 de julio de 2022, durante un mitin. Una pistola casera fue el arma del crimen, al que Yamagami llevaba tres años dándole vueltas, como represalia por el dolor causado a su familia por la secta Moon.
Su defensa pedía veinte años de cárcel, pero el juez se ha inclinado por la pena solicitada por la fiscalía, que había descartado la pena capital. Yamagami, que se declaró culpable en octubre pasado, al final del proceso, escuchó la sentencia con la cabeza gacha.
Abe, que gobernó Japón en dos ocasiones -la última entre 2012 y 2020- ya no era primer ministro en el momento del atentado, que le sorprendió apoyando la campaña de un candidato a diputado de su Partido Liberal Democrático (PLD). Según se supo luego, Yamagami acudió al mitin del día anterior, en una localidad cercana, pero desistió al ver que era necesario inscribirse para acceder al recinto. Esa misma madrugada, no obstante, una sede de la secta Moon (oficialmente Iglesia de la Reunificación, aunque luego ha vuelto a cambiar de nombre) recibió varios disparos que se presume salieron de la misma pistola.
El condenado acusaba a la secta Moon de haber llevado a la ruina a su familia. Su padre se suicidó cuando tenía cuatro años y cuando tenía once su madre se afilió a la Iglesia de la Reunificación. Once años después se declaraba insolvente, después de haber hecho donaciones a la autodenominada iglesia por un valor de cien millones de yenes (más de 700.000 euros). Pocos años después, también su hermano se suicidaba.
Tetsuya Yamagami culpaba a la familia de Shinzo Abe del auge de la secta Moon en Japón. El grupo religioso, fundado en Corea del Sur durante la Guerra de Corea, se hizo famoso en todo el mundo por sus bodas simultáneas de cientos de adeptos. Efectivamente, el abuelo de Abe, Nobusuke Kishi, cedió un terreno o un edificio de su familia para que la secta Moon iniciara su andadura en Japón. Kishi, que llegó a ser conocido como “el monstruo de Manchuria” por su explotación de trabajadores forzados chinos y coreanos en la China ocupada, fue encarcelado por los estadounidenses como presumible criminal de guerra de clase A. Posteriormente, su anticomunismo visceral no solo le sacó de prisión sino que le llevó a la lo más alto de la política. Su hijo, padre de Shinzo Abe, sería años después ministros de Exteriores.

El crimen conmocionó al mundo, pero la reacción, en Japón, estuvo llena de matices, al conocerse la motivación del magnicida. De hecho, el PLD estuvo contra las cuerdas después de que la mayoría de sus parlamentarios reconocieran “contactos” con la secta Moon, un eufemismo para la corrupción. Más de la mitad de los japoneses se oponían, según las encuestas, a que Abe tuviera un funeral de estado.
El exmandatario japonés Fumio Kishida inició, a raíz del asesinato de Abe, una investigación sobre las actividades de la Iglesia de la Unificación, tras lo que el Gobierno solicitó privar al organismo de las ventajas fiscales de las que gozaba como organización religiosa.
Un tribunal japonés ordenó el pasado marzo la disolución de la ‘secta Moon’, fundada en 1954 en Corea del Sur, como organización religiosa, aunque el grupo apeló la decisión y el proceso judicial continúa.
La secta Moon también se enfrenta a una investigación judicial por presuntos sobornos a políticos en su país de origen. Tras el fallecimiento del gurú fundador, la Iglesia de la Reunificación ha sufrido luchas internas y escisiones. Una de estas, encabezada por uno de los hijos del fundador, rinde culto explícito a los fusiles automáticos en EE.UU..
La creación y trayectoria de la secta Moon está directamente relacionada con la guerra fría. La organización creó en Japón una internacional anticomunista con el apoyo implícito del Partido Liberal Democrático. Esta contaba con una rama particularmente activa en América Latina, llamada CAUSA, con sedes en Honduras, Uruguay, República Dominicana y Nueva York.
La violencia política en Japón es hoy en día excepcional. Sin embargo, no siempre fue así. En 1960, cuando el abuelo de Abe se acababa de retirar de la jefatura de gobierno -tras firmar el Tratado de Defensa con EE.UU.- el líder del Partido Socialista de Japón, entonces muy popular, fue asesinado en directo en televisión por un joven ultraderechista armado con una katana.
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