Ezequiel Sánchez defiende desde PLD Space una alternativa a las grandes tecnológicas norteamericanas que asegure la soberanía tecnológica Leer Ezequiel Sánchez defiende desde PLD Space una alternativa a las grandes tecnológicas norteamericanas que asegure la soberanía tecnológica Leer
Siempre que se piensa en empresas de transporte se enumeran aquellas que mueven paquetes, dinero, cartas, personas y alimentos, pero hay otras compañías que también se dedican a este servicio y que son la base de la logística mundial. En este caso, el transporte se hace a más de 160 kilómetros de altura y el objetivo de esta compañía consiste en llevar objetos algo más pesados y críticos: transportar satélites desde la Tierra hasta ponerlos en órbita en el espacio, funcionando como un taxi de satélites artificiales. A esto es lo que se dedica PLD Space, una empresa aeroespacial de Elche y que aspira en palabras de su CEO, Ezequiel Sánchez, «a algo que era casi un imposible hace unos años»: ser la próxima Space X europea y convertirse así en la primera compañía privada del continente en poner un satélite en órbita.
La empresa alicantina cumple este 2026 las bodas de cristal desde su fundación en 2011 y se encuentra a un año de su primer lanzamiento comercial con su cohete Miura 5 y «a menos de dos de poder rentabilizar el negocio», según asegura su director ejecutivo. 15 años después de su fundación, la compañía, que cuenta con más de 400 empleados de 20 nacionalidades distintas, se encuentra en un momento clave debido a que «la dinámica actual consiste en contar con una soberanía tecnológica tanto a nivel nacional como a nivel europeo» para dejar de depender de «los monopolios tecnológicos que exporta Estados Unidos». En plena era digital y a pesar de que el objetivo de la compañía es del transporte de mercancía civil, con el resurgir de la industria, el CEO de PLD Space reconoce que está viviendo un momento ilusionante ya que siente el cariño y el interés de la gente porque «nos están pidiendo que seamos mucho más autónomos en una industria que va a ser clave en lo que queda de siglo». Y así de clave se siente Sánchez que considera a su compañía, una transportista, como «una parte del cuello de botella para que el resto de la infraestructura se pueda desplegar» ya que «el acceso al espacio representa al 8% del mercado aeroespacial y sin ese 8% no puede existir el 92%».
En otro lugar, a diferencia de la carrera del sector aeroespacial que se vivió en la Guerra Fría donde el desarrollo provenía de la mano pública, el sector ha girado hacia una dirección bípeda que se sostiene gracias a una colaboración público-privada. Tanto es así, que Sánchez asegura que ni una institución pública ni una empresa privada pueden hacerlo solos y es por eso que se tiene que «innovar en la forma en la que se hace esa colaboración». En esta línea, PLD Space se ha acercado a financiadores de la innovación como el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), que posee el 19,8% de la compañía y ha buscado nuevos mares de colaboración con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades con una inversión de 169 millones de euros, la Agencia Espacial Española, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y la Comisión Europea. En este aspecto, a pesar de que haya «una fina colaboración europea», las compañías del sector se encuentran en «una competencia frontal» para convertirse en la primera empresa privada europea en poner en órbita un satélite, y de hecho existe «una competencia entre países que están buscando el poder contar con esa tecnología como capacidad estratégica a nivel nacional y de esta forma apuestan por sus industrias» y que, en palabras de la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, «soñamos con ser el país con primer lanzador de microsatélites de Europa».
Mientras tanto, en plena necesidad de incrementar las capacidades tecnológicas de defensa impulsada por el requerimiento de la OTAN de aumentar el gasto en defensa y a pesar de lo que se pueda pensar de una compañía aeroespacial, PLD Space mantiene su firmeza de trabajar por el momento solo en el transporte de mercancía civil y no en el ámbito militar. De hecho, a diferencia de lo que se ve en el sector armamentístico español y europeo donde las grandes compañías trabajan junto a las pequeñas para compartir tecnología creando capacidades para arrastrar a su vez a todo el sector mediante las UTE (Unión Temporal de Empresas), la compañía alicantina no es muy partidaria de esos consorcios y de por ello tiene un «modelo de integración vertical». En relación con esto, Sánchez opina que las UTE pueden perjudicar a las propias empresas «porque no todo el mundo avanza con el mismo nivel de éxito ni tiene los mismos sobrecostes en proyectos que suelen ser bastante largos y que terminan cambiando los requerimientos, teniendo que readaptar el proyecto con ciclos de interacción que son lentísimos y costosísimos». Desde este punto de vista, PLD Space trata de desarrollar el máximo de sus tecnologías internas en las que pueden ser propietarios para así «determinar el uso que podamos tener».
Dejando de lado el uso militar, PLD Space se centra en proporcionar transporte y puesta en órbita de los satélites para la navegación, la observación de la Tierra y la comunicación. Respecto a la navegación por satélite, «esta es una tecnología crítica que ya está en mi reloj, en mi coche y en cualquier navegador». En segundo lugar, desastres naturales como la oleada de incendios forestales más grande de los últimos 30 años en España que se vivió el año pasado, hacen que la observación de la Tierra gane relevancia y más aún cuando se sueña en conseguir «la observación en tiempo real». Por último, la comunicación de uso comercial y la comunicación cifrada «es un negocio cada vez más creciente desde el punto de vista de defensa» y que es prioritario para la OTAN.
Para impactar en estos tres sectores, PLD Space está «haciendo valer la posición de España que tiene a nivel europeo como capacidad tecnológica», asegura Sánchez. Por ello, sueñan con prestar su servicio en un futuro a la Comisión Europea y a otros estados con el objetivo de conseguir los 30 lanzamientos anuales al espacio para el año 2030 en un sector cada vez más fundamental y que pone en relieve el papel de la compañía: para que haya satélites en el espacio tiene que haber un taxi que ponga esos satélites en órbita.
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