Noche de indultos en el Bernabéu

Hay semanas que salen del revés. No puedes dormir, la comida te indigesta, cada llamada es una mala noticia y tu vida se pone patas arriba. O lo que es peor: pierdes un trofeo en Yida, ese chico vasco que iba a volverte a hacer grande acaba empequeñecido por las circunstancias y por tus vicios, te dejas la vergüenza tras un viaje en avión a Albacete y ves como los tuyos dudan de ti, te silban y piden que te vayas. Ya no quieren quedar contigo. Todo se viene abajo cuando, de golpe, encuentras un rato libre para irte al spa y relajarte, evadirte de lo malo y creer que las cosas volverán a su sitio cuando te vistas. Ahí, en ese vestuario, aún empapado, está ahora el Real Madrid, que anoche creyó redimir sus pecados ante el vulnerable Mónaco (6-1) y recibió el indulto del Bernabéu.

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 El Real Madrid redime sus pecados con un set al Mónaco con dos goles de Mbappé y otro de Vinícius, aplaudido y abrazado por todos sus compañeros y Arbeloa  

Hay semanas que salen del revés. No puedes dormir, la comida te indigesta, cada llamada es una mala noticia y tu vida se pone patas arriba. O lo que es peor: pierdes un trofeo en Yida, ese chico vasco que iba a volverte a hacer grande acaba empequeñecido por las circunstancias y por tus vicios, te dejas la vergüenza tras un viaje en avión a Albacete y ves como los tuyos dudan de ti, te silban y piden que te vayas. Ya no quieren quedar contigo. Todo se viene abajo cuando, de golpe, encuentras un rato libre para irte al spa y relajarte, evadirte de lo malo y creer que las cosas volverán a su sitio cuando te vistas. Ahí, en ese vestuario, aún empapado, está ahora el Real Madrid, que anoche creyó redimir sus pecados ante el vulnerable Mónaco (6-1) y recibió el indulto del Bernabéu.

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Soccer Football - Copa del Rey - Round of 16 - Real Madrid Training - Ciudad Real Madrid, Madrid, Spain - January 13, 2026 Real Madrid coach Alvaro Arbeloa with assistant coach Antonio Pintus during training REUTERS/Susana Vera

La mejor medicina es una victoria ante el Levante (2-0) unida a la derrota del Barça en San Sebastián -el liderato está a un punto- y una clasificación matemática para el top 8 de la Champions para creer que, según la aritmética, todo es posible aún. Especialmente cuando esos silbidos se tornaron en aplausos en la noche de las reconciliaciones.

Es difícil medir todo lo bueno que ofreció el Real Madrid, que fue mucho. Hay que poner entre paréntesis “Mónaco”, que llegaba con siete derrotas de los últimos ocho partidos en la Ligue 1. No siempre el equipo de Arbeloa encontrará estos espacios y estas licencias para atacar sin oposición y defender a un animal sin colmillo.

A los cinco minutos, Mbappé abrió el marcador. Con dos laterales postizos (Valverde y Camavinga), Güler haciendo de Kross y Mastantuono (de nuevo teñido de rubio) acercándose al jugador que maravilló en Argentina, el francés estuvo bien rodeado. Su tiro, a pase de un impetuoso Valverde, tocó la red ante la pasividad monegasca.

El 1-0 dejaba el partido cuesta abajo. Güler se hizo el jefe del mediocampo dejando claro que un pase a un toque es más rápido que una conducción. Con mucha amplitud, los blancos salieron al galope, como en el 2-0 de Mbappé tras una virguería de Camavinga, un pase de compás de Güler y una asistencia de Vinícius. Era el minuto 26 y el Mónaco había tenido las suyas, porque el Madrid no fue un muro de hormigón, ni mucho menos. Ansu Fati disparó fuera, Teze al larguero en un lanzamiento para enmarcar y Courtois sacó dos manos de las suyas. Hasta las sesiones de spa guardan sorpresas; de hecho, al final del partido el Mónaco lanzó 20 veces y 25 el Madrid.

El descanso no supuso un cambio en el Mónaco, todo lo contrario, un paso más hacia el abismo. Dijo el técnico belga Sébastien Pocognoli que no renunciarían a su estilo, un flaco favor a los de Arbeloa.

Mastantuono, a pase de nuevo de Vinícius, hizo el 3-0 en el minuto 50 y, apenas cuatro después, Thilo Kehrer 54 convirtió otra jugada del brasileño en el 4-0. El Mónaco parecía el mejor invitado al Trofeo Santiago Bernabéu y el Madrid sabía que era una noche para cerrar heridas y repetir cena. Y Vinícius era el primer comensal. Él se guisó y se comió el 5-0. La manita, el del abrazo a Arbeloa y la ‘piña’ con todos los jugadores ante una afición que le aplaudió, como a Bellingham, con el sexto, o a Valverde. Noche redonda en Chamartín con el diminuto desliz de Ceballos en el 5-1 de Teze. El sábado ante el Villarreal de Champions: ¿toca spa?

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