La Fiscalía Anticorrupción no ha dado el brazo a torcer y ha mantenido su postura de no acusar y pedir la absolución del empresario Javier López Madrid por contratar al entonces comisario de Policía José Manuel Villarejo para iniciar una campaña de acoso contra la doctora Elisa Pinto, que acabó con su apuñalamiento.
La abogada de la dermatóloga acusa al empresario y al excomisario de provocar su “muerte civil”
La Fiscalía Anticorrupción no ha dado el brazo a torcer y ha mantenido su postura de no acusar y pedir la absolución del empresario Javier López Madrid por contratar al entonces comisario de Policía José Manuel Villarejo para iniciar una campaña de acoso contra la doctora Elisa Pinto, que acabó con su apuñalamiento.
El fiscal considera que esté corroboradas las “sospechas” contra los acusados puesto que no se ha podido acreditar que existiese un pago del consejero del grupo Villar Mir a la empresa de Villarejo, que mantenía en paralelo a su trabajo como policía.
Aunque reconoce que existen algunos indicios de que realmente Villarejo cobró de López Madrid, ha sostenido en su informe final en el juicio que se ha celebrado en la Audiencia Nacional, que éstos no han podido ser suficientemente corroborados.
No es la tesis de la abogada de Elisa, Pinto, Ana Blanco, quien ha acusado de López Madrid y Villarejo de la “muerte civil” de la doctora, presentándola como una “psicópata de manual” tras sus denuncias de acoso en 2014.
La acusación, que pide seis años de cárcel para ambos, considera probado que el empresario contrató al comisario en 2013 para actuar contra la doctora Pinto a sabiendas de que era un comisario de policía en activo.
Para la letrada, ambos cometieron un delito de cohecho porque López Madrid contrató a Villarejo para actuar policialmente contra Pinto, “manipular procedimientos judiciales” y restar credibilidad a la doctora, con ayuda de “arriba”.
Por su parte, las defensas de los acusados, que piden la absolución, y han acusado a Pinto de mentir en su declaración como testigo al decir que su relación con López Madrid no era consentida. Pinto era la dermatóloga del empresario y su familia y empezaron a tener contacto personal, más allá de lo profesional.
Como elemento para negar la contratación de Villarejo han empleado una conversación de 2017 en la que éste dice que va a pedirle dinero a López Madrid por meterle en un “embolao”. El juicio ha quedado visto para sentencia pero el mes que viene está previsto que comience otro contra los mismos acusados por el apuñalamiento a Pinto y quien identificó a Villarejo como el autor material.
Han pasado trece años desde que empezó el infierno de Pinto como ella misma relató en el juicio. La doctora relató el presunto acoso sufrido por López Madrid, seguido de amenazas de muerte contra ella y su familia —incluidos sus dos hijos menores de edad en aquella época— y acabando con dos ataques físicos, uno por apuñalamiento. Por este último ataque, ella misma identificó primero por fotografía y después en una rueda de reconocimiento a Villarejo como el autor.
La dermatóloga relató cómo conoció a López Madrid en el 2012 en su consulta, como un paciente más. Se intercambiaron los teléfonos y empezaron una relación más allá de lo estrictamente profesional. Cuando ella quiso frenar el contacto, según contó, comenzó el acoso y las amenazas, que acabaron en una agresión física.
Política
