Israel comienza la demolición de la sede de la UNRWA en Jerusalén

Un grupo de excavadoras echó abajo las instalaciones de la sede de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, en inglés) en Jerusalén Este este martes. La demolición comenzó a primera hora de la mañana, tras el izado de una bandera israelí en el edificio principal.

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 El organismo de la ONU asegura que el cierre supone “una violación grave del derecho internacional”  

Un grupo de excavadoras echó abajo las instalaciones de la sede de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, en inglés) en Jerusalén Este este martes. La demolición comenzó a primera hora de la mañana, tras el izado de una bandera israelí en el edificio principal.

El portavoz de UNRWA acusó a las autoridades y al Ejército israelíes de “asaltar” el recinto, y aseguró que obligaron a los guardias de seguridad a abandonar el lugar. La sede permanecía cerrada desde hace más de un año, tras la prohibición de todas sus actividades en territorios israelíes y ocupados. Desde Tel Aviv, señalan a la organización y algunos de sus trabajadores como colaboradores de Hamas.

La propia agencia de la ONU informó en un comunicado este martes de que las fuerzas israelíes confiscaron dispositivos del personal y los obligaron a abandonar su sede. “Se trata de un ataque sin precedentes no solo contra la UNRWA y sus instalaciones. Constituye una grave violación del derecho internacional y de los privilegios e inmunidades de las Naciones Unidas”, señalaron en un comunicado.

Interior del complejo demolido de la UNRWA en Jerusalén 
Interior del complejo demolido de la UNRWA en Jerusalén Ammar Awad / Reuters

La orden de cierre y derribo del organismo de la ONU forma parte de la campaña por parte del gobierno israelí contra oenegés y organizaciones internacionales que trabajan en territorio palestino, especialmente en Gaza.

“Es un día feliz. Hemos luchado para que esto pase”, declara a La Vanguardia, frente a la puerta principal, Bin, un joven israelí de 26, que habla en nombre de la asociación Imtirzu (“Si tenéis voluntad”, en hebreo). “En Israel, entra mucho dinero de la ONU y de las oenegés para intervenir en asuntos internos del país”, argumenta. “La UNRWA es parte del problema y se permite tomar control de asuntos que no le corresponden”.

Jerusalén Este, anexionado por Israel durante la guerra de los Seis Días, en 1967, es uno de los puntos de más fricción en Ciudad Santa. En barrios como Sheij Jarrah o Silwan, de mayoría palestina, diversas empresas constructoras han recibido la aprobación municipal y gubernamental para construir bloques de pisos destinados a familias israelíes.

“La UNRWA presta servicios fundamentales”, explica a este diario Ahmed Safadi, palestino de Jerusalén. “Cuando se demolía una vivienda, acudíamos a ellos para que nos proporcionaran una tienda de campaña. Ahora están demoliendo la UNRWA: ¿quién nos dará una tienda?, ¿quién nos dará ayuda?, ¿quién nos prestará socorro?, ¿quién nos ofrecerá educación?, ¿quién nos dará algo?”, asegura.

El ministro de ultraderecha israelí, Ben Givr, celebró el asalto y aseguró que se trata de “un día histórico”.

La entrevista es interrumpida por un grupo de colonos israelíes, quienes increpan a los pocos palestinos que acuden a documentar la demolición. “UNRWA, terroristas”, grita uno de ellos, con la cara cubierta. “No somos colonizadores; hemos regresado a la tierra de la que fuimos expulsados hace 2.000 años”, exclama otro joven, quien asegura rechazar la denominación oficial de Naciones Unidas para los israelíes que viven de forma ilegal en territorio palestino.

En la demolición estuvieron presentes legisladores y miembros del Gobierno israelí, entre ellos el ministro de ultraderecha y responsable de Seguridad Nacional, Itamar Ben Givr, quien acompañó a los equipos hasta la sede y calificó la jornada de “día histórico”.

Según el comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, el ataque se produjo “tras otras medidas adoptadas por las autoridades israelíes para borrar la identidad de los refugiados palestinos”. Lazzarini advirtió además que “lo que hoy le sucede a la UNRWA le sucederá mañana a cualquier otra organización internacional o misión diplomática” en cualquier parte del mundo.

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