El socialista António José Seguro es el virtual nuevo presidente de Portugal, aunque tendrá que esperar a la segunda vuelta del próximo 8 de febrero para ser elegido. La victoria final no se la asegura su cómodo triunfo de este domingo, con el 31,1% de los votos y 7,6 puntos de ventaja sobre el ultra André Ventura, líder de Chega, sino la presencia en la ronda definitiva de este político racista y xenófobo, que genera un enorme rechazo social, si bien no deja de dar pasos para irlo mitigando. No ha logrado su gran objetivo de ganar por primera vez una votación a nacional, pero sí ha hecho realidad su aspiración de estar en la segunda vuelta dentro de su campaña permanente para ser algún día primer ministro, el cargo más relevante en el sistema político luso-
El candidato progresista se impone claramente en la primera vuelta y pasa a la segunda ronda del 8 de febrero con el ultra André Ventura, quien carece de opciones de ganar por el gran rechazo que genera
El socialista António José Seguro es el virtual nuevo presidente de Portugal, aunque tendrá que esperar a la segunda vuelta del próximo 8 de febrero para ser elegido. La victoria final no se la asegura su cómodo triunfo de este domingo, con el 31,1% de los votos y 7,6 puntos de ventaja sobre el ultra André Ventura, líder de Chega, sino la presencia en la ronda definitiva de este político racista y xenófobo, que genera un enorme rechazo social, si bien no deja de dar pasos para irlo mitigando. No ha logrado su gran objetivo de ganar por primera vez una votación a nacional, pero sí ha hecho realidad su aspiración de estar en la segunda vuelta dentro de su campaña permanente para ser algún día primer ministro, el cargo más relevante en el sistema político luso-
A mucha distancia, cuando el escrutinio se encontraba ya en la recta final, se hallaban el liberal João Cotrim, con el 16% de los votos, seguido por el almirante y candidato independiente Henrique Gouveia e Melo, con el 12,3%, y el conservador Luís Marques Mendes, con apenas un 11,3%.
Los resultados suponen un varapalo para el primer ministro, el conservador Montenegro, con su candidato hundido
El socialista Seguro, con su estilo tranquilo en una turbulenta campaña que el gran derrotado, el conservador Mendes, calificó ayer de “violenta”, está así a tres semanas, a no ser que surgiese una catástrofe, de lograr la carambola de alcanzar la presidencia, tras 20 años de mandatos conservadores, en el Portugal más girado a la derecha de siempre.
Este polo ideológico cuenta con el 70% de los escaños en la Asamblea de la República. Pero el hecho de que el candidato más votado de este espectro sea Ventura y la dispersión de fuerzas entre ultras, conservadores y liberales, así como la parte que ha podido llevarse el almirante Gouveia con su línea centrista, han resultado letales para la derecha. En cambio, en el ámbito progresista el voto se ha concentrado en torno a Seguro, con todas las fuerzas a su izquierda sepultadas en la marginalidad.
Los resultados suponen un duro golpe para el primer ministro y líder del conservador PSD, Luís Montenegro, al quedar su candidato, Luís Marqués Mendes hundido. Se frustra así de forma rotunda el propósito de Montenegro de que, tras reforzarse en las parlamentarias de mayo, los conservadores siguiesen copando todo el poder en Portugal. Tienen el Gobierno central, los regionales de Azores y Madeira, las principales ciudades y la asociación de municipios, a lo que querían sumar un nuevo presidente más cercano al primer ministro que el saliente Marcelo Rebelo de Sousa. El fracaso se explica por la debilidad del candidato, lastrado por su opaco papel de lobista de altos vuelos, pero también por un desgaste gubernamental, por la intensa crisis de la sanidad pública y el rechazo a la reforma laboral.
El carrusel electoral portugués opera como una ruleta rusa desde 2024 que deja herida, tocada o aniquilada a alguna fuerza política
El carrusel electoral portugués, imparable con las legislativas de marzo del 2024 y mayo del 2025, las municipales de octubre y ahora con las presidenciales, en las que va a haber una segunda vuelta por primera vez desde 1986, funciona como una ruleta rusa. Sucesivamente las balas aniquilan, hieren de gravedad o dejan tocadas a distintas fuerzas políticas. La cita del 2024 fue devastadora para el polo progresista, que perdió la mayoría que tenía desde el 2015, mientras se hundía de forma brutal el espacio situado a la izquierda de los socialistas, ocupado por comunistas, el Bloque y el Libre, una especie de versión de Sumar, que era la única de estas fuerzas al alza pero que ahora sufre un descalabro descomunal.
Las legislativas del pasado mayo supusieron una hecatombe para los socialistas, que dejaron de ser una de las dos primeras fuerzas parlamentarias, al ser superados por Chega, del ultra Ventura. Este salió algo malparado de las municipales de octubre, pues se había fijado el objetivo de conquistar alrededor del 10% de las alcaldías y solo logró el 1%. Y en estas presidenciales el mayor damnificado es el conservador PSD, pues se trata de la primera vez que un candidato apoyado por este partido no figura entre los dos primeros, además de la humillación que supone ser superado por los liberales.
Con el PSD en estado de shock, en su primera comparecencia el premier Montenegro afirmó que no dará ninguna indicación de voto. Sin embargo, en las filas conservadoras ya surgían voces en favor de un Seguro que tenía precisamente como su mayor flanco débil su histórica actitud poco combativa con la derecha.
Natural de Penamacor, en la frontera de Cáceres y marcado por su fascinación por la figura de Felipe González, fue líder de las Juventudes Socialistas, ministro con António Guterres y líder del PS entre el 2011 y el 2014, cuando António Costa lo derribó. Se fue como un paria y vuelve como el redentor.
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