Gonzalo, la enésima ilusión del madridismo

En 2013, Raúl González Blanco, el último gran delantero salido de la cantera del Real Madrid (323 goles en 741 partidos), volvió a la capital para despedirse como jugador del club de su vida. Fue en un Trofeo Santiago Bernabéu y vistiendo la camiseta del Al-Sadd. En los 45 minutos que estuvo sobre el campo vio como un joven de 20 años anotó dos goles en diez minutos y se metió al Bernabéu en el bolsillo. Se trataba de Jesé Rodríguez, para muchos the next big thing en el equipo blanco, la nueva estrella salida de la cantera. Meses antes de esa escena, en la temporada que supuso el epílogo de la era Mourinho, el portugués apostó por otro joven delantero en un partido que se había complicado en el Ciutat de València frente al Levante. Álvaro Morata, debutante en la Liga, tardó dos minutos en marcar después de salir en el minuto 82. El Real Madrid ganó aquel partido gracias al joven canterano, encumbrado entonces por su actuación. También él debía ser el nuevo Raúl. Pero ni Jesé Rodríguez, más tarde lesionado de gravedad y caído en desgracia, ni Álvaro Morata, con el que el club prefirió hacer caja y venderlo al Juventus italiano, llegaron a triunfar en el Real Madrid.

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 La irrupción del delantero recuerda que desde Raúl, hace ya 30 años, ningún delantero salido de la cantera se ha asentado en el primer equipo  

En 2013, Raúl González Blanco, el último gran delantero salido de la cantera del Real Madrid (323 goles en 741 partidos), volvió a la capital para despedirse como jugador del club de su vida. Fue en un Trofeo Santiago Bernabéu y vistiendo la camiseta del Al-Sadd. En los 45 minutos que estuvo sobre el campo vio como un joven de 20 años anotó dos goles en diez minutos y se metió al Bernabéu en el bolsillo. Se trataba de Jesé Rodríguez, para muchos the next big thing en el equipo blanco, la nueva estrella salida de la cantera. Meses antes de esa escena, en la temporada que supuso el epílogo de la era Mourinho, el portugués apostó por otro joven delantero en un partido que se había complicado en el Ciutat de València frente al Levante. Álvaro Morata, debutante en la Liga, tardó dos minutos en marcar después de salir en el minuto 82. El Real Madrid ganó aquel partido gracias al joven canterano, encumbrado entonces por su actuación. También él debía ser el nuevo Raúl. Pero ni Jesé Rodríguez, más tarde lesionado de gravedad y caído en desgracia, ni Álvaro Morata, con el que el club prefirió hacer caja y venderlo al Juventus italiano, llegaron a triunfar en el Real Madrid.

Como Jesé, Morata y tantos otros en su momento, Gonzalo García es ahora el hombre de moda. El pasado mes de julio el mundo del fútbol puso en el mapa a este joven delantero por ser pichichi, con cuatro goles, del primer Mundial de clubs. Una carta de presentación inmejorable que recompensó la confianza que Xabi Alonso le había concedido. Este pasado domingo, tres goles suyos en su primera titularidad por la lesión de Kylian Mbappé sirvieron para lograr la primera victoria de los blancos en 2026 frente al Betis. Son sus tres primeros goles en Primera División, donde este curso ha disputado 14 partidos, aunque siempre entrando desde el banquillo. Como en otras muchas ocasiones, la tentación ha podido más que la prudencia y la necesidad de alumbrar una nueva estrella de la cantera que se asiente en el primer equipo del Real Madrid ha disparado la euforia en la capital con este joven delantero. Pero este viejo anhelo solo ha acumulado una larga lista de nombres que por diferentes circunstancias han fracasado en el equipo blanco.

A lo largo de estos últimos 30 años, justo desde la irrupción de Raúl, el madridismo se ha ilusionado con una quincena de delanteros jóvenes, que si bien aprovecharon alguna oportunidad, más tarde por falta de apoyo del club, de talento, de continuidad o por problemas con las lesiones, se acabaron marchando por la puerta de atrás. Son historias en las que se demuestra que en el fútbol, el actual y el pasado, no solo importa ser bueno, cuenta la suerte, la ambición, el orgullo y, porque no decirlo también, caerle bien al jefe. Esta gigantesca lista podría comenzar por Alfonso Pérez, predecesor de Raúl, pero que tras una grave lesión de rodilla tuvo que marcharse al Betis por falta de espacio, que no de talento, pues terminaría disputando muchos partidos con la selección.

Javier Portillo, Jesé Rodríguez y Álvaro Morata fueron grandes esperanzas en su momento

Daniel García Lara ‘Dani’ brilló en el B, pero nada más llegar al primer equipo fue enviado al Zaragoza y más tarde al Mallorca; Tote se sostuvo un par de temporadas, pero Heynckes le puso la cruz por unas declaraciones y terminó en el Valladolid; Del Bosque dio la alternativa a Meca y a Aganzo, campeón del mundo sub-20 en el 99, pero ninguno de ellos se asentó. Poco después debutaron en la Champions Carlos Aranda y Javier Portillo, este último con un gol al Panathinaikos que le convirtió en el nuevo fenómeno del momento. Portillo llegó a anotar 17 goles con el primer equipo del Real Madrid, en la cantera ya había batido los récords de otros históricos (marcó más de 700 goles) como Butragueño, Alfonso o Raúl. Tres temporadas después se marchó al Nàstic, antes de acabar jugando en el Osasuna y el Hércules en Segunda División.

Todavía con Portillo merodeando el primer equipo blanco, Roberto Soldado derribó la puerta en un partido de Champions en 2005. Suyo fue el gol de la victoria en su debut frente al Olympiacos. La temporada siguiente jugaría en el Osasuna. La historia se repetía. Con Negredo, Joselu, Rodrigo Moreno o De Tomás no existió la paciencia necesaria, otra vez. Algunos de ellos debutaron en la Liga o la Copa del Rey pero acabaron fuera del equipo muy pronto. Eso sí, tuvieron carreras largas y brillantes en Primera División.

El caso más extraño de esta lista es el de Mariano Díaz, que después de firmar 21 goles en el Olympique de Lyon en 2018 permaneció nada menos que cinco años en el primer equipo del Real Madrid en los que apenas dispuso de oportunidades.

La falta de apoyo del club, de talento o de suerte con las lesiones, han cerrado la puerta a muchos jugadores

El penúltimo en tener su momento de gloria, hace un par de temporadas, fue el hispano uruguayo Álvaro Rodríguez. Aupado por Raúl y Carlo Ancelotti, el delantero marcó en un derbi frente al Atlético de Madrid solo una semana después de su debut. Con 19 años fue el jugador más joven del siglo en anotar en un derbi. La temporada pasada jugó en el Getafe. Este año milita en el Elche: le marcó un golazo al Madrid.

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