En el Sardinero no pierde el Racing y en Santander el Espanyol cayó en zona de descenso, después de ser incapaz de defender el 0-1 cuando se adelantó pasada la hora de partido. Los de Manolo González suman ya su quinta jornada sin ganar. Los números son crudos, el fútbol escasea y la moneda del arbitraje no cayó de su lado cuando unas manos en el área quedaron sin pitar.
Los de Manolo González caen en zona de descenso al ser incapaces de defender el 0-1 en El Sardinero después de ver cómo les escatimaban un penalti a favor
En el Sardinero no pierde el Racing y en Santander el Espanyol cayó en zona de descenso, después de ser incapaz de defender el 0-1 cuando se adelantó pasada la hora de partido. Los de Manolo González suman ya su quinta jornada sin ganar. Los números son crudos, el fútbol escasea y la moneda del arbitraje no cayó de su lado cuando unas manos en el área quedaron sin pitar.
El sabor final es amargo. Se juntó que los cántabros son fuertes en su campo, donde han sumado sus 11 puntos, con que el Espanyol es un manojo de nervios en los últimos minutos. En el 84 llegó la estocada final de Zabiri.
Sin pena ni gloria discurría la primera parte para el Espanyol, que no había creado ninguna ocasión clara ante Agirrezabala, cuando llegó aislada, un poco casual, un poco a trompicones, la acción polémica.
Omar sacó de banda y, tras un forcejeo de Roberto con Belocian, Cala llegó a la pelota casi en la línea de fondo. El mediapunta quiso centrar para el delantero, que se había logado desmarcar del central del Racing, cuando Pablo Ramón, el otro central de los locales salió al paso de Cala. Con el brazo derecho abierto, el defensa frenó la trayectoria del pase dentro del área.
Tan claro fue el impacto en la mano que la pelota le volvió a Cala de nuevo. Pero Gil Manzano no lo vio pese a que estaba cerca de la jugada.
No tardaron en llamarle la atención por el pinganillo para que fuese a ver la repetición porque era impepinable que el brazo del jugador del Racing ocupaba un espacio y no estaba pegado al cuerpo. Sin embargo, la coartada para no señalar la pena máxima fue una falta previa por agarrón entre Roberto y Belocian, de esos cuerpos a cuerpos entre nueves y centrales de los que hay cientos en un partido. Una falta rigurosísima. Pero a esa pugna, que acabó con el francés por el suelos, se aferró el árbitro extremeño para dejar a los blanquiazules como uno de los pocos equipos que aún no han disfrutado de ningún penalti a favor.
El Espanyol se quejó muchísimo. Los aspavientos de Manolo González en la banda no pasaron inadvertidos y el colegiado, de mal recuerdo para los pericos desde mayo del 2023 en Mestalla, le sacó amarilla por sus protestas.
Enredado con esa injusticia, el Espanyol casi ve cómo el castigo se duplica. Al filo del descanso, un zurdazo de Zabiri se marchó rozando el poste. Y nada más salir de la caseta, Fortuño se tenía que multiplicar para evitar los goles de Andrés Martín, que había sentado a Cabrera pero se quedó sin ángulo, de Iván Martín, –el portero estuvo muy rápido en su salida– e Iñigo Vicente, al que le tuvo que sacar con la punta de los dedos un intento de vaselina que tenía mucha mala baba. Y dónde no llegaba SuperFortuño estaba Omar, que bajo palos rechazó un cabezazo de Belocian a la salida de un córner.
El portero estaba inmenso y su resistencia cobró más sentido cuando por fin el Espanyol tuvo algo de luz en ataque. Fue en una jugada donde intervinieron los tres mediapuntas. Bryan activó a Cala al espacio y el ex del Castellón entró en el área y metió el pase de la muerte para Javi Hernández, que al ver que estaba muy cubierto se giró y vio la llegada de Edu Expósito de cara. El organizador chutó y el rebote en Salinas despistó a Agirrezabala para convertirse en el 0-1.
Por detrás en el marcador, el Racing, que ya había sido el que más había buscado el gol, aún fue más ofensivo. Por obligación y por creencia. Pero el Espanyol, como ya le sucedió en Málaga, no supo defender la victoria.En La Rosaleda aún pudo sumar porque el empate llegó en el añadido. En El Sardinero ni eso porque el 1-1 no se hizo esperar.
Nadie salió a tapar el disparo de Belocian y el central se sacó un gran chut tan ajustado para superar a Fortuño que dio en el poste antes de entrar. Los cántabros tenían 20 minutos para buscar el triunfo y se gracias a Zabiri, su hombre gol, que ya lleva ocho dianas –todas en casa–, que fue el más listo para pescar un balón que entre seis defensas no alejaron en un saque de esquina.
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