Alan Pace debió acabar contento e intranquilo a partes iguales con el desempeño del Burnley y también con el del Espanyol. El empresario vio como sus dos clubs empataron con momentos para el optimismo y otros para el pesimismo. Kike García, con un gol en el 85, mantuvo a los blanquiazules invictos en el cuarto partido de la pretemporada y primero en Inglaterra, ante un rival recién descendido en la Premier, pero los pericos no disiparon las dudas creadas con el Sabadell.
Los blanquiazules combinaron momentos buenos con otros de peor juego y Kike García evitó la derrota en el minuto 85
Alan Pace debió acabar contento e intranquilo a partes iguales con el desempeño del Burnley y también con el del Espanyol. El empresario vio como sus dos clubs empataron con momentos para el optimismo y otros para el pesimismo. Kike García, con un gol en el 85, mantuvo a los blanquiazules invictos en el cuarto partido de la pretemporada y primero en Inglaterra, ante un rival recién descendido en la Premier, pero los pericos no disiparon las dudas creadas con el Sabadell.
La visita catalana no causó furor en la pequeña ciudad del centro del país. El estadio Turf Moor, inaugurado en 1883, ni siquiera llegó a un cuarto de entrada. Aunque con la grada desangelada, más visibles los asientos que los espectadores, los hinchas se dejaron oír para pitar a Hartman, uno de los fichajes del Espanyol y el pasado año en el Burnley. A la parroquia local no le gustó el trasvase entre los dos clubs hermanados empresarialmente.
La bronca hacia el lateral fue solapada pronto por los goles. Apenas pasaban tres minutos cuando una gran presión alta entre Roberto y Expósito sobre Hannibal dio sus frutos. Jofre Carreras, a placer, inauguró el marcador gracias al robo de balón perpetrado por sus compañeros. La alegría perica, sin embargo, duró unos segundos, ya que en la jugada posterior al saque de centro los británicos marcaron con un remate en el área de Ramsey.
El partido entró en una dinámica muy inglesa. El ritmo fue alto, con una buena presión de los locales que puso a prueba a los pericos, y el balón pasó fugazmente por el centro del campo, para desgracia de Expósito y Cala. El Espanyol aceptó el ida y vuelta, aunque nadie supo rentabilizar más las numerosas llegadas al área en ese tramo sin control.
Parecían los blanquiazules domar a los clarets en los últimos minutos de la primera parte con más posesión, pero el guion se torció a los dos minutos de la reanudación con el gol Hountondji tras una pérdida torpe de Riedel. El Espanyol, con el mismo once del inicio hasta pasada la hora de juego, quedó tocado y pudo encajar de inmediato otro tanto tras otro error, ahora de Cabrera. Ya no volvieron a encontrar buenas sensaciones los pericos y las ocasiones llegaron de forma tímida con la entrada de piernas frescas, como las de Moscardo. Todo apuntaba a la primera derrota veraniega hasta que Kike García cabeceó a la red un córner. El Middlesbrough será el sábado el siguiente rival del Espanyol.
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