John Korir, o el arte de volar entre toboganes: firma 2h01m52s en el maratón de Boston

Empieza a ser un hecho común esto de ver a un maratoniano terminando un maratón en menos de 2h02m. 

Seguir leyendo…

 El talento keniano reedita su victoria del 2025 y se convierte en el quinto maratoniano más rápido de la historia  

Empieza a ser un hecho común esto de ver a un maratoniano terminando un maratón en menos de 2h02m. 

Sin embargo, el hecho no deja de ser extraordinario, y eso lo sabe todo maratoniano que se precie, sea profesional, sea amateur, sea popular.

Para correr en menos de 2h02m hay que cruzar el medio maratón en 60 minutos largos y seguir emperrado en el intento, seguir empujando a un ritmo de 2m52s por kilómetro, un imposible en otros tiempos, hoy una realidad maravillosa.

Este lunes, el flaquito John Korir (29) ha sido capaz de eso y aún más, pues ha firmado 2h01m52s en el maratón de Boston, escenario que no solo es un maratón sino también un rompepiernas, pues suma 320 metros de desnivel positivo a base de colinas o toboganes, como queramos llamar a estos accidentes geográficos, pendientes que responden a nombres como Heartbreak Hill o Newton y son tan rompedoras como los tramos empedrados de las clásicas ciclistas de primavera, como el Kwaremont, el Paterberg, el Carrefour de l’Arbre…

-Esas colinas dan miedo, pero yo he mirado hacia adelante, he atacado y he seguido empujando -decía Korir nada más cruzar la meta, media hora después de lanzarse hacia adelante. 

Lo había hecho en el kilómetro 30, justo al coronar el Heartbreak Hill, cuando ya era consciente de su récord del circuito y de los 50.000 dólares extra que eso le suponen, una fortuna que invertirá, como tantos otros atletas africanos, en una granja y un rebaño del que cuidar.

Ese es el destino que la mayoría de corredores kenianos le da a sus ganancias, fondistas que -acaso con la excepción del filósofo Kipchoge o los difuntos Kiptum y Samuel Wanjiru- son relativamente jóvenes cuando abandonan los focos y optan por la retirada.

Eso había hecho, por ejemplo, Wesley Korir, campeón en Boston en el 2012 (un año antes del macabro atentado del 2013, aquella mochila-bomba colocada cerca de la línea de meta que se cobró seis vidas y la cadena perpetua para Dzhojar Tsárnayev, uno de los terroristas (su hermano, Tamerlán, fue abatido durante la persecución policial) y hermano mayor de este John Korir que este lunes echaba a volar sobre las colinas bostonianas.

Episodios como este, la victoria de John Korir en 2h01m52s (fulmina, zapatillas mágicas mediante, el récord del circuito que Geoffrey Mutai, otro keniano, había firmado en el 2011, aquellos 2h03m02s), mantienen tensos a los amantes de la disciplina, animosos espectadores que ansían el momento en el que un maratoniano rompa, al fin, la barrera de las 2h en un maratón oficial, hito hasta ahora reservado al oficioso registro que Eliud Kipchoge había marcado en el parque Prater de Viena, en el experimento Ineos del 2019 (1h59m40s).

Vamos a ver qué nos regala el maratón de Londres, tercer major del año, este domingo: allí estarán Jacob Kiplimo, Sebastian Sawe, Joshua Cheptegei y Yomif Kejelcha.

Etiquetas

 Deportes

Noticias Similares