“Este sábado me dejé llevar por la emoción de un momento muy fuerte… y también sé reconocer cuando algo no estuvo bien». Así empieza el vídeo que el cantante Carlos Baute (Caracas, 52 años), afincado en España, ha publicado la tarde de este lunes 20 de abril en su perfil de Instagram, en el que acumula 1,3 millones de seguidores. Se refiere al acto homenaje a María Corina Machado que tuvo lugar el pasado sábado 18 de abril en la Puerta del Sol de Madrid, donde el artista se subió al escenario para, rodeado de un público entregado, avivar a los presentes al grito de “¡Fuera la mona!”, refiriéndose a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mientras esperaban la aparición de la líder opositora.
El venezolano animó a los presentes con gritos de “¡Fuera la mona!”. Después de la condena de la Embajada de Venezuela, que ha asegurado rechazar estas expresiones contra la dirigente opositora, el cantante ha usado sus redes sociales para pedir perdón
“Este sábado me dejé llevar por la emoción de un momento muy fuerte… y también sé reconocer cuando algo no estuvo bien». Así empieza el vídeo que el cantante Carlos Baute (Caracas, 52 años), afincado en España, ha publicado la tarde de este lunes 20 de abril en su perfil de Instagram, en el que acumula 1,3 millones de seguidores. Se refiere al acto homenaje a María Corina Machado que tuvo lugar el pasado sábado 18 de abril en la Puerta del Sol de Madrid, donde el artista se subió al escenario para, rodeado de un público entregado, avivar a los presentes al grito de “¡Fuera la mona!”, refiriéndose a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mientras esperaban la aparición de la líder opositora.
Junto al vídeo, en el que el cantante se ha grabado a sí mismo, cámara en mano, y que acumula ya más de 22.000 likes y cerca de los 6.000 comentarios, Baute ha dejado un largo mensaje en el que comienza asegurando: “Soy fiel creyente de que hacer las cosas bien es lo que te permite tener una vida plena. Hoy es un día para reafirmar quién soy y los valores con los que he vivido siempre. Toda la vida le he cantado al amor, a la vida y a la unión. No soy racista. Soy un cantante que ama a su país, a su familia y a Dios.”
Tras admitir que se dejó llevar por el momento, como también se le escucha decir en el vídeo, donde habla de las “miles y miles de personas que empezaron a hacer cánticos” a los que, admite haberse sumado “sin medirlo”, su mensaje continúa: “No creo en el insulto como camino. Venezuela ha vivido durante muchos años momentos difíciles, donde el respeto muchas veces ha faltado… y aun así, siempre he creído en mantenerme desde el lado de los valores, el respeto y la unión. Reitero mis disculpas por las formas, pero no por mis valores ni por lo que represento y mucho menos por lo que pienso. Mi compromiso sigue siendo el mismo: mi país, mi gente… y construir desde el respeto, la unión y una Venezuela libre, en democracia y próspera en el futuro».
Antes de esta disculpa pública de Baute, quien según sus palabras el pasado sábado se vivió “un evento espectacular de sentimiento nacional venezolano”, la Embajada de Venezuela en España pidió perdón el domingo por los cánticos racistas y las declaraciones del cantante en el acto de la líder opositora venezolana. “Esta Embajada expresa sus más sinceras disculpas al pueblo de España, que conoce en su propia historia el horror del fascismo y de los crímenes de odio”, expresó la embajadora venezolana, Gladys Gutiérrez, a través de un comunicado.
La embajada ha condenado especialmente que las expresiones se dirigieran contra una mujer, al considerar que ello configura “una forma de violencia política basada en misoginia y racismo”. El comunicado señalaba, además, que llamar “mona” a una mujer constituye “un acto de deshumanización incompatible con los principios del derecho internacional de los derechos humanos”. Según el escrito, Venezuela “denuncia categóricamente estos hechos” y reafirma que sus mujeres, “como figuras históricas y políticas, no pueden ni serán objeto de discursos de odio, venga de donde venga”.
El escrito recordaba que Venezuela es “una nación profundamente mestiza, forjada en la diversidad y en el encuentro de raíces indígenas, africanas y europeas”, y que cualquier intento de “degradar, deshumanizar o estigmatizar desde esa diversidad” representa, a su juicio, “una agresión directa a la esencia misma de lo venezolano”.
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