Antonio Carmona es uno de los nombres más destacados de la música fusión española, tanto en solitario como miembro de un grupo icónico de finales del siglo XX. “Desde finales de los 80 hasta principios de los años 2000, Antonio fue el vocalista del grupo Ketama, grupo compuesto por su hermano Juan y su primo Josemi. Con Ketama, siguiendo los pasos de los precursores Camarón de la Isla y Paco de Lucía, fusionaron el flamenco con otros sonidos y estilos musicales para convertirse en los representantes más destacados del Nuevo Flamenco o Flamenco Fusión de la época”, expone en su biografía.
El exvocalista de Ketama reivindica su diversidad y comparte sus conocimientos en el Príncipe Gran Vía
Antonio Carmona es uno de los nombres más destacados de la música fusión española, tanto en solitario como miembro de un grupo icónico de finales del siglo XX. “Desde finales de los 80 hasta principios de los años 2000, Antonio fue el vocalista del grupo Ketama, grupo compuesto por su hermano Juan y su primo Josemi. Con Ketama, siguiendo los pasos de los precursores Camarón de la Isla y Paco de Lucía, fusionaron el flamenco con otros sonidos y estilos musicales para convertirse en los representantes más destacados del Nuevo Flamenco o Flamenco Fusión de la época”, expone en su biografía.
Su último proyecto es Baro Drom (Éxodo), un álbum que utiliza el romaní como hilo conductor para homenajear al pueblo gitano. El granadino lo define como una celebración de la música como lenguaje, “un punto de encuentro donde la vanguardia sonora abraza, con más fuerza que nunca, su innegable identidad flamenca”. Para promocionarlo con todo lujo de detalles, Carmona se ha dejado caer por el Teatro Príncipe Gran Vía de Madrid, convirtiéndose en el cuarto invitado de la semana en La Revuelta.
Uno de los puntos cruciales de la entrevista fueron los orígenes del cantante, que celebró en 2025 con una gran efeméride: “El año pasado se cumplieron 700 años desde que entramos aquí por Euskadi. Qué sitio más raro para entrar los gitanos. Ya podríamos haber entrado por Andalucía. Veníamos de Francia y de toda Europa. Se supone que venimos del norte de la India, empezamos un éxodo por toda Europa hasta que llegamos a España”, comentaba ante David Broncano. Un aspecto que también conectaba con el disco.
“Si tú te vas a Francia, los gitanos tienen el swing. Si vas más para arriba, hay gitanos que tocan solo con una cuerda del violín. Hay mucha variedad, pero hay sinergia. Tenemos una lengua que se llama romaní”, añadió, antes de regalarle al gallego su primer bongo y unos palos de percusión, con anécdota incluida: “Cuando nací, estaba tocando en Washington para los Kennedy en la Casa Blanca. Mi madre le contó que había nacido mandando por carta una foto. ‘Ya tienes tu segundo hijo. Se va a llamar el primero Juan y el segundo Antonio’, le dijo. Al ver la foto mi padre dijo ‘qué alegría, pero qué feo es’”.
Unión global
Durante la campaña promocional del disco, Carmona también comentó algunas historias llamativas de su infancia. Una de las más llamativas surgió durante una entrevista para Esquire: “Mi mejor amigo de correrías en Campamento era cubano y negro. Y para mí, con 13 años, tener un amigo cubano y negro era la leche. Yo nunca me he sentido diferente en mi barrio, por eso lo quiero tanto, lo amo. Considero que la vida me ha enseñado y que he podido vivir tanto momentos buenos, como vacas flacas, muchísimas, pero eso me ha hecho fuerte”.
“Creo que el éxodo personal y el éxodo musical están muy plasmados en este disco, en el que además dejo muchos mensajes subliminales en romaní. Espero que así la gente se acerque un poco más a nuestra cultura, a la cultura gitana y que no haya tanta confrontación. Que no haya tanto desequilibrio y que nos sigamos pudiendo ver cara a cara. Porque ahora mismo nuestro país se está convirtiendo en un abanico de gente que viene de Marruecos, de Venezuela, de Colombia… Todo eso viene a enriquecer nuestra cultura y me encanta”, sumaba.
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