El ruido de las bombas dispara la libido de los canallas y en la actual “edad de oro de la ignorancia” podría incluso imponerse el “efecto avestruz” entre el resto de la población. Sin embargo, y aunque lejos de la unanimidad que suscitó la guerra de Irak, una sólida mayoría de españoles percibe hoy el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán como lo que realmente es: una guerra tan injustificada como catastrófica. Y ese rechazo –que el sondeo de Ipsos sitúa en el 72% de los consultados– desborda las divisiones partidistas, hasta el punto de que incluso un 63% de los votantes del PP se opone a la sangrienta y destructiva intervención militar.
Un 72% de españoles se opone al ataque y un 50% apoya la actitud del Gobierno de Pedro Sánchez
El ruido de las bombas dispara la libido de los canallas y en la actual “edad de oro de la ignorancia” podría incluso imponerse el “efecto avestruz” entre el resto de la población. Sin embargo, y aunque lejos de la unanimidad que suscitó la guerra de Irak, una sólida mayoría de españoles percibe hoy el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán como lo que realmente es: una guerra tan injustificada como catastrófica. Y ese rechazo –que el sondeo de Ipsos sitúa en el 72% de los consultados– desborda las divisiones partidistas, hasta el punto de que incluso un 63% de los votantes del PP se opone a la sangrienta y destructiva intervención militar.
En realidad, únicamente un 12% de los españoles avala la acción bélica de Trump y Netanyahu y las discrepancias solo aparecen a medida que el sondeo se adentra en el extremo derecho del escenario. Es cierto que uno de cada cinco votantes del PP considera justificada la intervención militar, pero solo entre los electores ultras adquiere auténtica entidad el respaldo a la guerra: un 40% de ellos la apoya, aunque otro 40% admite que no está justificada.
Los jóvenes son algo menos críticos con la acción bélica, mientras que la condena casi el 80% de ciudadanos entre 55 y 64 años
En el espacio de la izquierda el rechazo es prácticamente unánime (del 87% entre el electorado socialista y del 98% entre el de Sumar) y se extiende en proporciones similares a los grupos nacionalistas de ese signo, ya que alcanza a la totalidad de los votantes de Esquerra, Bildu o BNG. En cambio, los electores del nacionalismo de centro derecha, como Junts o el PNV, se muestran más divididos, ya que casi un tercio de ellos no condena la agresión bélica o no se pronuncia.
Las respuestas de los distintos grupos por género, edad o nivel de formación muestran pocas diferencias frente a la guerra, aunque en el tramo comprendido entre los 55 y los 64 años, el rechazo roza el 80%. En cambio, entre los jóvenes menores de 34 años el repudio a la acción bélica cae al 69% y supera el 22% la cifra de quienes no tienen una idea definida. Hombres y mujeres expresan porcentajes de crítica prácticamente idénticos y solo la filiación ideológica dibuja visibles diferencias: rechazan la intervención militar el 93% de quienes se ubican en la izquierda, frente a un 54% de aquellos que se identifican con la derecha.
Solo un 23% suspende la actuación del Gobierno español ante el conflicto de EE.UU. e Israel con Irán
La polarización partidista aparece con mayor intensidad a la hora de evaluar la postura que ha adoptado España frente a la acción militar de Estados Unidos e Israel. Ahí, un 50% de los consultados juzga positivamente lo que algunos llamarían el “realismo ingenuo” del Gobierno de Pedro Sánchez frente a esa grave crisis geopolítica. Y ese descenso en las valoraciones positivas se explica porque solo un 20% del electorado popular (y un 15% del de Vox) aprueban la actitud del Gobierno, aunque sean muchos más los votantes conservadores que rechazan el recurso a la fuerza militar para dirimir ese conflicto. Obviamente, entre los electores de izquierda el grado de aprobación a la actitud del Gabinete de Sánchez es muy alto y oscila entre el 80% y el 95% de los consultados.
De hecho, y aunque lastrado por las divisiones partidistas, el balance demoscópico sobre la actitud del Ejecutivo es positivo para la diplomacia española en un escenario marcado por una tregua precaria y el reciente alineamiento de los países europeos hacia “posiciones de contención”. Esta evaluación favorable no solo se aprecia en el hecho de que hasta un 30% califica de “muy positiva” la postura española, sino también en el saldo neto, ya que solo un 23% de la población juzga negativa la gestión del Gobierno (y dentro de ese grupo, únicamente el 8% la califica de “muy negativa”). Es decir, el balance a favor es de +27 puntos en el conjunto de la sociedad española, lo que revela que, pese a la polarización interna y las lealtades partidistas, la política exterior genera en este caso más adhesión que rechazo. Un comportamiento colectivo nada usual en estos tiempos.
Un 63% de los votantes populares también rechazan la guerra y solo hay división en el electorado de Vox
Paralelamente, el sondeo de Ipsos ha preguntado sobre los principales problemas de España, con un resultado algo sombrío. La sociedad española lleva más de cinco años identificando la actividad política como uno de los principales problemas nacionales y la encuesta confirma que ese alto nivel de saturación política permanece.
En definitiva, la dinámica política sigue siendo identificada como el principal problema de España por casi el 70%. El desencadenante, a juicio de Ipsos, fue la repetición electoral de noviembre del 2019, aunque la pandemia elevó esa saturación hasta cotas inéditas. Buena prueba de ello es que, a día de hoy, el 68% de los consultados señala la política y los políticos como uno de los tres problemas más importantes de España.
La actividad política, la corrupción y la vivienda aparecen como las principales preocupaciones de los españoles
Esta saturación incide con mayor intensidad en la derecha, ya que casi el 90% de los votantes del PP o de Vox aluden al Gobierno, pero también a los políticos y al mal comportamiento de los partidos, como el principal problema del país. En cambio, esta opinión es compartida en menor medida por la izquierda sociológica, aunque también registre niveles significativos: un 56% de los votantes del PSOE y el 49% de los de Sumar.
En cualquier caso, y asociado a la política como problema, la corrupción aparece en tercer lugar, con un 37% de menciones. Pero más allá del ruido que genera el escenario político y mediático, la principal urgencia de los ciudadanos es la vivienda, que menciona más del 50% de los consultados (y más del 74% de los votantes de Sumar o casi el 60% de los del PSOE).
La crisis habitacional inquieta sobre todo a la izquierda mientras que la actuación del Gobierno obsesiona a la derecha
Ya mucho más abajo, figuran los problemas económicos (citados por un 30%) o la sanidad (31%). En cambio, un tema tan explosivo como la inmigración solo preocupa al 20% de los consultados (con oscilaciones que van desde un 12% entre los votantes socialistas al 26% entre los del PP y al 45% entre los ultras). La educación solo inquieta a un 12% (y al 5% de los electores de Vox).
FICHA TÉCNICA
Ámbito: España.
Universo: población a partir de 18 años residente en España y con derecho a voto en elecciones generales.
Tamaño muestral: 1.058 entrevistas con metodología CAWI.
Sistema de muestreo: muestra principal obtenida mediante panel probabilístico (Ipsos KnowledgePanel®) y muestra complementaria mediante panel de acceso (Ipsos iSay®).
Diseño: proporcional al conjunto de la población española con derecho a voto.
Selección última del individuo por cuotas de comunidad autónoma, tamaño de municipio, nivel educativo, sexo y edad.
Método de administración CAWI: entrevistas autoadministradas on-line device agnostic.
Cuestionario: Estructurado y con una duración media de 7 minutos.
Fecha de realización: del 23 de marzo al 8 de abril del 2026.
Error muestral: Para el conjunto de la muestra y en un intervalo de confianza del 95,5%, en el supuesto de máxima indeterminación p=q=50, y con una eficiencia muestral tras la ponderación del 95%, el error muestral es de ±3,1 puntos porcentuales.
Postestratificación: las variables de ponderación son comunidad autónoma, tamaño de municipio, sexo y edad. Asimismo, se aplica ponderación por recuerdo de voto para la realización de la estimación de voto y escaños en las elecciones generales.
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