Poesía esférica en la Champions

En el sentido institucionalizado, abril es el mes de la poesía.

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En el sentido institucionalizado, abril es el mes de la poesía.

Tal vez esa es la razón por la que Lamine Yamal dejara unos cuantos sonetos en el derbi contra el Espanyol escritos con su letra futbolística. Hay pocos poetas del fútbol como él. Johan Cruyff, el gran genio de los versos esféricos, debe esperar con emoción allá donde esté cada recital de este precoz adolescente de Rocafonda.

Pero el cuarto mes del año es muy variable en las isobaras, volátil que dicen los analistas de Wall Street o gaseoso para los aspirantes a filósofos. Esa sensación la expresó a la perfección Robert Frost: “El sol estaba cálido, pero el viento era frío. Sabes cómo es un día de abril”. Parece una cosa y es otra. En Nueva York ha sido algo así. Una luz solar maravillosa y unas ráfagas que exhiben el engaño de la primavera.

Es lo que se lleva. El sol ofrece ilusiones, el viento las enfría. La noche del sábado, en un bar de Nueva York, las palabras de Frost se hicieron realidad. Entre tragos de Guinness y bocados de hamburguesa, los parroquianos seguían las evoluciones de los Yankees contra los Rays de Tampa. A pesar de que una temporada más se ha prometido que Esta será la buena, y tras un arranque prometedor, los bombarderos del Bronx apuntan a más de lo mismo, a otro año más, y serán 16, en que la mayor potencia y la más laureada del béisbol mundial se quedará en blanco. Los aficionados ya lo presienten. Es un caso de reticencia en el fracaso. Aaron Boone, el entrenador, lleva ocho cursos y lo mantienen aunque una y otra vez choca contra el mismo muro. Le preocupa disponer de buenos bateadores pero desprecia a los pitchers o lanzadores.

Lamine Yamal celebra el gol que marcó el sábado ante el Espanyol 
Lamine Yamal celebra el gol que marcó el sábado ante el Espanyol Albert Gea / Reuters

Boone, que ha ganado mucho peso (físico) y responde al peor de los estereotipos de su deporte, es un artista escupiendo, comiendo pipas y mascando chicle. Este sábado hacía unas burbujas espectaculares, de esas que a los niños, si no las controlan, les estallan y les dejan la cara llena de esa goma pegajosa.

Viendo las burbujas de Boone surgió esa idea de las existencias paralelas de los dos grandes rivales del fútbol español. Merengues y culés sueñan con remontar en la Champions. Viven en sus burbujas. Habrá que ver si la controlan o les estallan. De momento, en un mundo tan enfadado, eso les permite levitar y olvidarse de las miserias cotidianas.

Mientras Trump apela a destruir civilizaciones, el legado de Obama es la esperanza. “Sí se puede” coreaba el Camp Nou en comunión con sus jugadores después del derbi barcelonés. Como dijo Yogi Berra, poeta y filósofo del béisbol: “El futuro ya no es lo que solía ser”.

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