Una semana después de que expirase el plazo de gracia de 90 días que Trump le dio a Jared Isaacman para diseñar un plan para “asegurar la superioridad estadounidense en el espacio”, ha llegado la respuesta del nuevo administrador de la NASA. La agencia espacial ha presentado este martes su hoja de ruta para cumplir los deseos del presidente de Estados Unidos de establecer antes de cinco años una base permanente en la Luna y colocar allí reactores nucleares. Además, la energía nuclear propulsará una nueva misión, prevista para 2028, que enviará una sonda robótica a Marte.
La agencia espacial estadounidense confirma el 1 de abril como la primera fecha en que intentará lanzar Artemis 2, la primera misión lunar tripulada desde 1972
Una semana después de que expirase el plazo de gracia de 90 días que Trump le dio a Jared Isaacman para diseñar un plan para “asegurar la superioridad estadounidense en el espacio”, ha llegado la respuesta del nuevo administrador de la NASA. La agencia espacial ha presentado este martes su hoja de ruta para cumplir los deseos del presidente de Estados Unidos de establecer antes de cinco años una base permanente en la Luna y colocar allí reactores nucleares. Además, la energía nuclear propulsará una nueva misión, prevista para 2028, que enviará una sonda robótica a Marte.
El pistoletazo de salida de esa nueva carrera espacial, que se juegan estadounidenses y chinos, intentarán darlo los americanos el próximo 1 de abril. “Falta solo una semana y puedo confirmar que todo está en orden y no hay ningún impedimento para el lanzamiento de Artemis, si las condiciones meteorológicas lo permiten”, anunció la científica Lori Glaze, viceadministradora y máxima responsable de sistemas de exploración espacial de la NASA, aplaudiendo tras comunicar esa buena noticia después de dos meses de retrasos e incertidumbre. Ya se puede decir que EE UU intentará lanzar a cuatro astronautas hacia la Luna del 1 al 6 de abril, y se da cuatro intentos para conseguirlo.
Minutos antes, Isaacman había anunciado que la NASA entra en una nueva era que le llevará a establecer una base permanente en la superficie lunar, durante su discurso inaugural de la conferencia Ignición, que se está celebrando durante este martes en la sede central de la agencia espacial en Washington (EE UU). Sin aportar todavía detalles ni plazos, el administrador de la NASA explicó que después de las misiones Artemis 4 y 5 —con las que está previsto que astronautas vuelvan a pisar la Luna en 2028—, ese programa de exploración lunar se acelerará.
Así, las previsiones del nuevo líder de la agencia espacial son que, a partir de 2029, haya aterrizajes tripulados en la Luna cada seis meses y que, previamente, desde 2027, se incremente exponencialmente el número de misiones robóticas a la superficie lunar. “Pero esta vez, nuestro objetivo no es pisar la Luna, sino quedarnos allí”, añadió Isaacman. De conseguir esos ambiciosos objetivos de volar con frecuencia al satélite natural de la Tierra, entraría en marcha su proyecto de establecer allí la primera colonia humana en otro mundo.
De momento, la NASA solo ha avanzado que el proceso se llevaría a cabo en tres fases. En la primera, experimental, se trataría de incrementar las actividades tanto robóticas como humanas en la superficie lunar; a continuación, con lo aprendido en esa fase inicial, el siguiente objetivo será empezar a desarrollar una infraestructura semihabitable y mantener unos suministros y logística con regularidad. Finalmente, cuando estén preparados unos cargueros espaciales —que todavía no existen— capaces de transportar muchas toneladas de material a la Luna, la agencia tiene previsto abordar la instalación de la infraestructura pesada necesaria para sostener una presencia humana continuada en la Luna.
Isaacman advirtió que “la base lunar no aparecerá de la noche a la mañana. Para las dos primeras fases, en los próximos siete años invertiremos aproximadamente 20 mil millones de dólares, que irán destinados a docenas de misiones”. Esta fuerte inversión en la Luna entierra los sueños de Elon Musk de iniciar la colonización de Marte en los próximos años. Musk había sugerido a Trump que nombrase a Isaacman al frente de la NASA y había logrado que el presidente prometiera mandar astronautas al planeta rojo durante el discurso inaugural de su segundo mandato.
Acelerar el programa Artemis
Volviendo a lo inminente, la primera misión tripulada al entorno lunar en más de medio siglo, varios problemas en el cohete SLS —que lanzará la primera misión lunar tripulada en más de medio siglo—, llevaron al máximo dirigente de la NASA a adelantar ya en febrero una importante sacudida al plan estadounidense para regresar a la Luna. Por un lado, Isaacman anunció entonces que quiere conseguir que el SLS sea una lanzadera espacial mucho más fiable, aumentando la cadencia de lanzamientos a al menos uno cada 10 meses, después de que hayan pasado ya más de tres años entre las misiones Artemis 1 y 2.
En segundo lugar, la agencia espacial se ha abierto a usar una nave de la empresa espacial de Jeff Bezos para aterrizar en la Luna en 2028, tras los fallos y retrasos en el desarrollo de la colosal Starship de Elon Musk. Y además, eso no sucederá ya en la misión Artemis 3. Esta queda reservada para efectuar pruebas previas de la cápsula lunar, sin salir de la órbita terrestre. Frente a esos primeros pasos ya anunciados, que apuestan por la seguridad y por ir más poco a poco de lo previsto, la NASA ha presentado este martes unos objetivos mucho más ambiciosos a medio plazo para su presencia en la Luna.
Frente a la falta de concreción con esos planes de futuro, Isaacman ha anunciado que cuenta con la participación de sus socios internacionales y de la industria espacial. Y el máximo responsable de la NASA ha advertido que “es una posibilidad que China gane y llegue antes a la Luna”. “Visto lo visto en los últimos años, si no abordamos los cambios expuestos, nosotros podríamos perder esa carrera”, reconoció.
Energía nuclear para llegar a Marte
Una de las grandes novedades del cambio de estrategia de la NASA es la apuesta por el uso de energía nuclear para propulsar sondas interplanetarias. Esta tecnología, hasta ahora solo probada en el laboratorio, pretende acelerar considerablemente los viajes a Marte, que con los combustibles usados actualmente llevan una media de nueve meses. Y eso, aprovechando una ventana de lanzamiento que se abre cada 26 meses. Fuera de ella, las naves espaciales tardarían años en llegar al planeta rojo.
La misión Space Reactor-1 Freedom, prevista para lanzar en la ventana marciana de 2028, demostrará por primera vez en el espacio profundo el uso de propulsión eléctrica avanzada, obtenida mediante reacciones nucleares. Sin concretar todavía cuánto acortará la energía nuclear el viaje a Marte, la NASA sí ha explicado que al llegar allí esta sonda desplegará una serie de helicópteros como el Ingenuity, que en 2021 inauguró esa nueva manera de explorar otros mundos.
Por lo que respecta a la colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), la NASA ha anunciado este martes que mantendrá en órbita la Estación Espacial Internacional (ISS) mientras no haya desplegadas estaciones privadas que tomen el relevo. Además, los planes de una base en la superficie lunar llevan a la agencia a aparcar el proyecto de una estación espacial alrededor de la Luna —la Lunar Gateway, diseñada en colaboración con la ESA—. Sin embargo, durante la rueda de prensa con la que concluyó la jornada Ignición de la NASA, Isaacman se negó a confirmar que esto supone la cancelación definitiva de la estación orbital lunar: “Simplemente, estamos hablando de ponerla en pausa y, de momento, redestinar los recursos planificados para ella a la base en la superficie. Todos nuestros socios internacionales van a preferir que sus astronautas pisen la Luna, en lugar de quedarse dando vueltas a su alrededor en una estación”, concluyó el administrador de la agencia espacial estadounidense.
Ciencia en EL PAÍS
