Kiko Matamoros y su exesposa, María José Giaever, Makoke, han ocupado horas de televisión hablando de la vida de los demás y de la suya propia. Ahora son ellos de nuevo quienes ocupan titulares, pues este viernes 13 de marzo se ha conocido que la Fiscalía pide cinco años y seis meses de prisión para el colaborador televisivo, al que acusa de ocultar su patrimonio a Hacienda y el impago de deudas tributarias que superan el millón de euros, y cuatro años de cárcel para Makoke como presunta cooperadora.
El juicio se celebrará el próximo miércoles en la Audiencia Provincial de Madrid. El fiscal solicita para el colaborador televisivo y su exesposa multas de 33.000 y 30.750 euros, respectivamente, y que indemnicen conjuntamente a la Agencia Tributaria con 471.900
Kiko Matamoros y su exesposa, María José Giaever, Makoke, han ocupado horas de televisión hablando de la vida de los demás y de la suya propia. Ahora son ellos de nuevo quienes ocupan titulares, pues este viernes 13 de marzo se ha conocido que la Fiscalía pide cinco años y seis meses de prisión para el colaborador televisivo, al que acusa de ocultar su patrimonio a Hacienda y el impago de deudas tributarias que superan el millón de euros, y cuatro años de cárcel para Makoke como presunta cooperadora.
La Audiencia Provincial de Madrid ha señalado para el próximo miércoles, 18 de marzo, la celebración del juicio por esta causa, en la que el fiscal solicita también que Matamoros y Makoke paguen multas de 33.000 y 30.750 euros, respectivamente, e indemnicen conjuntamente a la Agencia Tributaria con 471.900. Asimismo, el Ministerio Público reclama que él indemnice a Hacienda con otros 636.697 euros, al considerarle autor de alzamiento y ocultación de bienes, mientras que estima que Makoke fue cooperadora necesaria del primer delito.
Matamoros ha reaccionado a la acusación a través de un mensaje publicado en su cuenta de Instagram. “Albricias! Es un gran día, ya me nombran en @telecincoes. En nada estoy sentado en @deviernestv”, empieza su mensaje aludiendo a uno de los programas de la cadena en los que se sientan los famosos a hablar de sus vidas. “Estoy muy tranquilo y satisfecho con la celebración próxima de este proceso. Las cosas tienen un principio y un final. Suerte a los implicados”, añade en su publicación en la red social, en la que acumula algo más de medio millón de seguidores. Su exesposa no se ha pronunciado por el momento sobre la acusación. Su última publicación en su Instagram es un storie en la que explica que está comiendo en un restaurante de Madrid con su pareja y desea buen fin de semana a sus 406.000 seguidores.
Matamoros, quien antes de saltar a la pantalla fue manager de personajes tan famosos como Mar Flores —que además fue su cuñada— y Carmen Ordóñez, figuró durante varios años en la lista de morosos de Hacienda, donde entró por primera vez en el año fiscal de 2016, y también en la de grandes deudores de 2020, donde aparecían quienes debían más de 600.000 euros. Terminó saliendo de este segundo listado en 2022, según se hizo público un año después.
En su escrito de acusación, el fiscal relata que Matamoros se abstuvo de formalizar las correspondientes declaraciones ante la Agencia Tributaria. Añade que desde 2009 concibió un plan para proteger su patrimonio frente a una potencial vía ejecutiva por parte de Hacienda “conocedor de que sus ingresos eran más que suficientes para satisfacer dichas deudas pero que el pago de las mismas mermaría considerablemente su capacidad económica y forma de vida”. El fiscal explica que desarrolló de forma continuada un comportamiento económico financiero en el que no asumía formalmente ni la percepción de ningún ingreso ni la titularidad de ningún bien sirviéndose para ello de la colaboración de otras personas, como su exmujer, de quien se separó en verano de 2018 tras 20 años juntos y dos de matrimonio.
Igualmente, el colaborador televisivo se valió de empresas creadas por él “con la finalidad de generar tanto un vaciamiento formal de su patrimonio como una apariencia de inexistencia de recursos e ingresos, impidiendo, o al menos dificultando, que la Agencia Tributaria pudiera enderezar sobre los mismos sus procesos de recaudación”. “Así las actividades del acusado se desarrollaban conforme a la interposición de sociedades y contratos paralelos por la ejecución de actividades en los sectores audiovisual, de prensa y de ocio”, indica la Fiscalía. La estructura incluía la “percepción directa de los ingresos facturados por terceras personas que posteriormente” se los entregaban. Según relata el fiscal, entre 2009 y 2014 desarrolló una intensa actividad en el sector televisivo y en la prensa del corazón tanto como tertuliano y comentarista como mediante publicaciones, entrevistas y reportajes fotográficos vinculados a su vida privada. Agrega que canalizó su intervención en medios de comunicación y su labor de representante de terceros, en concreto de Makoke, a través de las sociedades Salto Mortal y Silla del Ring, que emitían facturas por trabajos que en realidad realizaba personalmente, y también ocultó a Hacienda rentas que obtenía de sus sueldos en diferentes empresas por su actuación profesional. Según el Ministerio Público, las mencionadas empresas carecían de estructura real y solo se utilizaban para canalizar ingresos y dificultar el control de la Agencia Tributaria. El escrito sostiene que el dinero se ingresaba en cuentas de estas sociedades, desde las que el acusado realizaba retiradas de efectivo, transferencias a terceros o pagos de gastos personales. Entre 2011 y 2015, una de estas cuentas llegó a recibir más de 900.000 euros, de los cuales la mayor parte habría sido retirada para uso particular.
Por otra parte, el fiscal indica que los acusados adquirieron en 2011 una vivienda en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón con un precio de más de 1,3 millones de euros, en la que fijaron su residencia habitual, pero para evitar una actuación de Hacienda contra él pusieron la titularidad del inmueble a nombre de ella. Aunque el inmueble figuraba formalmente a nombre de Makoke, los pagos del préstamo hipotecario se habrían realizado principalmente con fondos procedentes del acusado o de las sociedades que controlaba.
Como consecuencia de estas actuaciones, la deuda tributaria generada entre 2009 y 2014 asciende, según la acusación, a 1.086.597 euros, incluyendo cuotas, intereses y sanciones.
El propio Matamoros ya habló de su importante deuda con Hacienda en marzo de 2018. “Es cierto que tengo una deuda con Hacienda, pero no es de 1.400.000 euros, sino de 1.000.004 euros. Evidentemente, tenemos un problema las dos partes, porque yo quiero hacer frente a mis obligaciones tributarias. Pero también Hacienda es la primera interesada en cobrar”, dijo entonces. Según él, estaba negociando con Hacienda la cantidad a devolver: “Estoy intentando llegar a un acuerdo sobre una cantidad que a mí me parece justa y razonable, porque hay conflictos en cuanto a la aplicación de determinados preceptos. Por tanto, si llegamos a un acuerdo esa deuda se verá sustancialmente reducida. Ya son muchos años de intereses sobre cantidades que a mí me parece que no se corresponden, y la bola ya es enorme”. Ahora esa “bola” le llevará a sentarse en el banquillo.
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