Nuevos Motores

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Durante muchos años, pasé por delante de la cruz de Pedralbes en Barcelona para ir al IESE. Durante muchos años recordé la cantidad de veces que había visto la carrera de automóviles, sentado en el bordillo delante de la cruz y viendo venir los coches a toda velocidad, dando por supuesto que al llegar a una instancia prudente (para mí) girarían.

Las cosas han cambiado. Las carreras se corren en el circuito de Montmeló. A nadie se le ocurriría sentarse en una curva para ver de cerca girar a Fangio cuando ya te tenía enfilado. (Fangio murió de muerte natural. Otros no tuvieron tanta suerte).

Yo siempre había pensado que ganaba el más rápido. O sea, el que llegaba el primero. Eran carreras de velocidad.

Ahora los pilotos son gestionadores de la mezcla gasolina-electricidad, vigilando la potencia mientras vigilan al rival, que también está gestionando su mezcla.

En revistas especializadas veo una combinación. La primera página habla de la cuenta de resultados de una cadena de supermercados y en la segunda me dicen que la inteligencia artificial cambia las reglas de la banca. En la última hay un anuncio normal de una empresa de vinos y en la penúltima, un artículo sobre «un selecto club» basado en una cosa de nombre extraño del que no entiendo nada.

En los años en que trabajé en el IESE todos tuvimos la preocupación de mantenernos al día. Los cambios en aquella época también eran constantes, aunque más espaciados y menos revolucionarios, pero establecimos una nueva forma de dirigir.

Ahora supongo que sigue igual, estableciendo una forma nueva de dirigir con otros instrumentos.

Hace poco me hicieron una entrevista muy bonita sobre el sentido común y la inteligencia artificial en la que dije que no hay cosa más peligrosa que una persona sin sentido común y con inteligencia artificial.

Pero habrá que seguir ganando las carreras, o sea, ganando dinero, y para ello los pilotos, quiero decir los profesores, deberán estar bien formados, gestionando bien las nuevas herramientas. Para ello siempre he pensado que es fundamental que los profesores hagan consultoría en empresas para evitar ser puros teóricos, brillantes en la exposición y nulos en su utilidad.

No vaya a ser que el coche de Fangio, convenientemente actualizado, nos pille sentados en el bordillo de la cruz de Pedralbes.

 Actualidad Económica // elmundo

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