“I si tots animem”

¿Cómo es posible? No lo puedo entender. ¿Cómo puede ser que el Barça haya jugado una decena de partidos en el Spotify Camp Nou sin grada de animación? El estreno, el martes, de una versión reducida de este espacio ubicado en el Gol Sur-Lateral cambió las vibraciones y dio color a una noche llamada a la épica que, finalmente, se revistió de orgullo. Que el club desestimase este potencial en los partidos jugados desde el retorno a casa me parece, como mínimo, imprudente. Después de un exilio en Montjuïc que enfrió todavía más a un público con tendencia a la discreción, volver al Camp Nou y hacerlo con un aforo reducido hacía todavía más necesario el calor de la grada de animación.

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 ¿Cómo es posible? No lo puedo entender. ¿Cómo puede ser que el Barça haya jugado una decena de partidos en el Spotify Camp Nou sin grada de animación? El estreno, el martes, de una versión reducida de este espacio ubicado en el Gol Sur-Lateral cambió las vibraciones y dio color a una noche llamada a la épica que, finalmente, se revistió de orgullo. Que el club desestimase este potencial en los partidos jugados desde el retorno a casa me parece, como mínimo, imprudente. Después de un exilio en Montjuïc que enfrió todavía más a un público con tendencia a la discreción, volver al Camp Nou y hacerlo con un aforo reducido hacía todavía más necesario el calor de la grada de animación.Seguir leyendo…  

Cómo es posible? No lo puedo entender. ¿Cómo puede ser que el Barça haya jugado una decena de partidos en el Spotify Camp Nou sin grada de animación? El estreno, el martes, de una versión reducida de este espacio ubicado en el Gol Sur-Lateral cambió las vibraciones y dio color a una noche llamada a la épica que, finalmente, se revistió de orgullo. Que el club desestimase este potencial en los partidos jugados desde el retorno a casa me parece, como mínimo, imprudente. Después de un exilio en Montjuïc que enfrió todavía más a un público con tendencia a la discreción, volver al Camp Nou y hacerlo con un aforo reducido hacía todavía más necesario el calor de la grada de animación.

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Rosalía en el Spotify Camp Nou en el partido de Copa del Rey 
REDACCIÓN / Otras Fuentes

El martes, en la noche de la “casi remontada”, el club puso de su parte con el tifo de “ Jugamos como somos”, el juego de luces, la música, la pirotecnia y la voz de los jugadores con mensajes apelando a la magia del estadio en un intento exitoso de generar el ambiente intimidatorio que los blaugrana encontraron en el Metropolitano. Ahora bien, el mérito de la comunión que se generó entre jugadores y afición fue en gran parte de la grada de animación. Desde el primer minuto, banderas, cánticos y consignas que se contagiaban más allá del espacio delimitado para las 700 gargantas de aquella grada de animación de circunstancias. Sobre el terreno de juego, los jugadores se contagiaron rápidamente de este espíritu y pudimos ver a Fermín, Raphinha o Lamine Yamal moviendo los brazos arriba y abajo pidiendo un extra en una gradería que, a pesar de caer en la inmovilidad por momentos, respondía al instante. Y este ambiente fue decisivo para que aquella noche, en aquel estadio, hubiera fe colectiva en la remontada. Y esta atmósfera también fue clave para tomarse una eliminación dolorosa con un punto de orgullo reconfortante y esperanzador.

¿Cómo ha podido prescindir el Barça de este valor decisivo durante los últimos meses?

¿Cómo ha podido prescindir el Barça de este valor altamente decisivo estos últimos meses? En el Camp Nou, con aforo reducido, ampliado o con las obras acabadas, seguirá habiendo turistas que no saben qué partido van a ver y no conocen ni uno solo de los cánticos. Siempre habrá también aquellos abonados, de una cierta edad, amantes del silencio y promotores de una manera contemplativa de vivir el fútbol, que te riñen y te sientan cuando te levantas del asiento en momentos clave del partido, como en los últimos minutos del martes contra el Atlético de Madrid.

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Pero no debe faltar el espacio de animación que lo da todo antes, durante y después del partido e imprime una identidad propia, inconfundible y genuina de la cual el club puede presumir. Y hoy que arranca la campaña electoral, fijar la grada de animación como prioridad tendría que ser un punto en común entre cualquier aspirante a gobernar el FC Barcelona. Aunque este espacio del estadio tenga el eventual poder de dirigir miradas incómodas hacia el palco.

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