El teléfono rojo del Elíseo con Rusia no convence

El presidente francés, Emmanuel Macron, no fue con rodeos. Sus palabras resonaron dentro del hotel Bayerischer Hof, sede de la Conferencia Anual de Seguridad de Múnich. “No hay paz sin los europeos, quiero ser muy claro. Puedes negociar sin los europeos si lo prefieres, pero no llevará paz a la mesa. Por esta misma razón he decidido establecer un canal directo de comunicación con Rusia en plena transparencia con Ucrania y nuestros socios europeos, y nuestros aliados americanos”, explicó, en la primera jornada del importante foro de seguridad.

Seguir leyendo…

 La iniciativa de Macron de retomar los contactos con el Kremlin divide a los europeos y disgusta a Kyiv  

El presidente francés, Emmanuel Macron, no fue con rodeos. Sus palabras resonaron dentro del hotel Bayerischer Hof, sede de la Conferencia Anual de Seguridad de Múnich. “No hay paz sin los europeos, quiero ser muy claro. Puedes negociar sin los europeos si lo prefieres, pero no llevará paz a la mesa. Por esta misma razón he decidido establecer un canal directo de comunicación con Rusia en plena transparencia con Ucrania y nuestros socios europeos, y nuestros aliados americanos”, explicó, en la primera jornada del importante foro de seguridad.

El consejero diplomático de Macron, Emmanuel Boone, viajó a Moscú a principios de mes para mantener conversaciones con altos responsables rusos después de años en que la postura oficial de Europa ha sido cerrarle la puerta a Vladímir Putin como represalia por su invasión de Ucrania. El Kremlin confirmó el martes estos contactos, y celebró el cambio de postura para solventar “los problemas más vigentes y complejos”, que “no se resolverán por sí solos y la confrontación no ayudará a resolverlos”. Según el portavoz de la presidencia rusa, Dimitri Peskov, “en caso de que exista el deseo o la necesidad, permitirán de modo bastante rápido establecer el diálogo a alto nivel”.

Merz recuerda que Orbán viajó a Moscú sin conseguir nada y Roma pide un enviado especial de la UE

“Seremos parte de la solución y deberíamos ser parte de la discusión. Tenemos nuestros propios intereses europeos, especialmente cuando se trata del futuro de la estabilidad estratégica de nuestro continente”, defendió Macron en Múnich, que no quiere dejar que sea la Administración de Donald Trump quien hable por el Viejo Continente con Putin. Especialmente el atrevido inversor inmobiliario Steve Witkoff, enviado especial del republicano, y su yerno, Jared Kushner. En las diferentes versiones de los planes de paz iniciados por EE.UU. y Rusia, Europa hasta ahora siempre ha tenido que reaccionar con control de los daños, comenzando por las concesiones territoriales de Ucrania.

La iniciativa francesa de recuperar el teléfono rojo no es, sin embargo, del agrado de todos los europeos. Hay una profunda división entre los socios comunitarios sobre la conveniencia de establecer contactos directos con el Kremlin. Por parte de Kyiv, no es la mejor de las ideas. En declaraciones esta semana, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, consideró que si los europeos abren un diálogo separado con Rusia, Moscú “lo utilizaría solamente para humillar a Europa”.

En Berlín piensan lo mismo. Sentado en la platea Bayerischer Hof, el canciller alemán, Friedrich Merz, debió arrugar la nariz cuando su homólogo francés proclamó su enviado a Moscú. Durante su parlamento, el conservador recordó el viaje sin mandato europeo del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a Moscú de verano del 2024. “No consiguió nada. La semana después, vimos los mayores ataques sobre la infraestructura civil, en casas de civiles, en hospitales que habíamos visto hasta la fecha”, señaló. “Si tiene sentido hablar, estamos dispuestos. Pero, como veis por parte de EE.UU., Rusia no está dispuesta a hablar seriamente”, advirtió Merz. A su juicio, la guerra solo terminará cuando Rusia esté agotada tanto a nivel económico como militar.

“Lo que necesitamos ahora son pruebas de que Putin realmente quiere la paz, y por ahora no las veo”, coincidió recientemente la jefa de la diplomacia británica, Yvette Cooper.

En Roma, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni –que no es la mayor admiradora del presidente galo– aseguró en enero que Macron tiene razón al querer retomar el diálogo, pero pidió coordinación entre las capitales europeas y relanzó la idea de nombrar a un enviado especial de la UE para Ucrania, una propuesta que ha sobrevolado en Bruselas de forma intermitente pero que, por el momento, parece lejos de aterrizar con forma concreta.

Letonia, Estonia, Austria o República Checa se muestran favorables. Hay algunos nombres que ya suenan para el cargo. Como el de Sauli Niinistö, expresidente finlandés a cargo de un reciente informe sobre la preparación militar de la UE; el actual presidente, Alexander Stubb, camarada de golf de Donald Trump; o la excomisaria de Competencia Margrethe Vestager. “El punto ahora mismo no es la persona que lo hace, sino más bien lo que queremos sacar de ello”, indicó el lunes en Euronews la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas.

Macron tiene, por lo menos, la luz verde de la OTAN. Preguntado por el asunto durante la cumbre de ministros de esta semana, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, sostuvo que debe ser EE.UU. quien lleve la iniciativa pero abrió la puerta a que Europa tenga otro canal siempre y cuando sea abierta con sus socios.

 Internacional

Noticias Similares